Burros que tiran del lujo

Un grupo de burros, preparado para ponerse en marcha camino de Zimbabue.
Un grupo de burros, preparado para ponerse en marcha camino de Zimbabue. / SUR

El contrabando de vehículos de alta gama entre Sudáfrica y Zimbabue circula gracias a recuas de asnos que los arrastran

GERARDO ELORRIAGA

No es una metáfora de nuestra cultura contemporánea ni el fotograma de una película postapocalíptica. La imagen de una recua de burros arrastrando infructuosamente todo un Mercedes Benz C220 ha sido tomada hace tan sólo unos días por la Policía sudafricana en la margen del río Limpopo. El caudal, frecuentado por elefantes sedientos, cocodrilos voraces y emigrantes ilegales, también se ha convertido en ruta de transporte para decenas de coches robados en el país y enviados a Zimbabue.

El extraño uso de asnos para mover los autos sustraídos no significa que hayan caído en manos de individuos desconocedores de la mecánica, sino todo lo contrario. Los ladrones no los ponen en marcha para impedir que los dispositivos antirrobos, provistos de localizador inteligente, revelen su ubicación y deben utilizar animales, alquilados en las aldeas cercanas, para transportarlos hasta el vecino país por rutas alternativas que dificultan sobremanera el viaje. El caso del Mercedes Benz varado no resulta singular en esta región. Otros 88 vehículos de alta gama han sido localizados en las fronteras, una fracción mínima del total de los desaparecidos. Las estadísticas del Servicio de Policía de Sudáfrica aseguran que 1.400 se roban cada mes.

El 50% se vende dentro del propio país, mientras que un 30% se comercializa en los Estados vecinos y un 20% nutre el mercado de piezas de segunda mano. El Volkswagen Polo, muy popular en el territorio, es la marca más apreciada por las bandas, una elección que ha llegado a dificultar la consecución de seguros para los propietarios legales.

Las cifras del crimen en la potencia austral son muy elevadas y el robo de coches, camiones y pequeñas furgonetas constituye uno de los delitos más habituales. No suele ser obra de descuideros, de sujetos que aprovechan la escasa vigilancia para apropiarse de los estacionados. Los vehículos de lujo suelen circular sin paradas entre los garajes de las áreas residenciales y los parkings protegidos de centros comerciales y de negocios. El asalto en los accesos, semáforos y cruces, es la técnica más frecuente y, a menudo, se recurre a la violencia con armas de fuego. Tan sólo entre abril y diciembre del pasado años se contabilizaron 14.333 homicidios en el territorio.

Las compañías de alquiler también sufren la sustracción de sus automóviles a manos de bandas que utilizan documentación falsa. A lo largo de los últimos meses, un Ford Ranger, un Audi A6 y un Mercedes Benz C180, entre otros cotizados modelos propiedad de estas firmas, han aparecido en las riberas del Limpopo, algunos semisumergidos y muchos aún provistos de las sogas con las que eran tirados como si se tratara de carretas viejas. Queda probado que los burros son muy eficaces para tirar del lujo sobre ruedas.

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