Diario Sur

Granos de arroz que hacen montaña

Dos chavales de la escuela.
Dos chavales de la escuela. / SUR
  • El doctor Antonio Valiente impulsa una noche solidaria en Málaga para garantizar el sustento de una escuela infantil en la India

Por mucho que uno pare en seco a pensar en la dimensión que representa que con lo que nos cuesta un café un niño en la India come una semana entera –con sus siete días– siempre queda cierto margen para la pedagogía. Echen cuentas si no: con 15 céntimos se da un plato de comida caliente a un chaval. Por un poco más se cubren sus necesidades alimentarias. Y si, en fin, la aportación crece hasta lo que cuesta un desayuno medio –café y pitufo, por ejemplo– a esa comida se puede sumar el privilegio de ir a la escuela. Imaginen lo que eso representa en uno de los países más poblados del planeta, donde la educación marca la diferencia entre una vida digna o un futuro que funde a negro.

A esa estrategia de hacer ver que cada grano de arroz suma y hace montaña lleva dedicado desde hace más de una década el doctor Antonio Valiente, cirujano maxilofacial nacido en Cádiz y afincado en Málaga desde los años 80 a quien la causa de la India ganó para siempre cuando pisó por primera vez la localidad de Puri. En aquella ciudad que late en pleno corazón del golfo de Bengala hizo parada y fonda el doctor Valiente, que decidió que –por qué no– aquél era un buen lugar para empezar a sumar granos de arroz. Lo hizo en la Escuela María Soliña, un colegio arrasado en 1999 por un ciclón pero renacido de sus cenizas gracias al impulso de Neneta Herrero, una gallega que decidió dejar su confortable vida en un banco para sacar adelante a los chavales de la zona a través de la educación. Con ella allí y el doctor Valiente aquí –aunque en un modo constante de ‘ida y vuelta’– se va construyendo futuro para el medio millar de niños y niñas de entre 6 y 16 años que comen, estudian y buscan una salida a través de la escuela. Que encuentren esa salida no es un tema menor, sobre todo teniendo en cuenta que el grueso de chavales que crecen en todos los sentidos gracias a iniciativas como las del doctor Valiente vienen de la calle, de hogares donde la prostitución es el a-b-c de cada día o de localidades lejanas que saben de las escuelas sólo por fotos.

En ese convencimiento íntimo de que «siempre hay algo que hacer», el cirujano puso en marcha hace una década la asociación ‘Un plato de comida’ para tratar de cuadrar las cuentas del comedor de la escuela, enfrentada al milagro cotidiano de los panes y los peces. Para que eso tan elemental no falle en María Soliña, el doctor Valiente lleva semanas dedicado en cuerpo y alma a la organización de una gala benéfica en Balneario, y con unas coordenadas fáciles de recordar gracias a la alianza con el calendario: el 11 del 11 a las 11. Es decir, el viernes a las once de la noche. Y con un donativo de 11 euros. Todo redondo, y no sólo por los números, sino porque esa cantidad representa un auténtico maná para los chavales de esa escuela. Aquí, los asistentes a la noche solidaria podrán poner banda sonora a la buena acción de la mano de las actuaciones de Séfora, Ana Vanessa y Dj Residente Paula. Para que no falte nada. Sobre todo la comida.