Un ciudadano nombra único heredero de todos sus bienes al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares

Un ciudadano nombra único heredero de todos sus bienes al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares

La donación incluye una vivienda en propiedad y el 50 por ciento de otra, ambas en el distrito madrileño de Retiro

EUROPA PRESSMADRID

Un ciudadano español ha decidido donar de forma anónima al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) todos sus bienes cuando fallezca, tras nombrarle como heredero universal en su testamento.

La donación incluye una vivienda en propiedad y el 50 por ciento de otra, ambas en el distrito madrileño de Retiro, según han explicado a Europa Press fuentes del centro que dirige el cardiólogo Valentín Fuster, y precisan que la acción ha sido posible por el compromiso de este ciudadano con la investigación científica y la salud.

La acción no es algo muy frecuente en España pero sí en los países anglosajones, aclaran desde el centro, donde hay una mayor tradición de lo que se denomina 'charity', a iniciativa de personas que quieren colaborar con proyectos de investigación.

Asimismo, algunas instituciones científicas tratan de fomentar el mecenazgo mediante campañas, ya que los fondos aportados por los ciudadanos pueden servir para generar nuevos contratos de investigación, mejorar los equipos o permitir que los investigadores puedan entrar en contacto a través de estancias e intercambios con los mejores centros del mundo.

En este caso, el benefactor ha destacado su respeto por el trabajo de los científicos españoles, a los que considera en la vanguardia de la comunidad científica, además de una experiencia personal muy cercana al mundo de la salud, lo que le ha permitido comprobar en el día a día la actividad hospitalaria y la necesidad de dotar a la medicina de nuevos avances a través de la investigación.

El CNIC agradece el apoyo y recuerda que la filantropía, una vía para vincular a particulares con instituciones dedicadas a investigaciones que aumenten la calidad de vida y mejoren la sociedad, es un acto de generosidad no suficientemente reconocido en la actualidad.

"La sociedad debe considerar la investigación en salud como un patrimonio de alto valor, como una inversión de la que todos somos corresponsables y que nos retornará un mejor abordaje a los problemas de salud que muchos de nosotros o nuestros familiares tendremos en el futuro", ha expresado en un comunicado.

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