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A salivazo limpio

A salivazo limpio
  • El MoMA de Nueva York desvela la técnica tradicional de limpieza más efectiva para dejar los lienzos como los chorros del oro

Muy pomposamente, los expertos hablan de la 'solución enzimática'. Lo cual en román paladino no significa más que un buen salivazo. Es decir, una sustancia que se compone de un 90% de agua, minerales, mucinas (las proteínas que proporcionan la dosis justa de viscosidad) y demás elementos, todos ellos cien por cien naturales y regenerables. En resumidas cuentas, se trata del fluido ideal para dejar como una patena las obras maestras de Dalí, Pollock, Van Gogh, Warhol o cualquier otro lienzo que se ponga a tiro.

Así se explica con todo lujo de detalles en la nueva audioguía del MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) que está haciendo las delicias de los visitantes. Grandes y pequeños. Ahora bien, a la vista de las colas que se están formando delante de 'Jarrón de flores', de Picasso, parece que los más interesados en los intríngulis de este llamativo método de limpieza son los menores de diez años. Ver para creer. Resulta que el cuadro del malagueño luce en todo su esplendor gracias a la saliva de Anny Aviram, una veterana restauradora del MoMA que defiende con pasión la efectividad de un procedimiento tan sumamente primitivo.

«No tiene nada de peculiar ni extraño. Primero se pasa un bastoncillo húmedo con la baba. Y luego, otro seco para retirar la suciedad. Así de sencillo. Eso sí, es lento y complejo porque no puedes estar más de ocho horas... ¡Se te acaba la saliva!», aclara la prestigiosa profesional de la pinacoteca de Manhattan. Hasta meses puede durar el abrillantamiento de un cuadro de grandes dimensiones. Una labor titánica que requiere disciplina y sentido común: nada de cítricos y picantes en la dieta para no causar estragos en la pintura. Y a ser posible, evitar las horas nocturnas «porque a medida que pasa el día vamos segregando menos saliva». De todas formas, con la debida hidratación, se puede producir más de un litro al cabo de una jornada.

Travesuras y mucho humor

Toda esta información se está aireando alegremente gracias a Nina Katchadourian (California, 1968), la artista que se ha encargado de preparar la audioguía del MoMA que lleva por título 'Acumulando polvo'. Un trabajo que refleja fielmente el talante de una creadora de origen armenio muy conocida por sus travesuras y giros de humor. Lo mismo se inventa el árbol genealógico de una... ¡piedra! que se dedica a zurcir telarañas para luego cavilar sobre la inmortalidad del cangrejo. Ni el mismísimo MoMA le quita la guasa. De ahí que no haya dudado en remangarse, atarse un pañuelo en la cabeza y sacar el plumero.

«¡Cuánto polvo! ¡Cuánto polvo!», repetía Katchadourian en la presentación de la audioguía. Con 48 años recién cumplidos, puede jactarse de haber tocado techo. De momento, su mayor aportación en el MoMA es una reflexión sobre la suciedad que se acumula en los salientes y superficies de un mítico edificio de seis plantas, dotado con un espacio central muy amplio que atrae todo tipo de partículas y ácaros. Un mal al que puede combatirse a salivazo limpio. Científicamente probado.