Una cámara graba a un padre mientras violaba a su hija de 11 años en Granada

La Guardia Civil detiene al hombre tras una denuncia interpuesta por la madre de la menor

J. R. VILLALBA / J. UTRERAGranada

La Guardia Civil ha detenido en un pueblo de Granada a un individuo de nacionalidad búlgara acusado de violar a su hija de tan solo 11 años. La madre de la menor, quien sufría una relación tortuosa con este individuo, dejó la cámara de video de un teléfono móvil encendida en la habitación donde sucedieron los hechos, después de tener fundadas sospechas de que su pareja podía estar agrediendo sexualmente a la menor. No se equivocó.

La prueba videográfica ha resultado determinante para que la Guardia Civil arrestara a este hombre el pasado 17 de octubre. Los hechos han ocurrido en un pequeño municipio de la zona norte de la provincia granadina, según ha podido saber este periódico de fuentes próximas a la investigación.

La madre de la menor acudió desesperada al cuartel de la Guardia Civil del municipio más próximo a su lugar de residencia tras comprobar en la grabación de vídeo la flagrante violación que su pareja había cometido contra su propia hija ese mismo día. Estaba destrozada, según han contado a este periódico testigos que la conocen. La prueba del vídeo resultó irrefutable para la detención del autor y su posterior ingreso en la cárcel de Albolote donde se encuentra desde el pasado jueves.

La madre de la menor declaró que este hombre le daba palizas a ella y a todos sus hijos

Este individuo carece de antecedentes penales y nunca antes había sido detenido por un delito contra la libertad e indemnidad sexual. Sin embargo, parece ser que no era la primera vez que agredía sexualmente a su hija, tal y como viene recogido en la instrucción del caso. La menor había podido estar sometida a violaciones desde que tenía ocho años. Tres años de infierno con punto y final el pasado martes, cuando la madre ideó un plan para sorprenderlo 'in fraganti' y demostrar ante la autoridad judicial los hechos denunciados en sede policial.

Uno de los grandes problemas en este tipo de delitos de agresión sexual donde hay un menor de edad es demostrar que realmente se ha producido. Es la palabra de un niño contra la de un adulto, siempre y cuando no haya otro tipo de indicios que logren demostrar este hecho como la correspondiente prueba forense a la menor o restos de semen capaces de vincular la autoría al agresor denunciado. Muchas de estas denuncias se presentan mucho tiempo después de la consumación de la agresión sexual, de ahí la dificultad para demostrar el delito. En esta ocasión, no fue así.

Pruebas contundentes

La juez también ordenó someter a la menor a distintas pruebas forenses para aumentar el número de pruebas contra este individuo, así como a registrar la habitación donde la cámara grabó la violación en busca de restos de semen y cualquier otro vestigio capaz de aportar más luz sobre esta violación.

Esta pareja tienen cuatro hijos en común, la menor agredida y tres varones más. La mujer, que confirmó las desavenencias que mantenía con este hombre, dejó escapar ante los investigadores que era víctima de repetidas agresiones físicas, tanto ella como el resto de sus hijos. Incluso habló de un palo de madera que este hombre escondía en la vivienda para agredirla a ella y a sus vástagos cuando le venía en gana. Un auténtico infierno que les llevó a cambiar de pueblo de residencia, dentro de la misma comarca, para evitar los dimes y diretes del vecindario.

La Guardia Civil ha mantenido al detenido recluido en los calabozos del cuartel de Guadix durante dos días, mientras los investigadores iban sumando pruebas contundentes capaces de demostrar el delito denunciado por la madre. El Juzgado de Instrucción número 1 de Baza decretó el pasado jueves el ingreso de este individuo, de 29 años, en la prisión de Albolote en espera de la celebración del correspondiente juicio.

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