El club de las millonarias chinas

El club de las millonarias chinas

Cinco de las diez empresarias más ricas del mundo proceden del gigante asiático, gracias al espíritu emprendedor y al creciente papel social de la mujer

ZIGOR ALDAMA

Según el imaginario colectivo occidental, las mujeres chinas son dóciles y sumisas. Nada más lejos de la realidad. Aunque su representación en la esfera política del país todavía es mínima, el papel que juega la mujer china en el mundo empresarial y en la sociedad en general es clave para entender por qué el gigante asiático ha protagonizado el proceso de desarrollo más rápido de la historia. La mujer china es inteligente y tiene un carácter fuerte, es mucho más trabajadora y tenaz que el hombre chino, y tiene un don de gentes y una capacidad de sacrificio muy superior a los de sus compatriotas varones.

Se aprecia claramente en el deporte, donde ellas obtienen siempre resultados mucho mejores que los de ellos, sobre todo cuando compiten en equipo. Y también es evidente en el 'ranking' que realiza cada año Hurun Report sobre las empresarias más ricas del mundo. Empresarias que se han hecho a sí mismas, matiza el instituto chino para que no se las confunda con quienes han recibido una empresa o una fortuna en herencia. Ivanka Trump no contaría.

En este selecto grupo, las cuatro primeras, y cinco del 'top 10' mundial, son chinas. Y de las 78 empresarias cuya fortuna supera los mil millones de dólares, el 63% tienen esa nacionalidad. La revista 'Forbes', en su lista particular, confirma este auge: el 6% de todos los milmillonarios chinos son mujeres, y su número crece a una velocidad mayor que el de ellos. Puede parecer poco teniendo en cuenta que el 94% restante son hombres, pero es una tasa que triplica la media mundial, del 2%. Y ese porcentaje global sería todavía menor –de solo un 1,6%– si a las cifras globales se les restase las de China.

Zhou Qunfei lidera la lista, con una fortuna estimada este año en 8.900 millones de euros. Y eso que su negocio parece de lo más peregrino: Lens Technology, la empresa que fundó en 1993 con solo 22 años, fabrica cristales. Pero no cualquier tipo de cristal, sino uno cuya demanda se ha disparado en la última década: el utilizado en teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos. Es proveedora de gigantes como Apple, Samsung o Microsoft, y el salto a bolsa que protagonizó en Shenzhen hace tres años fue determinante en el superlativo incremento de su fortuna.

Zhou ejemplifica a la perfección la tipología de los empresarios chinos que empezaron de cero. De hecho, tuvo que dejar sus estudios a los 16 años para ponerse a trabajar en una fábrica de relojes. Tenía que ayudar a mantener a la familia, porque su madre murió cuando tenía 5 años y su padre perdió la visión y un dedo en un accidente laboral. «Trabajaba desde 8 de la mañana hasta la medianoche, y a veces incluso hasta las dos de la madrugada si había muchos pedidos», contó al 'New York Times'. Ganaba un dólar al día.

Con la ayuda de otros familiares, reunió 3.000 dólares y abrió su propio taller. Poco a poco, el negocio fue creciendo, pero fue su visión de futuro la que le hizo dedicarse al cristal de los teléfonos móviles y la que le proporcionó una vida muy diferente a la que sufrió de niña. Zhou sostiene que esos orígenes humildes, lógicamente compartidos por muchos empresarios del gigante asiático que hicieron su fortuna gracias a la apertura económica de la década de 1980, son los que le han permitido mantener los pies en la tierra y tratar a sus empleados como le hubiese gustado que la trataran a ella.

Ladrillo a ladrillo

Segunda en el 'ranking' es Wu Yajun, la reina china del ladrillo. Nacida en Chongqing en plena efervescencia del maoísmo –1964–, logró licenciarse en ingeniería y estuvo empleada unos años en una fábrica antes comenzar a trabajar como periodista. En esa segunda etapa creó la red de contactos que luego le ayudó a prosperar como fundadora de la promotora inmobiliaria Longfor. Sin duda, la burbuja que vive el sector la ha beneficiado notablemente, porque en el último año su fortuna ha aumentado un 83% hasta alcanzar los 8.400 millones de euros.

Cierra el podio Chen Lihua, que se tiene que conformar con la medalla de bronce después de haber lucido varios años la de oro. Con 70 años, es una de las milmillonarias chinas más veteranas: nació en el seno de una familia aristocrática manchú antes de la proclamación de la República Popular, y, a diferencia de muchas otras, comenzó su carrera empresarial en Hong Kong. Fundó el grupo Fu Wah, que se ha convertido en un gran conglomerado de inversión industrial e inmobiliaria. No obstante, ahora ha delegado sus funciones al frente de la empresa en su hijo, y ella se dedica a la filantropía y al museo Red Sandalwood que fundó en 1999.

Las claves del éxito

Apertura económica

Deng Xiaoping decretó que «enriquecerse es glorioso», abrió la economía china al mundo y el carácter emprendedor de la población facilitó el mayor milagro económico de la historia.

Capacidad de sacrificio

Para explicar su éxito, las mujeres más ricas de China aluden a sus orígenes humildes, que les proporcionaron gran capacidad de sacrificio, y a la dedicación absoluta al trabajo. También han labrado buenas relaciones con el poder político.

Visión de futuro

Cuando fundaron sus empresas, los sectores en los que probaron suerte estas mujeres no eran los más prometedores. Sin embargo, una acertada visión de futuro confirmó años después que su elección era la correcta.

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