Diario Sur

Estacas contra las narcolanchas

Operación antidroga de la Guardia Civil en la costa andaluza. :: efe
Operación antidroga de la Guardia Civil en la costa andaluza. :: efe
  • El Gobierno «cierra» la desembocadura del río Guadarranque, en Cádiz, para evitar la entrada de narcotraficantes

sevilla. La escena es habitual en San Roque (Cádiz). Gente paseando por la playa, bañistas si hace calor y un goteo de motos acuáticas o lanchas escabulléndose de la Guardia Civil o Vigilancia Aduanera adentrándose por el río Guadarranque, cuyo escaso calado impide que les sigan y les da protección. A partir de ahí, los traficantes de tabaco o hachís se ocultan en algunos de los embarcaderos construidos en las espaldas de los chalés para desembarcar su carga. Encontrarles es como localizar una aguja en un pajar y si había suerte y lo hacían, ya no podían pillarles con las manos en la masa. Hasta ahora, porque el Gobierno acaba de concluir la instalación de una barrera metálica que impedirá su entrada.

Son las denominadas 'estacas antinarcos', un sistema de 25 pilotes de acero de 80 centímetros de diámetro y 1,2 centímetros de espesor rellenos de hormigón y fijados sobre el lecho del río, aproximadamente a una profundidad de hasta 15,10 metros para mantener su verticalidad, y con un separación entre sí de unos 2,4 metros. Los pilotes van unidos por tubos transversales metálicos a dos alturas diferentes, dependiendo de la profundidad del río y la variación del nivel del agua entre pleamar y bajamar. Un montaje con un coste de 231.394 euros con un único objetivo: impermeabilizar la desembocadura del Guadarranque, entre San Roque y La Línea, y evitar el paso de cualquier embarcación, ya sea tipo lancha o moto acuática.

La propuesta era una antigua reivindicación de las asociaciones vecinales de la zona, especialmente de la coordinadora antidroga, hartos de la impunidad con la que hasta el momento se movían los capos de la droga en uno de los considerados puntos calientes del narcotráfico en España. Los embarcaderos distribuidos a lo largo del río, unos 43 kilómetros de cauce entre Castelar y Algeciras, habían sido pensados inicialmente para facilitar su actividad a los pescadores. Sus condiciones «estratégicas» los convirtieron rápidamente en objeto de deseo, elevando el precio de los alquileres a niveles estratosféricos. Su gran valor: servir de atraque de las narcolanchas, el lugar donde repararlas y ocultarlas. Se convirtieron así en el punto de inicio de la red de reparto de hachís por todo el territorio español.

Para dar cuenta de la importancia del llamado «río del hachís» basta un dato. El compromiso firme del Ministerio de Interior para construir la barrera se produjo tras la desarticulación de una red de 29 personas, vinculadas a uno de los principales narcos de la comarca -un marroquí de 32 años conocido como 'Messi'-, y la incautación de 4,7 toneladas de hachís. La trama contaba con una vivienda a la orilla del río desde donde seis lanchas con motores fueraborda partían de forma frecuente para cruzar el Estrecho y cargar la droga en Marruecos, regresando a España en poco tiempo.