Diario Sur

Jumilla-Lorca, el derbi de Shanghái

Un encuentro entre ambos equipos.
Un encuentro entre ambos equipos. / SUR
  • Toda China mira a Murcia en un partido que será visto este domingo por 300 millones de espectadores. Los dueños de ambos clubes de 2ªB son de esta ciudad asiática y eso ha despertado un interés inaudito para estos equipos

Los jugadores del Deportivo lucieron en 2015 una extraña publicidad en el culo. Unos caracteres chinos indescifrables para los hinchas de Riazor. La traducción de ‘Xijiahuanleduo’ (La Liga es divertida) tampoco parecía aclarar gran cosa. Aquello no era una marca de computadoras, ni de arroz, ni de una aerolínea. Era el nombre de uno de los programas de deportes más populares de China, el dedicado a la Liga, al fútbol español.

Los presentadores de este espacio eran, y son, Li Xiang y Tang Hui, dos amigos que estudiaron juntos en la facultad de Periodismo y que soñaban con convertirse un día, uno al lado del otro, en comentaristas de televisión. No solo hicieron realidad su fantasía sino que debió irles tan bien con ese programa centrado en las bromas, los motes y los chistes que propicia la Liga, que el pasado verano se dieron el capricho de comprar un club de fútbol de Segunda B: el FC Jumilla.

El equipo de la ciudad vinícola se enfrenta esta jornada al Lorca, que, casualidades de la vida, también es propiedad de un empresario chino, Xu Genbao. La coincidencia ha provocado un giro insólito, que un partido del grupo IV de Segunda B sea retransmitido en China por cinco canales de televisión.

El empresario chino, Xu Genbao, con su traductor.

El empresario chino, Xu Genbao, con su traductor. / SUR

Los amigos del Jumilla animaron a su socio y presidente, Rubén Iglesias, a convertir este duelo murciano en una fiesta, en algo extraordinario que no solo despertase la atención de, aseguran desde el club, una audiencia de más de 300 millones de chinos. Así que ni corto ni perezoso, Iglesias pidió permiso al Murcia, a la federación autonómica y a la española para que el partido se disputase en la Nueva Condomina, en la capital, un señor estadio con aforo para 31.000 espectadores.

El reto es mayúsculo. Al campo del Jumilla no se acercan, y eso que esta temporada va tercero, más de mil aficionados, así que subir hasta los 31.000 parece una bravuconada. Iglesias es consciente de que es un estadio muy grande para una hinchada muy chica. Por eso ha puesto variados reclamos. La entrada será gratuita y todo el que se acerque hasta ese centro comercial donde está la Nueva Condomina podrá tomar, también gratis, claro, chocolate con churros.

No importa si el público viene de Jumilla o de Lorca, del norte o del sur, al recoger su entrada en la taquilla, sin soltar un euro, también entrará en juego en el sorteo de diez teléfonos móviles, veinte tabletas, cinco motos y un coche... aseguran que europeo.

El partido es tan singular que escapa del habitual horario vespertino para instalarse al mediodía. A las doce, que son las siete de la tarde en Shanghái, la ciudad de los propietarios. De los unos y del otro. Y tan necesitado anda el Murcia de dinero, con una deuda millonaria, que ha cambiado su partido de fecha para poder meterse unos euros frescos en el bolsillo. La situación es tan apurada que cualquiera puede darse el gustazo de jugar en la Nueva Condomina por 600 euros, entre semana, y 1.000 euros, los sábados. Vamos, que por 27 euros te crees que juegas en el Murcia.

El proyecto de Iglesias es tan ambicioso que no le importa que esa mañana, a la misma hora, juegue el Real Madrid contra el Leganés. «Hay vida debajo del Real Madrid y del Barcelona», ha comentado esta intensa semana el presidente del Jumilla allá por donde iba hablando.

Xu Genbao ha querido quedarse fuera de este circo y ni siquiera asistirá al partido. Es más, ha prohibido en el club que nadie hable de otra cosa que no sean asuntos meramente deportivos. Así, mientras la cuenta de Twitter del Jumilla no para de hacer alusiones al que han bautizado como ‘El derbi de Shanghái’, en la del Lorca no se hace mención.

El dueño del Lorca sale del tuétano del fútbol chino. Fue jugador, entrenador y seleccionador nacional. Como lateral izquierdo llegó a vestir la camiseta de su país, y luego triunfó como técnico de diferentes equipos y hasta llegó a dirigir a China. Ahora es dueño de un club y de una academia en la isla de Chongming, en la desembocadura del río Yangtsé, que pretende convertir en el Manchester United de Asia.

Varios de sus alumnos ya han llegado a la selección, como Wu Lei, el máximo goleador chino en 2014, o Zhang Lintan, el capitán del equipo olímpico. A Lorca llegó anunciando que espera colocar al equipo en la Liga Adelante en tres años. Y, como un guiño a esta tierra, mantuvo en la tercera equipación el brócoli que hizo archifamosa la camiseta del equipo lorquino la temporada pasada.

A sus 72 años, Xu Genbao, toda una institución en el deporte chino, parece no ver el fútbol con los mismos ojos que los jóvenes Xiang y Hui, quienes acostumbran a retransmitir los partidos de la Liga que son por la noche en su país haciendo todo tipo de chistes para evitar que los espectadores se vean vencidos por el sueño. Y en ocasiones, como si fueran el típico hincha español, contemplan la Liga comiendo pipas sin parar. Hoy será al revés, hoy estarán ellos en el estadio.