La historia tras el bitter kas

Nació allá por los 60. Hoy, hay quien la considera viejuna o reservada a nostálgicos. Ahora trabajan en su relanzamiento

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Nació en los años 60, pero dos décadas más tarde ya era la bebida más popular del aperitivo. Rojo, burbujeante, sin alcohol y ligeramente amargo. Un refresco alternativo para la época, que gustaba o se detestaba. Tenía un sabor raro, diferente a todo lo que se conocía hasta ese momento y que cada día ganaba más adeptos, sobre todo, entre la población adulta. Con hielo, con una aceituna y una rodaja de naranja. Esta era su carta de presentación. El Bitter Kas se abría camino con distinción y sin competencia en España.

Pero el refresco ya se conocía en Centroeuropa y, en Italia, contaba con cierta popularidad. Kas importó la idea y transformó la fórmula para adaptarla al mercado español. Para eso contó con la colaboración del doctor Hausmann, un farmacéutico y catedrático de la Universidad de Barcelona, experto en plantas medicinales. La fórmula, aunque secreta, contiene 21 ingredientes botánicos, entre los que se encuentra la canela, el sándalo, la nuez moscada y la naranja, “aunque es la genciana la que le proporciona ese extraordinario sabor amargo”. Así lo apunta Carlos García, responsable de la marca en España, inmerso en plena campaña de relanzamiento del producto.

La fórmula, aunque secreta, contiene 21 ingredientes botánicos, entre los que se encuentra la canela, el sándalo, la nuez moscada y la naranja

¿Qué ha pasado para que aquel refresco tan moderno y popular en los años 80 haya derivado en una bebida viejuna, reservada a nostálgicos? Las claves las detallan desde la propia empresa, perteneciente al grupo Pepsi Co desde 1992 y que sigue fabricando el Bitter Kas fiel a su fórmula original desde Vitoria, donde la marca Kas nació en 1956 de la mano del empresario Roman Knörr Streiff. Carlos García apunta a la aparición de otras alternativas, a nuevos competidores e, incluso, a la propia crisis económica como los posibles motivos del estancamiento en el consumo de este refresco. Por eso ahora, el reto que se marcan desde la compañía es “estar en la mente de los consumidores, más que en el mercado, donde nunca dejamos de estar”, asegura García.

Modernización de la marca

Fue en 2015 cuando se apostó por relanzar la bebida con una modernización de la marca, que acusaba el paso de los años. “Se estaba quedando anticuada, por eso planteamos un rediseño de las etiquetas y una campaña en medios de comunicación con un mensaje claro: los gustos evolucionan”, asegura García. El mensaje va dirigido a un público joven, dado que los consumidores habituales de esta bebida estaban envejeciendo. “Se trataba de llegar a personas que, o bien nunca habían oído hablar de Bitter Kas, o bien, no lo había probado hasta ese momento”, detalla García.

Desde la empresa están satisfechos con los resultados alcanzados hasta ahora y aseguran que el Bitter Kas ha dejado de ser una bebida de nostálgicos. Explican que a ello ha contribuido también una guía que acaban de editar con establecimientos de Madrid y Barcelona donde poder acompañar el aperitivo con el refresco rojo. Incluso conocedores del boom gastronómico y la afición a nuevos gustos, en 2016 hicieron incursiones en mercados gastronómicos con nuevas “exploraciones”, como el Bittermut (mezcla de BitterKas y vermut). No obstante, desde la compañía afirman que la idea es seguir trabajando en el producto original, que pese a sus más de 50 años “llegó para quedarse”.

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