El bable busca su ‘huecu’

Una mayoría de asturianos apoyan que su lengua sea cooficial. Pero el ‘síndrome catalán’ alienta recelos en el Principado

Concentración frente al teatro Campoamor de Oviedo en demanda de la oficialidad del asturiano. /A. Berto Morante/ Efe
Concentración frente al teatro Campoamor de Oviedo en demanda de la oficialidad del asturiano. / A. Berto Morante/ Efe
ANTONIO CORBILLÓN

El esfuerzo de casi cuatro décadas de gran número de colectivos asturianos que han sembrando en el terreno abonado del ‘asturianu’ parece haber dado el fruto de una sociedad dispuesta a impulsarlo como lengua cooficial del Principado. Ni siquiera campañas anteriores, como ‘Doi la cara pola oficialidá’, impulsada hace justo diez años por oriundos célebres como Víctor Manuel (músico), David Villa (futbolista) o José Manuel Hevia (gaitero), avanzaron tanto.

El último gran empujón lo ha dado el PSOE asturiano, que gobierna en la región, y que aprobó en su congreso autonómico hace dos meses una enmienda favorable a promover la declaración del idioma regional como cooficial. La impulsa su nuevo líder, Adrián Barbón. Un salto que ha dividido a los socialistas, ya que el presidente del Principado, Javier Fernández, aspira a jubilarse de la vida política en 2019 sin abrir este ‘melón idiomático’. Desde la sede central socialista en Ferraz apuestan por un proceso «amable y no » y que «refuerce la voluntariedad del uso de la lengua».

Claves del asturiano

Origen.
Carlos González de Posada habla en sus ‘Memorias Históricas del Principado de Asturias’ (1794) del «idioma asturiano que allí dicen vable». Fue la primera referencia que se conoce.
Bable,
asturiano o asturianu. El catedrático de dialectología de la Universidad de Oviedo Xosé Lluis García Arias insiste en que son «términos sinónimos».
¿Cuántos hablantes hay?
Unos 100.000 nativos y otros 400.000 como segunda lengua.
Leyes.
Hace 20 años se aprobó la Ley de Uso y Promoción del Asturiano.

Barbón les ha hecho caso y reconoce que «es muy difícil» que en lo que resta de legislatura se pueda reformar el Estatuto de autonomía para llevar a cabo ese afán lingüístico. No están tan seguros en la Xunta pola Defensa de la Llingua, desde la que impulsan lo que su portavoz, Carlos Pulgar, llama «modificación exprés». Cree que la máxima norma autonómica podría adaptarse «antes del verano para evitar la dinámica preelectoral posterior (comicios en mayo de 2019), que siempre lo distorsiona todo». La otra opción estiraría el proceso hasta finales de 2019, después de que se constituyera el Parlamento regional. Además, la mayoría de 3/5 necesaria para la reforma se cumple hoy de largo, ya que PSOE, Podemos, IU y Foro Asturias lo respaldan.

Pero, a los colectivos que reclaman ese espaldarazo oficial al también llamado bable, esta etapa de madurez les ha llegado en un mal momento patrio. Poco sensible con las apelaciones a la ‘España plural y diversa’. Un pésimo tiempo que podría llamarse ‘terror al síndrome catalán’. «Llevamos trabajando cuatro décadas y siempre desde la estricta legalidad vigente. Aquí no hay un solo argumento nacionalista, ni desde lo político ni en lo social. El asturiano ya estaba reconocido en el primer Estatuto de 1981», rememora Pulgar.

Dramatismo innecesario

«No hay polémica social, porque nuestra lengua no gana nada con ella. Lo que sí hay son exageraciones y falsas alarmas», refuerza el presidente de la Academia de la Llingua Asturiana, el profesor de Educación de la Universidad de Oviedo Xosé Antón González Riaño. Se refiere al frente de rechazo que reúne a PP, Ciudadanos y la Plataforma contra la Cooficialidad del Bable. En sus redes se leen argumentos como los de Eloy González, que cree que «los idiomas mal llamados propios en España los carga el diablo, porque siempre se utilizan como arma política de desunión y no de unión».

Frente a esa oposición, González Riaño también zanja paralelismos con el ‘atasco’ catalán. «Los que pedimos que nos ajustemos a la Constitución somos nosotros –continúa–. Lo que no vamos a aceptar es que la gran minoría se imponga a la mayoría». Y la Constitución dice en su artículo 3.2 que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos».

La Academia calcula que unos 500.000 asturianos (casi la mitad de su población) manejan su lengua. La reciente Encuesta Sociolingüística de Asturias concluye que el 53% de sus habitantes la equipara al resto de lenguas vernáculas. Es un 18% menos que hace quince años y su autor, el director del Euskobarómetro (y asturiano de origen), Francisco Llera, cree que «está ligado a la carencia de estatus de oficialidad». En ese mismo estudio, un 45% mayor de 16 años reconoce haberla estudiado en la escuela, donde ahora es asignatura voluntaria (hora y media a la semana). El Principado anunció en marzo del pasado año su deseo de extender la ‘llingua’ al segundo ciclo de Infantil (niños de 3 a 5 años). En una región uniprovincial, con apenas 78 ayuntamientos y una sola universidad (Oviedo), será más fácil y barato el duplicado de papeleo si el ‘asturianu’ da el paso.

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