28.000 euros por aparcar de por vida

Vehículo estacionado en un parking de Palma desde el año 2009./ALEJANDRO SEPÚLVEDA/DIARIO ÚLTIMA HORA
Vehículo estacionado en un parking de Palma desde el año 2009. / ALEJANDRO SEPÚLVEDA/DIARIO ÚLTIMA HORA

Una mujer estacionó hace 9 años su coche en un parking de Palma y se esfumó. Ahora el juez la obliga a pagar el importe acumulado

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Cubierto de polvo, como si hubiera atravesado el desierto, y con las ruedas completamente desinfladas. En ese estado salía la pasada semana un vehículo de un parking de Palma de Mallorca que había permanecido estacionado allí durante nueve años. El 24 de marzo de 2009, Inmaculada M. entró con su Volvo v40 de color azul oscuro en el céntrico y concurrido aparcamiento subterráneo de la plaza Bisbe Berenguer Palou. Nada más acceder, encontró una de las mejores plazas, junto a la barrera de salida y las máquinas de pago. Allí lo dejó y nunca más lo volvió a mover.

Ha pasado casi un década y nada se ha sabido de su propietaria pese a los reiterados intentos de dar con ella para que se llevase el coche y abonase una factura, que a razón de 1,95 euros la hora (el día completo por casi 24 euros) ya superaba los 28.000 euros. Con la retirada del vehículo por la grúa hace unos días se daba carpetazo a un periplo judicial, que arrancó en 2012 cuando la concesionaria del aparcamiento privado denunció a la conductora, que ya adeudaba entonces 21.627 euros. Hasta ese momento, se sucedieron decenas de notificaciones para que atendiese a los requerimientos de los dueños del parking y para que respondiese a las denuncias. Pero no daba señales de vida. Ni siquiera el día del juicio, celebrado el 19 de diciembre de 2012, se personó en el juzgado de Primera Instancia número 9 de Palma. Solo compareció el abogado demandante. Era como si se la hubiera tragado la tierra. Pese a todo, el juez dictó sentencia dos meses más tarde y condenó a Inmaculada M. a pagar 27.995,70 euros a los propietarios del parking privado.

Sin embargo, el calvario aún se prolongaría cinco años más, ya que tras la incomparecencia reiterada de la propietaria, los denunciantes se vieron obligados a pedir la ejecución de la deuda y la conductora fue declarada en rebeldía. Nada surtió efecto. Seguía sin aparecer y el proceso se dilató hasta 2017 cuando el juzgado adjudicó el automóvil de Inmaculada M. a la concesionaria del parking y le autorizó a quedarse con el coche, que tras la tasación no cubría ni una mínima parte de la deuda.

El plazo legal para declarar un coche abandonado es de seis meses

El coche permanece ahora en un desguace. Es el destino final de todos aquellos vehículos abandonados, de acuerdo a la ley de aparcamientos privados y la normativa de tráfico, que exigen un tiempo de estacionamiento superior a seis meses para iniciar el procedimiento para su declaración de abandono. Así lo aclara Raúl López, gerente de la Sociedad Municipal de Aparcamientos y Servicios de Málaga (Smassa), quien asegura que los abandonos de vehículos en parking no es algo excepcional, «aunque en nuestro caso los usuarios siempre han acabado pagando». Se refiere, concretamente, al caso de un ciudadano extranjero que el pasado año estacionó en uno de los parkings públicos más céntricos y con más demanda de Málaga. «Tenía una furgoneta acondicionada para dormir en ella y utilizaba los baños del aparcamiento para su aseo personal y lavar la ropa; hasta sacaba un tendedero para que se secase». Explica que dejaron pasar algunas semanas hasta que, con la excusa de ofrecerle un abono descuento, hablaron con él para conocer sus intenciones. «El propietario insistía en que tenía dinero de sobra para pagar la factura, pero ésta seguía encareciéndose y a medida que pasaban los meses temíamos que al final no la abonase», recuerda López. Finalmente, a los seis meses abandonó el parking no sin antes abonar los más de 5.000 euros que le costó aquel ‘alquiler’ en el centro histórico de Málaga. Solo en esta capital, se abandonan en la calle unos 1.200 vehículos al año, aunque donde esta situación es ya alarmante es en el aparcamiento general de la T4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas, convertido en un cementerio de vehículos abandonados. La mayoría robados; otros, con dueños que dejaron el país para siempre y, algunos, de alquiler, cuyos clientes se desentendieron de ellos. Y, mientras la ley actúa con lentitud, cientos de vehículos son ocupados por vagabundos y se deterioran ante la mirada atónita de los transeúntes.

Uno de los vehículos abandonados en el aeropuerto de Barajas.
Uno de los vehículos abandonados en el aeropuerto de Barajas. / RC

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