El antepasado fantasma

El nuevo pariente puede ser una especie conocida o por descubrir. :: bob wilder / Universidad de Búfalo
El nuevo pariente puede ser una especie conocida o por descubrir. :: bob wilder / Universidad de Búfalo

Un gen prueba que humanos subsaharianos se cruzaron en África con un homínido desconocido hace 150.000 años

LUIS ALFONSO GÁMEZ

En la saliva de algunos subsaharianos está la prueba de un encuentro sexual de hace 150.000 años. Ocurrió en África, y la pareja era peculiar. Uno era de nuestra especie, 'Homo sapiens'; el otro, un homínido arcaico. Tuvieron hijos y, aunque la otra especie se extinguió hace tiempo, ese episodio y, posiblemente, otros similares introdujeron en algunas poblaciones subsaharianas un gen que ahora han descubierto por casualidad investigadores de la Universidad de Búfalo, que publican el hallazgo en la revista 'Molecular Biology and Evolution'.

La genética ha demostrado desde 2010 que los humanos actuales no somos una 'especie pura', si es que tal cosa existe. Ha descubierto que en la conquista de Eurasia nuestros antepasados se hibridaron con los neandertales y los denisovanos, unos misteriosos homínidos cuyo aspecto desconocemos. A esos encuentros sexuales debemos que todos los no subsaharianos tengamos alrededor de un 2% de genes neandertales y que los aborígenes de Oceanía porten, además, entre un 4% y un 6% de genes denisovanos. Era previsible que al sur del Sahara hubiera pasado algo parecido, y la prueba se llama MUC7.

Los autores del hallazgo investigaban el gen MUC7, que parece influir en la composición del microbioma oral, la colección de bacterias de la boca, cuando, como parte del estudio, examinaron más de 2.500 genomas humanos modernos. Y saltó la sorpresa: un grupo de genomas subsaharianos contenía una versión del gen extremadamente diferente de las encontradas en otros humanos actuales. Es tan distinta que las versiones neandertales y denisovanas son más parecidas a las de otros humanos modernos que a las de esos subsaharianos, aseguran los científicos.

«Basándonos en nuestro análisis, la explicación más plausible para esta variación extrema es la introducción de material genético de una especie 'fantasma' de homínidos antiguos. Este desconocido pariente humano podría ser una especie que se ha descubierto, como una subespecie de 'Homo erectus', o un homínido por descubrir. Le llamamos una especie 'fantasma' porque no tenemos los fósiles», ha explicado el biólogo Omer Gokcumen, codirector de la investigación. Dada la tasa de mutación genética, los autores calculan que los antepasados de los subsaharianos portadores de esa variante del gen se cruzaron con ese homínido no identificado hace unos 150.000 años y que las dos especies divergieron entre hace 1,5 y 2 millones de años. «Parece que la hibridación entre diferentes especies de homínidos primitivos no es la excepción, sino la norma», ha dicho Gokcumen.

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