Diario Sur

Hamburguesas con chip

Hamburguesas con chip
/ J. M. B.
  • Las pantallas táctiles sustituyen en los nuevos McDonald's a los empleados que toman el pedido. El modelo anticipa el futuro del sector

Primero fueron los bancos, luego las gasolineras y ahora parece que les llega el turno a los restaurantes. McDonald’s, el coloso de la industria de la comida rápida, ha puesto en marcha una nueva estrategia de atención al cliente que consiste básicamente en sustituir a las personas que se encargan de tomar los pedidos y de cobrar la cuenta por pantallas táctiles. La empresa que convirtió la hamburguesa en el alimento estrella de las sociedades postindustriales da un paso hacia el maquinismo que sin duda tendrá profundas repercusiones en el sector de la restauración y en todos los que orbitan a su alrededor. Nadie sabe a ciencia cierta el impacto de la iniciativa en términos de empleos, pero todo invita a pensar que muchas de los 1,9 millones de personas que trabajan ahora en la multinacional se verán de una u otra forma afectadas.

Muchos clientes de McDonald’s que han visitado algunos de sus establecimientos en Nueva York, Florida y California han empezado a familiarizarse ya con las grandes pantallas táctiles en las que se hacen los pedidos. Los ordenadores muestran la oferta de productos del local y plantean al consumidor la posibilidad de personalizar su menú agregando o quitando ingredientes a los platos. También le permiten cambiar de tamaño, seleccionar postres y bebidas e incluso añadir más carne a la hamburguesa elegida. Una vez cumplimentada la comanda, la pantalla efectúa el cálculo y presenta la cuenta para que el cliente la abone con tarjeta de crédito, aunque también puede hacerlo en efectivo ingresando billetes o monedas. En España, estos ordenadores llevan funcionando desde hace meses en diversos restaurantes de la cadena para que quien lo desee tramite a través de ellos sus pedidos y los paguen, aunque se mantienen los mostradores tradicionales y esta alternativa no ha dado lugar a despidos por el momento.

Los nuevos establecimientos de McDonald’s incorporan unas mesas que equipan tabletas fijas con conexión wi-fi para que los clientes puedan navegar por internet mientras consumen el menú.

Los nuevos establecimientos de McDonald’s incorporan unas mesas que equipan tabletas fijas con conexión wi-fi para que los clientes puedan navegar por internet mientras consumen el menú.

El nuevo sistema, que la compañía ha bautizado como experiencia de futuro», se ha introducido ya en unos 500 de los 14.000 establecimientos que McDonald’s tiene en Estados Unidos. La instalación de las pantallas ha ido acompañada de una completa remodelación de los restaurantes, que disponen ahora de tabletas fijas con conexión wi-fi adosadas a unas mesas tipo barra para que los clientes puedan navegar por internet mientras comen. Además del mobiliario, se han rediseñado también las cocinas con el fin de incrementar la producción. La multinacional ha provisionado fondos para acometer una renovación de los 36.500 establecimientos que tiene repartidos por todo el mundo.

La nueva estrategia ha sembrado la inquietud entre decenas de miles de empleados de la multinacional. Su máximo responsable, Steve Eastbrook, se ha apresurado a puntualizar que no habrá despidos y que todo se resolverá por medio de «reubicaciones». En una primera fase, los empleados sustituidos por las pantallas se encargarán de enseñar a los clientes cómo funcionan y de transportar los pedidos a las mesas. No es difícil aventurar que cuando los consumidores se hayan familiarizado con el nuevo sistema, que además es muy fácil de utilizar, habrá muchos trabajadores de brazos cruzados.

La automatización de los pedidos y los pagos se ha producido apenas unos meses después de que un exdirector ejecutivo de McDonald’s, Ed Rensi, reflexionase en público sobre el proceso de robotización de las compañías ante la posible aprobación de un incremento del salario mínimo. En Estados Unidos hay una norma federal que establece en 7,25 dólares el ingreso mínimo por hora trabajada, aunque esa cantidad puede cambiar en función de cada estado. «Os garantiza –sostuvo Rensi– que si el salario de 15 dólares se implanta en el país, veremos una pérdida de puestos de trabajo difícil de creer. Es más barato comprar un robot de 35.000 dólares que contratar a un empleado improductivo que cobra 15 dólares la hora por meter patatas fritas en bolsas». Según su razonamiento, la máquina se amortiza con el salario anual de un solo trabajador, lo que supone una reducción de costes a partir del segundo ejercicio que permite abaratar los precios y beneficia de forma directa al cliente.

McDonald’s no es una empresa cualquiera. La multinacional es el cuarto conglomerado del planeta que más empleados ocupa. Solo le aventajan los ejércitos de EE UU y China, y la cadena de grandes almacenes Walmart. Su modelo de cocina rápida ha marcado las pautas gastronómicas de la generación del ‘baby boom’ y ha ejercido una influencia innegable en los modos de alimentación de la sociedad occidental. Su nuevo sistema de organización se convertirá a buen seguro en una referencia para millones de establecimientos de comida repartidos por todo el mundo.

Inteligencia artificial

La nueva estrategia de la compañía estadounidense coincide con la apertura de un debate a propósito de si las máquinas que sustituyen al empleo humano deben pagar impuestos. El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, planteó hace unos días que los robots coticen a la Seguridad Social. El sindicalista se hacía eco de una propuesta que la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas ha presentado en el Parlamento Europeo ante los desajustes que se están produciendo en los mercados laborales debido a los avances en inteligencia artificial.

Hamburguesas con chip

Dado que una parte considerable del trabajo realizado por personas podría ser asumido a medio plazo por robots, los socialistas europeos plantean la posibilidad de que las máquinas sean consideradas individuos electrónicos con la obligación de pagar unas cuotas sociales. La propuesta ha sido rechazada de plano por las empresas especializadas en automatización. «Frenaría el desarrollo de la robótica», sostienen las compañías, que recuerdan que la ecuación que liga la automatización con el desempleo no siempre se cumple. La industria automovilística alemana, por ejemplo, ha crecido tanto en empleo (13%) como en automatización (17%) en el periodo que va de 2010 a 2015.

Al debate, que parece sacado de una novela de Isaac Asimov, le faltan aún muchas piezas, pues ni siquiera los grandes especialistas han realizado una estimación fiable de cuántos empleos desaparecerán por efecto de la robotización. Mientras algunos vaticinan que la cuarta revolución industrial acabará con el 55% de los trabajos en España, otros sostienen que no afectará ni al 10%. Sea cual sea el porcentaje, lo que sí parece claro es que el empleo va a ser una mercancía cada vez más escasa. El modelo de McDonald’s es un anticipo de lo que está por llegar.