La Cerveza Victoria ya luce en Málaga

Aspecto de la nueva factoría de Victoria, ayer ya con el rótulo de estreno. :: álvaro cabrera/
Aspecto de la nueva factoría de Victoria, ayer ya con el rótulo de estreno. :: álvaro cabrera

Colocan el rótulo de la nueva fábrica de la Azucarera, un hito que marca la cuenta atrás a poco más de un mes de que se inaugure

IGNACIO LILLO

«Victoria. Málaga, 1928». El rótulo de la fábrica ya luce en su nueva ubicación, un hito que marca la cuenta atrás, a poco más de un mes de que la producción de esta popular bebida regrese a la capital, de la que se marchó en 1996. Será el 7 de septiembre, víspera de la Patrona que le presta su nombre, en un evento que la compañía pretende que sea sonado y multitudinario.

Dentro de la factoría, en la avenida de Velázquez, dentro del polígono de la Azucarera (donde estaba la antigua nave de Aurgi), ya está prácticamente todo preparado para atender a sus cuatro funciones principales, que serán la de producir el equivalente al consumo diario de la marca en la provincia, entre 25.000 y 30.000 litros diarios; el envasado y la distribución por múltiples canales. Así como la de atender a los visitantes, mostrarles el proceso de producción en vivo y poder hacer catas, así como tertulias y eventos.

SUR adelantó en exclusiva a finales de 2015 que la «malagueña y exquisita» se volvería a fabricar en la ciudad que la vio nacer en 1928. Y así será. La empresa está inmersa desde hace un año en los trabajos para dar forma a su centro de producción, en una nave diseñada por el estudio local Gana Arquitectura. La superficie total es de 3.374 metros cuadrados y en su construcción se han invertido cerca de seis millones de euros. Dará trabajo de forma directa a unas 40 personas -más los empleos inducidos de la distribución- y pretende ser altamente tecnológica. En la zona de envasado, junto a los dos trenes para botellas y para barriles, habrá un sistema para cargar la cerveza desde la bodega a los camiones cisterna refrigerados, que la distribuirán a los negocios de hostelería que dispongan de tanques. Entre estos, destacan dos: El Pimpi y el Balneario de los Baños del Carmen.

El proyecto también incluye un pequeño museo para recorrer la historia de uno de los productos locales más queridos por los malagueños. Será un homenaje a los fundadores de la marca, la familia Franquelo, que abrió una primera nave en El Perchel, hasta 1969, cuando se inauguró la del Guadalhorce. También a iconos como su lema omnipresente, y al «Alemán de la Victoria», el personaje que surgió a principios de los años 40 en un famoso cartel publicitario que todavía hoy perdura en negocios de toda la vida. Será, en definitiva, un reencuentro con las raíces de la gastronomía malagueña, y exquisita.

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