El castellano, en el aire

Una controladora sigue el despegue de un avión desde la torre del aeropuerto de Madrid-Barajas./Alberto Ferreras
Una controladora sigue el despegue de un avión desde la torre del aeropuerto de Madrid-Barajas. / Alberto Ferreras

Pilotos y controladores de habla hispana tendrán que comunicarse en inglés en los principales aeropuertos españoles. «Es absurdo y afectará a la seguridad del vuelo», advierten

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Mediodía en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Varios aviones de Iberia se disponen a despegar rumbo a Latinoamérica. Todos los pilotos son hispanohablantes; el controlador aéreo, también. En ese momento, no hay vuelos extranjeros en esa frecuencia y las instrucciones se suceden en español, que es una de las seis lenguas oficiales admitidas por la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional). Pero esta forma de operar tiene los días contados, ya que a partir del 12 de octubre estará prohibido usar el español en las comunicaciones entre pilotos y controladores en los principales aeropuertos del país.

La medida, que el Gobierno llevará a cabo en la festividad de la Hispanidad, responde a la entrada en vigor del Reglamento de Ejecución (UE) 2016/1185 de la Comisión de 20 de julio de 2016 que establece, entre otras cuestiones, el uso obligatorio del inglés entre la aeronave y el controlador en los aeropuertos con más de 50.000 movimientos internacionales al año «por motivos de seguridad». Afectaría no sólo al Adolfo Suárez Madrid-Barajas, sino a otros seis más: Barcelona-El Prat, Palma de Mallorca, Málaga-Costa del Sol, Alicante-Elche, Gran Canaria y Tenerife Sur-Reina Sofía, aunque hay otros, como el de Bilbao, Sevilla y Lanzarote, que en breve alcanzarán esa cifra y también se verán afectados.

La norma

Reglamento
El próximo 12 de octubre entrará en vigor el reglamento que establece el uso obligatorio del inglés entre pilotos y controladores en aeropuertos con más de 50.000 operaciones internacionales. Que hayan elegido justo el Día de la Hispanidad es un añadido más que ha escocido al colectivo
Nivel de inglés.
Tanto pilotos como controladores deben acreditar nivel 4 como mínimo en una escala del 1 al 6
Excepción.
Francia y Portugal han pedido que no se les aplique la norma.

Tanto controladores como pilotos ya han puesto el grito en el cielo. Tachan la medida de «absurda» y creen que es un «error» que puede afectar a la seguridad porque no está avalado por ningún estudio. «La aviación es el transporte más seguro porque se toman muchas precauciones antes de cambiar las cosas y, en este caso, no se ha hecho; sólo se ha recurrido a la vía impositiva», lamenta Jesús Martínez, secretario profesional de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA).

Malentendidos

Para Martínez, controlador aéreo en El Prat, «entramos en una situación incierta», dado que puede haber malentendidos en la comunicación y que el resto de actores que intervienen en el aeropuerto, como bomberos o señaleros, no sean conscientes de lo que está ocurriendo.

Considera que le están quitando una «herramienta» muy importante para que el mensaje sea claro y rápido en casos de emergencia y pone el ejemplo de un pasajero que esté sufriendo un cólico nefrítico en pleno vuelo y el piloto desconozca cómo se dice esa enfermedad en concreto en inglés o el controlador no sepa interpretarlo. El piloto recurriría en ese momento a un término general (‘medical emergency’) y el controlador activaría un protocolo sanitario sin concretar para qué. «Sólo cuando el avión estuviera en tierra y los servicios médicos del aeropuerto hubieran visto al enfermo se conocería la dimensión y quizá repararíamos en que el dispositivo no fue el más acertado o excesivo. Todo ello se evitaría si el piloto lo comunica en español», explica Martínez.

La polémica normativa admite excepciones, que Francia y Portugal ya han planteado, y que sólo precisa de una comunicación por parte del Gobierno a la Comisión Europea antes del 31 de diciembre. El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) quiere que la norma sea flexible, de manera que si el avión está en situación de emergencia y el piloto se va a sentir más cómodo y seguro hablando en castellano, pueda hacerlo. «No queremos imponer el español, pero tampoco que nos impongan el inglés en situaciones excepcionales», indica Javier Gómez, presidente del SEPLA.

En su opinión, resulta «incongruente» que aeropuertos de menor tamaño, como el de Gerona o Reus, donde el 99% de las operaciones las realizan compañías extranjeras, como Ryanair, sí se pueda usar el español en las comunicaciones. «Lo mismo ocurrirá cuando volemos a Latinoamérica, donde no tendremos restricciones para comunicarnos en español», apunta Gómez, comandante de Air Europa. Lo que sí cree es que esta norma obedece a «intereses políticos» al no incluir ningún informe previo. Según este sindicato, el único estudio formal sobre las comunicaciones aeroterrestres se llevó a cabo entre 2014 y 2015, auspiciado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea y «lo dejó claro». Concluyó que el uso único del inglés no beneficiaba a la seguridad, salvo que fuese la lengua materna de alguno de los agentes.

Tanto controladores como pilotos niegan que sea el nivel de inglés el problema, puesto que periódicamente tienen que acreditarlo. En sus casos, tienen que tener un nivel 4 como mínimo (la escala está entre el 1 y el 6) para obtener la licencia. Los controladores reiteran que el inglés es el idioma que mayormente usan y lo hacen con normalidad, bien porque el piloto sea extranjero o bien porque la operación que está tratando con un piloto castellanoparlante también afecta a otro de habla inglesa. Suele ocurrir en las operaciones en pista, cuando a todos los pilotos les interesa saber qué está pasando en tiempo real. «Lo que resulta absurdo es que tengamos que hablar inglés cuando sólo hay tráfico de bandera española. Es como si estoy en un bar y tengo que hablar en inglés con el camarero por si entra otro cliente de habla inglesa para que así pueda entendernos, cuando a ese tercero no le incumbe la conversación», aclara Gómez.

El próximo lunes, el SEPLA está convocado por el Ministerio de Fomento para abordar la excepción al decreto europeo. «Creemos que serán receptivos, porque lo que pedimos es factible, no va contra la norma y refleja una forma de trabajar que nunca ha registrado incidentes».

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