Diario Sur

Nace el primer bebé del mundo con tres padres genéticos

El doctor John Zhang junto al bebé.
El doctor John Zhang junto al bebé. / New Scientist
  • Hijo de una pareja jordana, sus células tienen el ADN de sus progenitores pero una mitocondria sana que aportó un donante anónimo

Hace cinco meses llegó al mundo el primer bebé con tres padres genéticos, según ha adelantado este martes la revista New Scientist. Sus progenitores biológicos han aportado la información que conforma su núcleo celular y una donante anónima le ha dado su mitocondria, la central energética de las células. Gracias a esta inédita combinación, vivirá libre de una enfermedad hereditaria que con toda probabilidad le habría transmitido su madre.

El bebé, que nació en México, es hijo de una pareja jordana con un problema: la mujer tiene una mutación en sus mitocondrias –una parte del código genético que siempre se hereda de la madre– que provoca el denominado Síndrome de Leigh. Una dolencia que impide el desarrollo adecuado de sistema nervioso. Sus embarazos, por tanto, nunca llegaban a término. Hasta que un equipo de investigadores de EE UU decidieron tomar cartas en el asunto.

Hasta ahora solo Reino Unido había autorizado este tipo de procedimientos, aunque, que se sepa, todavía no se habían puesto en práctica. No está claro bajo qué criterios legales la familia jordana ha conseguido llevarlo a cabo en México, aunque el médico responsable médico del caso ha declarado a New Scientist que recurrieron a este país «porque no tiene normas» al respecto. En realidad, no han usado la técnica autorizada por los británicos porque implica la destrucción de un embrión potencialmente viable, algo contrario a su religión.

Falta tiempo para confirmar el éxito

Mediante una técnica denominada 'transferencia nuclear por huso', los especialistas del Centro de Fertilidad New Hope (de Nueva York) consiguieron un procedimiento apto para la pareja. Fecundaron, con el esperma del padre, cinco óvulos con mitocondria de donante pero el nucleo de la madre. Solo uno resultó viable, y se lo implantaron en el útero a la ya progenitora, que parió nueve meses después. De momento, según todas las pruebas, el bebé está libre de la enfermedad, aunque sus médicos prefieren esperar más tiempo para confirmar el éxito.

Como era de esperar, la técnica ha provocado dudas tanto éticas como de seguridad, aunque los autores esperan compartir sus resultados con la comunidad científica en el próximo gran congreso mundial de su especialidad, que se celebra en octubre en EE UU. Según expertos consultados por la publicación que ha adelantado la noticia, el procedimiento que han usado debería poder cumplir los estándares de la mayoría de legislaciones y países del mundo. Esperan, de hecho, que se implante rápidamente en otros lugares.