¿Por qué le buscamos tres pies al gato (en vez de cinco)?

¿Por qué le buscamos tres pies al gato (en vez de cinco)?

Algunos autores como José María Iribarren defienden que el refrán está corrompido por el uso y existen diversas teorías

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Inexplicablemente, el gato protagoniza numerosas frases hechas del abultado refranero español. En castellano, el felino puede ser llevado al agua, cuando se va bailan los ratones y, además, por la noche siempre es pardo. Uno de los dichos populares que incluye este animal es ‘buscar tres pies al gato’, una expresión muy empleada en según qué circunstancias. La Fundación de la Lengua Española tiene dos definiciones: “Dícese, propiamente, de los que tientan la paciencia de alguno, con riesgo de irritarle. Impropiamente, se aplica a los que con embustes y engaños tratan de probar lo imposible”. Según algunos diccionarios, también se emplea como sinónimo de ‘buscar la cuadratura del círculo’, es decir, tratar de encajar algún argumento de forma excesiva y demasiado compleja.

Pero, ¿dónde está la dificultad a la hora de buscar tres pies al gato? El animal tiene cuatro, por lo que el refrán plantea una tarea sencilla. Este argumento fue defendido por José María Iribarren, abogado, periodista, lexicógrafo, paremiólogo y escritor español, que asegura que el dicho está corrompido y se ha alejado del original, ‘buscar cinco pies al gato’. En 1611, Sebastián de Covarrubias y Orozco (también lexicógrafo, criptógrafo y capellán del rey Felipe II) se refería a esta frase hecha en la modalidad original, en su obra Tesoro de la Lengua Castellana: “Buscar cinco pies al gato se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible; nació de que uno quiso probar que la gota del gato era pie”.

En el ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales’ de Gonzalo Correas, publicado en 1627, también aparece el dicho registrado con el número cinco, y no con el número tres.

Entonces, ¿qué ha pasado con los dos pies que faltan? La Fundación de la Lengua Española cita a Miguel de Cervantes y ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, don Quijote’. En uno de los capítulos, el célebre protagonista dice: «No ande buscando tres pies al gato». Esta sería la primera vez que el refrán aparece alterado y se desconoce con exactitud el por qué del cambio. Algunos autores apuntan a la locura del Quijote y sus numerosos disparates o a un acento humorístico en la narración. Otros hablan de un error, aunque es la idea menos defendida.

En su versión con correcciones de 'El Quijote', el lexicógrafo costumbrista y cervantista Francisco Rodríguez Marín añade un curioso apunte al refrán a principios del siglo XX: "Más corriente ha sido decir cinco pies, y parece más propio: lo uno, porque hallar tres pies a quien tiene cuatro es cosa fácil y nada ocasionada a pendencias, mientras que hallarle cinco es imposible; y lo otro, porque solía añadirse: y no tiene sino cuatro, y aun esta otra coletilla: no, que son cinco con el rabo"

Lo cierto es que la obra maestra de Cervantes fue publicada antes que las obras de Correas y Covarrubias, pero los autores que defienden que el cambio se debe al hidalgo de La Mancha aseguran que el refrán comenzó a calar en la sociedad con las reediciones posteriores, concretamente a mediados del siglo XX.

Sea como fuere, hoy en día nadie pronunciaría el refrán con cinco en vez de con tres pies sin miedo a que le miren raro. En Francia tienen un refrán para referirse al mismo concepto de buscar lo imposible, aunque en este caso sí utilizan cinco pies y no tres. Además, en vez de referirse al tan castellano gato, los galos buscan cinco pies al carnero: ‘chercher cinq pieds en un mouton’, buscar cinco pies al carnero.

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