Azafatas y azafatos en la Vuelta

El corredor Peter Velits y una azafata se besan en el podio en una etapa de la Vuelta de 2016. / REUTERS

La ronda ciclista española eliminará los besos en la entrega de premios de cada etapa e incorporará asistentes masculinos en el podio

MIGUEL OLMEDA

Madrid. Termina la etapa y el ganador se sube a lo más alto del cajón, donde dos azafatas le entregan un ramo de flores y lo besan a la par, una en cada mejilla. La escena se ha convertido, con el paso del tiempo, en una tradición de la Vuelta Ciclista. Una práctica que ya se llevaba a cabo en los años cincuenta, según relatan las crónicas de la época, cuando las mujeres más guapas del pueblo en cuestión acompañaban a los corredores en el podio. La costumbre, sin embargo, tiene los días contados.

Así lo ha decidido la dirección de Unipublic, empresa propietaria de la ronda española, que tal y como adelantó ayer El Mundo, eliminará de las etapas la famosa fotografía del beso a dúo. La idea es terminar con la imagen sexista de la mujer que en los últimos años viene levantando ampollas a un amplio sector de la población. No sólo en las pruebas ciclistas, sino también en el ámbito del motor, en la Fórmula 1 y especialmente en el Mundial de motociclismo.

«Somos sensibles al debate social y mediático que se ha generado últimamente sobre la presencia de las azafatas en los podios», apunta Javier Guillén, director general de Unipublic. «No podemos dar la espalda a estas inquietudes y por eso realizaremos algunos ajustes en la Vuelta, pero siempre con elegancia», añadió. Aunque asegura que personalmente no cambiaría las cosas: «Nunca hemos hecho nada extravagante con las chicas y hemos sido muy respetuosos». La medida, en cualquier caso, no supondrá el fin de las azafatas acompañando a los ganadores en el podio. Sólo se plantea erradicar el célebre beso. Además, Unipublic incorporará asistentes masculinos, que ayudarán a sus homólogas en la entrega de trofeos y ramos de flores.

Ni el Tour de Francia ni el Giro de Italia: la Vuelta se convertirá en la primera gran ronda en dar el paso hacia la igualdad una vez se confirme oficialmente. La medida será además un alivio para algunos ciclistas incómodos con la situación, como Mikel Landa, que a principios de año fue tajante afirmando que las azafatas «sobran en los podios, es tratarlas como objetos».

Con este cambio, la Vuelta se inscribe en las políticas de igualdad que ya han puesto en práctica otras pruebas menores del mundo del ciclismo. Especialmente sensible se ha mostrado Australia, que a principios de año prescindió de las modelos en el Tour Down Under para después hacer lo propio en las competiciones de motos y coches celebradas en el país.

Dentro del circuito español, la Challenge de Mallorca, la Vuelta a la Comunidad Valenciana y la Volta a Catalunya adaptaron el viejo ritual incorporando bien a niños o jóvenes deportistas, bien a azafatas y azafatos vestidos con un estilo sencillo y deportivo. En la Gante-Wavelgem, la Course francesa y el Tour de Noruega femenino, directamente, sustituyeron a las mujeres por hombres en el podio.

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