La nueva presidenta del CSIC luchará por consolidar la plantilla y recuperar a parte de los que se marcharon

Rosa Menéndez, nueva presidenta del CSIC./Kiko Huesca (Efe)
Rosa Menéndez, nueva presidenta del CSIC. / Kiko Huesca (Efe)

Menéndez, la primera mujer al frente de la institución, considera que su nombramiento es «un triunfo» para todas las investigadoras

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El objetivo fundamental de Rosa Menéndez, que el miércoles tomó posesión como presidenta del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es retener a los casi 12.000 investigadores que trabajan en los proyectos del centro y lograr un aumento de los recursos económicos, fundamentalmente de las administraciones públicas, para tratar de recuperar a parte de los científicos que se han tenido que marchar al extranjero.

Aspira a consolidar e impulsar el trabajo de la mayor institución investigadora del país, que en la actualidad tiene una situación financiera «saneada», pero que durante los años de la crisis ha visto como se recostaban notablemente los fondos públicos para sus proyectos y como perdía varios miles de jóvenes científicos.

Menéndez, una doctora en Química que llega a la presidencia después de casi 40 años de trabajo en la institución, aseguró que va a «luchar» por conseguir estos recursos, que son un punto indispensable para «incorporar aún más gente», pero que también peleará para «agilizar y flexibilizar» la gestión de personal, porque es un elemento igual de atractivo a la hora de lograr retener y captar talento y mejorar la calidad de la producción de sus 122 centros e institutos científicos. Quiere, dijo, «facilitar la vida lo más posible a nuestros científicos», para que se concentren en investigar y no tengan que estar pendientes de la burocracia.

Además de recursos y plantilla, su tercer objetivo es ampliar la internacionalización de la institución, «aumentar la participación del CSIC en los distintos programas europeos, no solo por lo que suponga de retorno económico, sino por colaboración internacional, por tener contacto con los mejores grupos que hay a nivel europeo, y por participar en las tomas de decisión y en las iniciativas».

La cuarta gran aspiración es un asignatura pendiente en España. Multiplicar la financiación privada -«que hay que mimar y potenciar»- y la público-privada que el CSIC capta para sus proyectos de investigación. Es importante porque aumentará el desarrollo del sistema nacional de ciencia, pero sobre todo porque permitirá una transferencia de tecnología a las empresas que mejorará su competitividad en un mercado internacional marcado por la innovación constante.

Menéndez, que se ha convertido en la primera mujer en presidir la institución que genera el 20% de toda la producción científica española, aseguró que su nombramiento por el Consejo de Ministros «ha sido un triunfo» y «un paso importante» para todas las investigadoras españolas, de las que ha recibido, indicó, decenas de cartas de felicitación y de apoyo. Su opinión es que en el ámbito científico no hay discriminación por sexo, pero que sí es cierto que el número de mujeres en altos cargos de gestión es muy escaso, asunto que, en la medida de sus posibilidades, se propone ayudar a corregir.

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