La carroza más bella

Rolls Royce pone a la venta el Phantom VIII, su nuevo buque insignia, una obra de arte de medio millón de euros. «Es como volar en una alfombra mágica». En España ya hay interesados

El Phantom VIII mide unos seis metros y sus llantas son de 22 pulgadas, casi el doble que las más básicas (13). /R. C.
El Phantom VIII mide unos seis metros y sus llantas son de 22 pulgadas, casi el doble que las más básicas (13). / R. C.
PEDRO MUÑOZ

Cuando Carlos Slim entró este verano en Avión, ese pueblecito orensano en el que todos los años se junta a jugar al dominó con su paisano más ilustre, el también millonario mexicano Olegario Vázquez Raña, lo hizo a bordo de un Rolls Royce Phantom. El sexto hombre más rico del planeta, con una fortuna de 50.000 millones de euros, pudo haberse dado el capricho de hacerlo en cualquier otro ‘carro’, en el Ferrari F12 tdf que acaba de adquirir Cristiano Ronaldo, e incluso en el Aston Martin AM-RB 001, el más caro de los deportivos. Será por dinero. Pero Slim eligió un Phantom, que es sinónimo de exclusividad, estatus, belleza, poder y prestigio o como alguien acertó a resumirlo: el artículo de lujo más grande del mundo. El mejor y más elegante de todos los Rolls, el nuevo buque insignia de esta marca alemana (ahora pertenece a BMW, pero conserva su inconfundible alma británica) se acaba de poner a la venta al precio en España de 529.000 euros, impuestos y transporte incluidos. Se trata del modelo Phantom VIII, un tanque de dos toneladas y media convertido en una delicada suite sobre ruedas o en puro arte en movimiento. «Aún no se ha cerrado ninguna compra, pero ya hemos recibido llamadas de cuatro clientes interesándose», cuentan desde el concesionario Royal Crown Motors, en Madrid, el único que gestiona las compras de Rolls en España. El tiempo de espera, eso sí, se alarga cuatro meses. Hay que tener dinero y paciencia.

Las cifras

250
kilómetros por hora de velocidad máxima, limitada electrónicamente. El motor tiene 571 caballos de potencia.
6,15
metros de largo. Hay una versión más corta, de 5,8 metros y otra tipo limusina, que llega a los 6,35 metros y pesa 2.600 kilos.
v
metros de distancia es lo que alcanza el haz de luz de los faros delanteros, que incorporan tecnología láser.

«Una experiencia única»

El renovado Phantom VIII es ya la octava generación de los ‘fantasmas’ de Rolls, 92 años después de que el primer Rolls Royce Phantom saliese al mercado. Sin duda es el modelo más lujoso de toda la familia y el que está llamado a deslumbrar en todos los salones del automóvil donde se presente. No lo hará, sorprendentemente, en el de Fránkfurt, que abre hoy.

La octava generación llega casi tres lustros después del anterior Phantom, el VII, del que en España se matricularon cuatro unidades el año pasado. «Conducirlo es impresionante. Es una experiencia única, como volar en una alfombra mágica. La insonorización del habitáculo es increíble, como estar dentro de una burbuja, con una alfombra de piel de tres o cuatro centímetros de espesor bajo tus pies. Parece que estás sentado en el sofá de la casa del abuelo, pero con toda la tecnología del siglo XXI a tu alcance», cuenta a este periódico un ejecutivo que ha conducido Phantoms de la séptima generación. Y si el aislamiento acústico ya era bueno en ése, se ha mejorado aún más en el nuevo, con una reducción del 10% de los ruidos externos gracias al añadido de 130 kilos de aislantes (capas de fieltro y espuma de alta densidad) y lunas con doble acristalamiento de 6 milímetros. Todo ello, según el fabricante, le convierte en el vehículo con motor de combustión más silencioso y confortable del mundo.

El interior parece un santuario tecnológico con lucecitas donde reina la calma y la tranquilidad (el techo puede simular un cielo estrellado). Todas las butacas son eléctricas, ventiladas y calefactadas y dan masajes, y las dos traseras se pueden convertir en una cama. Hay espacio de sobra. Para no dejar nada al azar, dispone de un compartimiento para champán y whisky, incluyendo sus propias copas y sistema de refrigeración. Pero lo más sorprendente de la cabina es lo que la marca ha denominado ‘The Gallery’ (la galería), un panel de una sola pieza de cristal líquido que recubre el salpicadero (con toda la instrumentación digital) y que permite ‘instalar’ obras de arte tridimensionales, de manera que el cliente puede confeccionar un pequeño museo personalizado. La compañía tiene la certeza de que muchos de sus adinerados compradores son coleccionistas de pintura y escultura contemporáneas, por lo que les abre la puerta a que encarguen sus paneles de manera que, a través de algoritmos, el salpicadero refleje el carácter y los gustos de cada dueño. Por ejemplo, pueden elegir una creación basada en rosas elaboradas en porcelana ultrafina en la Fábrica de Nymphenburg, en Múnich, piezas textiles tejidas con diamantes del diseñador británico Richard Fox, creaciones iridiscentes de plumas del estudio suizo Nature Squared o pinturas abstractas del artista chino Liang Yuanwei. Pero hay otros ‘gadgets’ que tienen que ver más con la seguridad que con el arte, como las cuatro cámaras que ofrecen una vista panorámica del coche, la visión nocturna, el avisador de cambio involuntario de carril...

El interior es un santuario para el conductor. El techo puede simular un cielo estrellado y las puertas se abren a contramarcha, apretando un botón.
El interior es un santuario para el conductor. El techo puede simular un cielo estrellado y las puertas se abren a contramarcha, apretando un botón. / R. C.

Del exterior todo es grande, menos la icónica silueta de ‘El espíritu del éxtasis’, que sigue recortando el horizonte, esta vez más erguida y estilizada, sobre el frontal, ocupado por el emblemático radiador que evoca un templo de la Grecia clásica.

El precio final del modelo dependerá de las mejoras que quiera el cliente, pero por medio millón de euros podrá sentir lo mismo que sintieron John Lennon, Fred Astaire o el mariscal Montgomery, todos ellos propietarios de un Phantom, el emperador de los automóviles.

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