Diario Sur

Los juguetes no tienen sexo

Juguetes dedicados a la belleza personal para niñas de cinco años.
Juguetes dedicados a la belleza personal para niñas de cinco años.
  • Asumimos el rosa y el azul como algo tan habitual y cotidiano que quizás por eso no nos rebelamos contra una realidad incomprensible: los niños crecen con juegos que refuerzan roles enquistados que ya aburren

No. No lo tienen. O no deberían tenerlo. Por más que nos empecinemos (o se empecinen) en pintarlos de rosa o azul. Deberíamos concienciarnos de una vez por todas de que los juguetes que compramos para nuestros hijos o regalamos para los de los demás no tienen sexo. Lo asumimos como algo habitual y cotidiano y quizás por eso no nos rebelamos contra una realidad que, a día de hoy, es incomprensible: los niños crecen con juegos que refuerzan roles enquistados que ya aburren. Por un lado, a las niñas, se las suele identificar, subidas a un pedestal de delicadeza, con tonos pastel (normalmente rosa o morado), con el mundo de las princesas, del hogar y (ojo que esto sí que es para abrir un debate) con artilugios vinculados a la moda y el cuidado personal y a edades cada vez más tempranas. ¿Los niños? A ellos se les anima a ser superhéroes, fuertes, rudos, y a entretenerse con muñecos de acción y de aventuras.

Sobra decir que los juguetes son herramientas importantes en el desarrollo de los pequeños. A través del juego ellos experimentan, prueban, se relacionan entre ellos e intercambian sentimientos. Lo dicen los expertos. Por ello es tan importante elegir los juguetes adecuados. Sin etiquetas que les marquen camino. Y es justo en este momento del debate cuando habitualmente me argumentan que existen diferencias entre sexos. Padres que observan tendencias o gustos en sus hijos que nunca les inculcaron. Que a ellas les gusta el rosa, 'princesalandia' y que los niños prefieren peleas con juguetes de acción (como de hecho le pasa a mi hijo Óliver, de cuatro años). De acuerdo, sí. Sin entrar en más detalles, quizá hay algo innato en ellos que los diferencian para ciertas cosas. Pero aceptar esa premisa no debe ser excusa para dejarnos llevar por los estereotipos de los fabricantes que refuerzan roles que ya deberían estar superados.

A modo de ejemplo cuento una experiencia personal ocurrida hace tan solo unos días cuando buscaba un regalo para la hija de unos amigos que cumplía cinco años. Como tenía el tiempo justo, nada más llegar a la tienda (la tercera que pisaba) pedí ayuda para ir a tiro fijo. La dependienta me condujo hasta un pasillo rosa lleno de princesas y muñecas además de, para mi asombro, una amplia oferta de juguetes comercializados para niñas de cinco años que me dejaron literalmente con la boca abierta. Hablo de un montón de artilugios vinculados a la moda y belleza: trenzador de pelo, una especie de handspa, un juego para pintar las uñas o un set de peluquería... y todo para niñas, repito, de cinco años. Volví hacia la dependienta buscando una salida que nunca me suele fallar en estos casos: “¿Manualidades?” Me propuso entonces un diseña tus joyas, crea tus pulseras, taller de decoración o incluso un set para hacer mechas. Todo destinado, como digo, para niñas de 5 años.

Alguna madre me dirá que mi sorpresa fue mayúscula porque tengo dos varones y no estoy tan familiarizada con los "juguetes de niña". Y quizás tengan razón. Tal vez no hay que llevarse las manos a la cabeza porque seguro que cada uno de estos juguetes es inofensivo y que incluso a la niña en cuestión le hubiera fascinado recibirlos como regalo. Tal vez la clave esté en proporcionarles variedad de juegos y de supervisarlos con ellos a modo de guía. Pero resulta cuanto menos cuestionable tanto la línea de sexos claramente diferenciados de muchas jugueterías como los productos de moda recomendados para las niñas de cierta edad.

Ejemplos de iniciativas no sexistas

Afortunadamente hace tiempo que florecen brotes verdes que luchan contra el sexismo actual que impera en los juguetes. Hay empresas y organizaciones que han tomado conciencia y se han puesto manos a la obra. La cadena de jugueterías Toy Planet, por citar uno de ellos, lanza desde 2014 catálogos de juguetes alejados de estereotipos, con niños jugando a cocinar o niñas montando en moto. En su catálogo se intercambian a menudo los roles considerados tradicionales.

Otra curiosa iniciativa es la que desarrolló durante las pasadas navidades la cadena de supermercados francesa Magasines-U. En un vídeo demostraban cómo los niños, cuando les liberamos de prejuicios sexistas, jugaban de una manera espontánea con todo tipo de juguetes. Merece la pena verlo:

En esta lucha contra el sexismo, las redes sociales también se presentan como un gran escaparate capaz de viralizar mensajes de niñas hartas de ser princesas o de niños que desean jugar con muñecas. En este vídeo subido a Youtube en mayo de 2011, la pequeña Riley se quejaba de que las empresas engañaban a los niños para que, desde pequeños, pensaran que los juguetes rosas son para niñas y los azules para los niños. Su discurso acumula ya más de 5 millones de visualizaciones en Youtube:

¿Cómo elegir entonces los juguetes? Precisamente estas navidades me llegaba por whatsApp, en uno de esos mensajes en cadena que busca remover conciencias, una guía tan clarividente como sencilla. “¿Cómo saber si un juguete es para un niño o una niña?”, rezaba. ¿La respuesta? Una segunda pregunta: "¿se usan los genitales para jugar con él?” En caso afirmativo la solución a nuestro dilema es simple: “No es un juegue infantil”. Si no se usan los genitales, entonces sí es “tanto para niños como para niñas”. Más claro, agua.