Diario Sur

Los diez medicamentos más consumidos

Dos de los fármacos que ocupan el 'top ten'.
Dos de los fármacos que ocupan el 'top ten'. / ARIZMENDI
  • Médicos y farmacéuticos recomiendan hacer un buen uso de los botiquines caseros

  • Fármacos para proteger el estómago, prevenir el infarto, combatir el dolor y para tratar la diabetes y el colesterol, los más recetados

Entre los elementos más frecuentes en cualquier hogar, el botiquín en el que se guardan las medicinas ocupa uno de los lugares más destacados. Esas pequeñas boticas caseras representan una salvaguarda para hacer frente a dolencias usuales que pueden afectar a la población en cualquier momento. Desde el típico analgésico hasta fármacos contra la acidez de estómago pasando por medicamentos para controlar la tensión o bajar la fiebre, los botiquines son un fiel reflejo de lo que los médicos prescriben en sus consultas y que luego se dispensa en las farmacias.

En el caso de la provincia de Málaga, según datos aportados por la distribuidora Cofaran, los medicamentos que ocupan las primeras posiciones en cuanto al consumo se refiere tienen como finalidad proteger el estómago, prevenir el infarto y los accidentes cerebrovasculares, combatir el dolor (analgésicos), son antipiréticos (sirven para bajar la fiebre), contrarrestar la diabetes y el colesterol, son antiinflamatorios o se emplean como diuréticos en personas que sufren retención de líquidos. El arsenal terapéutico para hacer frente a las enfermedades es muy amplio. Los médicos disponen de suficientes fármacos para elegir cuál es el más efectivo, según el tipo de trastorno que sufre al paciente.

El primer puesto o medalla de oro del ‘top ten’ (diez más consumidos en Málaga) lo ocupa el Pepticum (Omeprazol), que es un protector de estómago y alivia el reflujo y la acidez. Se receta también para proteger el estomago de pacientes que deben tomar un tratamiento fuerte. En la segunda posición de los diez medicamentos más consumidos se encuentra el Adiro 100, cuya misión es evitar la aparición de trombos que desencadenen un infarto agudo de miocardio, un accidente cerebrovascular o un ‘by-pass’. La medalla de bronce de este escalafón es para el Metamizol del laboratorio Aristo (genérico del Nolotil); se receta para combatir el dolor.

El cuarto puesto es para el Paracetamol (Aristo), que es un analgésico y antipirético; se emplea contra el dolor. El quinto medicamento más recetado y dispensado en las boticas malagueñas es Metformina (Aurobindo). Está indicado para pacientes diabéticos. En sexto lugar está el Nolotil de 20 cápsulas (combate el dolor). Le sigue un medicamento recetado a enfermos con el colesterol alto (Simvastatina de Aristo). La octava posición de este ‘ranking’ la ocupa Ventolin, un fármaco que se utiliza en personas que sufren asma o que tienen una enfermedad obstructiva crónica (Epoc).

El noveno puesto es para Furosemida UXA, que es un diurético perteneciente al grupo de las sulfonamidas. Actúa aumentando la eliminación de orina (diurético) y reduciendo la presión arterial (antihipertensivo). El listado de los diez fármacos más consumidos por los malagueños lo cierra el Ibuprofeno 600 (Aristo), cuyas funciones son antiinflamatorias, antipiréticas y analgésicas.

Ninguno de estos diez medicamentos llega a los tres euros de precio, todos están financiados por la sanidad pública y se dispensan mediante la presentación de la receta médica. «Los farmacéuticos velamos por un buen uso de los medicamentos. No sólo dispensamos los fármacos a los usuarios, sino que también les aconsejamos y les resolvemos las dudas que se les presentan», afirmaron boticarios malagueños consultados por SUR. A ese respecto, dejaron claro que hay un estricto control de los psicotropos, lo que impide que se puedan vender sin la pertinente receta de un facultativo. «También somos muy rigurosos con los antibióticos, puesto que un uso indebido de ellos resulta perjudicial para la sociedad en su conjunto, porque se crean resistencias bacterianas», recalcaron las fuentes.

Asimismo, dejaron claro que no dispensan anabolizantes sin receta médica, puesto que tomarlos sin haber sido prescritos por un motivo justificado por un facultativo puede dañar la salud de la persona que hace un uso indebido de esos productos. «Los farmacéuticos somos muy cuidados y defendemos el uso racional de las medicinas», dijeron.

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