Diario Sur

Y tras la superluna de noviembre, llegan las Leónidas

Y tras la superluna, llegan las Leónidas
  • La lluvia de estrellas fugaces alcanzará hoy su máximo esplendor. Y aunque no se da las condiciones más apropiadas, hay posibilidades de disfrutar de un espectáculo único

Apenas tres días después de la superluna, llega uno de los espectáculos más esperados por los amantes de la astronomía: La lluvia de estrellas fugaces de las Leónidas alcanzará su máximo esplendor este jueves. Y aunque en esta ocasión no se dan, a priori, las condiciones más apropiadas, ya que, por un lado, el brillo de la luna gibosa dificultará su observación, y por otro, no se prevé para este año un pico de intensidad de esta lluvia, aún hay posibilidades de disfrutar de un espectáculo único. Y es que las Leónidas, aunque sean pocas en número, suelen ser especialmente brillantes e imprevisibles. Si el tiempo acompaña, las primeras horas de la noche del jueves y viernes tendremos excusas para echar un vistazo al firmamento.

¿Qué son las estrellas fugaces?

En nuestra sociedad de la ultra-información, casi todo el mundo sabe que las estrellas fugaces son rocas extraterrestres que entran a gran velocidad en la atmósfera. Su enorme velocidad, el rozamiento y la presión contra el aire hacen que estos objetos se pongan incandescentes y brillen durante su caída, dejando su rastro en el cielo nocturno. Sin embargo, es más correcto pensar que somos nosotros los que impactamos con unas partículas que tienen su posición —relativamente fija— en el sistema solar. Dicho de una manera intuitiva, no son hojas que caen de los árboles sobre nuestro coche, sino que es él, nuestro coche (la Tierra), el que impacta a gran velocidad sobre una rama cargada de hojas.

Las Leónidas

La nube de partículas que la Tierra atraviesa entre el 16 y el 20 de noviembre de cada año no son más que fragmentos desprendidos del cometa 55P/Temple-Tuttle en algunos de sus innumerables pasos cerca del Sol. Es precisamente esta nube de fragmentos (que siguen la misma trayectoria orbital del cometa) lo que posteriormente se convertirá en lluvia de estrellas fugaces. Como se observa en el gráfico, el punto en el que confluyen ambas órbitas —el 17 de noviembre a las 12:34PM para ser precisos—, y observado desde la tierra, tiene de fondo a la constelación de Leo. De ahí que los fragmentos con los que nos encontramos parecen proceder de dicha constelación.

¿Meteoros, meteoritos o meteoroides?

Los objetos del espacio de tamaño más reducido se conocen como “meteoroides”. Hay meteoroides de decenas de metros (potencialmente peligrosos) aunque en su mayoría son del tamaño de granos de arena. Si el tamaño y su velocidad relativa son suficientes, el objeto, al entrar en la atmósfera se vuelve incandescente y visible. Es éste fenómeno lo que conocemos como “meteoro” o estrella fugaz. Y si no se desintegra (que es lo más probable), lo que cae sobre la superficie de la Tierra es un “meteorito”. Para que una parte del material de un meteoroide alcance el suelo en forma de meteorito, su tamaño (antes de entrar en la atmósfera) debe ser superior al de una canica. Sin embargo, éste debería ser más grande que una pelota de baloncesto para que, cuando llegue al suelo, tenga posibilidades de ser encontrado por los “caza-meteoritos”.

¿Puede ser peligroso un meteorito?

Es cuestión de tamaño y probabilidades. Mientras más grande es el meteoroide, más peligroso podría ser el meteorito, pero también es mucho menos probable que nos crucemos en su camino. El ejemplo más claro lo tenemos en el más grande de los fragmentos: el propio cometa 55P/Temple-Tuttle, responsable de las Leónidas, que en su momento estuvo a punto de causar un desastre. Y es que este cometa, cuyo núcleo mide alrededor de 4 kms, tiene un meritorio segundo puesto en la lista de máximas aproximaciones registradas entre la Tierra y los grandes cometas. Ocurrió en 1366, cuando pasó a, “apenas”, unos 3 millones de kilómetros de la Tierra. En el año 2031 volverá a aproximarse, aunque a menor distancia que entonces.

Cómo observar las Leónidas desde Málaga

Este año coincide el máximo de las Leónidas con la superluna aún bastante llena (gibosa) por lo que, a priori, las condiciones parecen muy desfavorables. Sin embargo, hay dos franjas horarias en las noches del jueves y viernes que resultan especialmente apropiadas para ver las estrellas. En estos dos días, el Sol se pone alrededor de las 18:04, y el crepúsculo astronómico, que es el momento en el que desaparece todo rastro del brillo solar, tiene lugar a las 19:37. Entre esa hora y unos 15 minutos antes de la salida de la luna llena (prevista para las 21:21 del jueves, o las 22:23 del viernes), la oscuridad será muy alta.

Si el cielo está suficientemente nítido (está previsto que así sea, gracias al poniente, por su baja humedad relativa), podremos observar entre 10 y 20 meteoros a la hora. Lo mejor es buscar un lugar protegido de las luces de la ciudad y algo alejado de la humedad del mar (los montes de Málaga, por ejemplo).

Hacia dónde y cómo mirar el cielo

Y tras la superluna, llegan las Leónidas

Es un error pensar que hay que mirar hacia la constelación de Leo para ver las Leónidas (como tampoco es necesario mirar hacia Perseo para ver las Perseidas). El que los meteoros aparentemente procedan de esa constelación no significa que sólo se vean allí. En la magnífica imagen de la Nasa que se adjunta se muestra el trazo de cientos de estrellas Leónidas, procedentes de Leo, pero… ninguna de ellas pasa por Leo. De hecho, los meteoros están prácticamente igual de distribuidos por toda la bóveda celeste. En mi modesta opinión, la mejor forma de ver estrellas fugaces es intentar ver la mayor parte del cielo; es decir, tumbados sobre una hamaca o una toalla, al raso (y con mucha ropa de abrigo en esta época del año), y orientados preferentemente hacia el este. Tampoco hace falta paciencia, sino una compañía amena que concentre nuestra mente en una entretenida historia mientras nuestros ojos disfrutan de un espectáculo en el que las estrellas no fugaces también participan. Si así lo hacemos, el éxito está garantizado por lo que te recomendamos que lleves una buena lista de deseos en tu mochila.