El fósil de un ave nacida hace 125 millones de años revela que crecían a enorme velocidad

Fósil de un ave de 125 millones de años hallado en Cuenca./Junta de Castilla-La Mancha
Fósil de un ave de 125 millones de años hallado en Cuenca. / Junta de Castilla-La Mancha

Se encontró en Cuenca en 2004 y ha sido estudiado por investigadores de varios países

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

El estudio del fósil de un ave que murió nada más salir del cascarón hace 125 millones de años en Cuenca ha revelado nueva información sobre el desarrollo de los pollos primitivos. El fósil fue encontrado en 2004 en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca) y se ha sometido a una minuciosa investigación en la que han participado la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Málaga, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el Museo de Historia Natural de Los Ángeles (Estados Unidos), el College of Charleston (Estados Unidos), Sincotrón Europeo (Francia), la Universidad de Manchester (Reino Unido) y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel.

El estudio de este pollo, un ejemplar de enantiornita, una de las aves fósiles más pequeñas que se conocen, ha permitido aportar información única sobre cómo crecían estas aves primitivas. Esto ha sido posible gracias a la utilización de dos sincotrones que, mediante la energía residual de aceleradores de partículas, han capturado detalles minúsculos del fósil en tres dimensiones.

Una de las principales conclusiones de la investigación es que el esqueleto de esos animales crecía a una gran velocidad, mucho mayor que en sus descendientes, las actuales aves. Además, las crías de enantiornitas, especie que era abundante en los ecosistemas cretácicos, contaban con una enorme cabeza respecto al cuerpo y grandes órbitas que albergarían unos ojos también relativamente grandes.

Como las aves actuales

Este descubrimiento se ha realizado después de reconstruir la ultraestructura del hueso de este minúsculo animal por micro-tomografía computarizada en Grenoble (Francia). También se ha sabido que las enantiornitas adultas tenían ocho vértebras libres en la cola mientras que el resto se fusionaban en una estructura denominada “pigostilo”, como en las aves actuales. En concreto, el fósil de Las Hoyas analizado no conserva el final de la cola, pero su elevado número de vértebras libres -diez- podría indicar que la formación del pigostilo de esta especie se produciría después del nacimiento de los pollos y no durante su desarrollo en el huevo.

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