Diario Sur

«Duele que te inventen una crisis»

  • Elsa Pataky vuelve a dar un recital de buen rollo. «Mi marido se mira al espejo más que yo», desvela

A Elsa Pataky deberían nombrarla oficialmente la primera lucecita de la Navidad. Suele venir por estas fechas a Madrid, su ciudad natal, y siempre consigue iluminarlo todo con esa sonrisa suya que quizá sea profesional, pero resulta natural y contagiosa. El miércoles subyugó una vez más a Pablo Motos en 'El Hormiguero', donde hasta se prestó a sudar haciendo sentadillas, y el jueves por la noche volvió a seducir a la prensa en el madrileño Círculo de Bellas Artes, donde presentó su nuevo trabajo para Women'secret, la marca de lencería de la que es imagen desde hace tres años.

Dirigido por Paula Ortiz (realizadora de la aclamada 'La novia'), el nuevo vídeo de Women'secret es un musical tipo cabaret en el que Elsa se desmelena junto a un grupo de bailarinas. Se titula 'We are sexy women' ('Nosotras somos mujeres sexis') y sirve, nunca mejor dicho, de percha para presentar la nueva 'Limited Edition' de la marca, unas prendas «picantes, sensuales y muy elegantes», según su protagonista. Aunque tuvo que sudar la camiseta durante tres intensas jornadas al ritmo que le marcaba el coreógrafo, Pataky está orgullosa del resultado. «Creo que es el mejor trabajo que he hecho hasta la fecha con esta marca», dijo. Su marido opina igual.

La actriz apareció enfundada en un ajustadísimo vestido de Roberto Diz, compuesto por una malla negra transparente surcada por estratégicas líneas de lentejuelas que le tapaban lo justo, pero ella se desenvolvía con la soltura de la que va en chándal. Menuda, proporcionada y con un rostro angelical en el que no hay ángulo malo, Pataky, a sus 40 años y 4 meses, sigue siendo la fotogenia hecha mujer. Bien es verdad que mantener el trasero respingón a esa edad cuesta muchas sentadillas. Pero es el precio a pagar para poder seguir haciendo 'un Pataky' (la típica pose de espaldas con la cabeza girada que ella ha internacionalizado).

Ha venido sola desde Australia «y para pocos días, porque la última vez lo pasé fatal». Echaba de menos a sus tres hijos, India, de cuatro años, y los mellizos Tristán y Sasha, de dos. «Yo los llamo las termitas -cuenta divertida-, por donde pasan lo destrozan todo». Igual que los rumores malsanos. Elsa ha vuelto a desmentir la noticia de que atraviesa una crisis conyugal. Su marido, siete años menor que ella, ya lo negó irónicamente colgando una foto en Instagram en la que se le veía navegando con Elsa y oteando el horizonte... «Buscando una nueva esposa, según la prensa engañosa», escribió debajo. Y añadió: «Cariño, todavía me quieres ¿verdad?». Ella le contestó por la misma vía con un rotundo «Ahora y siempre».

Cuidar la pareja

«Me ha dolido que difundan esa noticia porque no tiene nada de cierta y cuesta entender que alguien se la haya inventado sin más -confesó Pataky el jueves en Madrid-, pero Chris ya lo ha desmentido con gran sentido del humor en Instagram y no hay nada más que añadir. Ahora cumplimos seis años de casados y seguimos tan enamorados como siempre». De Hemsworth (Thor en la pantalla) le enamora «su fuerza de voluntad, su honestidad y ese sentido del humor que me hace reír todo el tiempo». Pero le ve poco. El actor enlaza un rodaje con otro y, cuando por fin están juntos, sus tres hijos les absorben... «Aún así siempre intentamos encontrar un hueco para los dos, hay que cuidar la pareja».

Instalada lejos del mundanal ruido en un diminuto pueblo australiano «donde nos consideran locales y nos dejan vivir en paz», Elsa se enteró de la victoria de Trump en Dubai, durante una escala en su interminable vuelo a Madrid. «Me quedé en shock». Su familia y amigos residentes en Estados Unidos le comentaron una vez que si ganaba Trump «se exiliaban a Australia». Ahora la actriz afirma estar dispuesta a acogerlos a todos en el país de los canguros... De momento, le espera un rodaje en Hollywood del que no quiso dar detalles. «Espero que Trump saque su lado más positivo y nos sorprenda para bien».

Desvela Elsa que su marido, que solo sabe decir en español «un café con leche», «jamón», «muy guapa» y «quiero sopa», se mira mucho al espejo... «Es más coqueto que yo». Ambos se consideran muy activos y tremendamente cabezotas. «Solíamos decir que si nuestros hijos heredaban eso de los dos lo íbamos a pagar caro... ¡Y lo estamos pagando!», sentencia la actriz entre risas.