Diario Sur

Renace un submarino de leyenda

En la imagen superior, un submarino de la familia UB-85; abajo, reproducción de cómo puede estar el pecio.
En la imagen superior, un submarino de la familia UB-85; abajo, reproducción de cómo puede estar el pecio. / R. C.
  • Una expedición de Iberdrola en Escocia halla una nave hundida en la Primera Guerra Mundial que pudo ser atacada por un monstruo

Los técnicos de Iberdrola en redes de transmisión se han metido en aguas bravas. El empeño de depositar en el subsuelo marino entre las costas de Escocia y de Gales el cable de alta tensión más largo hasta la fecha ya era ambicioso. La filial de la compañía, Scottish Power, y su socio, National Grid, que gestiona la red eléctrica nacional, están invirtiendo unos 1.200 millones de euros para tenderlo a lo largo de 385 kilómetros.

Pero ahora tienen que añadir la diplomacia para no fastidiar el negocio escocés de los monstruos sumergidos. Todo comenzó cuando el escaneo del suelo marino llevó al descubrimiento de una de las joyas buscadas por un historiador y arqueólogo marino que forma parte de la expedición: aquel objeto de unos 45 metros de largo era un submarino alemán de los que se hundieron en estas aguas en la Primera Guerra Mundial.

El historiador, Innes McCartney, está convencido de que es un submarino de la clase UB-III. Habría dos hundidos en esas aguas. El UB-82 sólo tiene interés para los aficionados a los pecios, pero si fuese su hermano, el UB-85, el hallazgo podría resolver un gran misterio del que todos los ignorantes del planeta no sabíamos nada hasta ayer. El UB-85 habría sido hundido por los destrozos que le causó un monstruo marino. Es la legendaria explicación que supuestamente dio el capitán Krech cuando entregó buque, tripulación y su persona a su colega del barco patrulla británico HMS Coreopsis, construido en los otrora célebres astilleros de Glasgow. Krech justificó su rápida rendición en que no podía sumergir su nave, porque una bestia monumental había dañado la chapa en la parte delantera.

Era una extraña bestia, habría declarado. Todos mis hombres le arrearon golpes y el monstruo, con ojos grandes en una cabeza pequeña, con un cráneo un poco cornudo y unos dientes que brillaban bajo la luz de la luna, regresó al fondo del mar harto de la pelea. No hay registro de lo que le contestó el capitán de la patrulla británica. ¡Como la ballena que se tragó al profeta Jonás!, le pudo decir.

Las leyendas de monstruos marinos son comunes en las costas escocesas, pero el descubrimiento de Iberdrola ha dado nueva vida al negocio vecino del lago Ness. Uno de sus gestores, Gary Campbell, del Registro Oficial de Observaciones del lago, decía ayer que en esas costas del mar de Irlanda, desde Ayr hasta Liverpool y el norte de Gales, han sido avistados con frecuencia. Recordó a Kraken, el calamar gigante, pero no a los hombres azules que vivían en cuevas submarinas, cerca de la isla de Lewis, y nadaban junto a los barcos de marineros sobrecogidos.

El análisis del submarino germano puede desvelar algún problema técnico como la causa de que Krech y los suyos fueran tan dóciles prisioneros de los británicos. Aún peor, se podría descubrir que es el UB-82, sin leyenda ni monstruo, y eso sería una lástima porque estas patrañas también crean empleo.