Diario Sur

La pena de muerte no frena el terrorismo, afirma Amnistía Internacional

  • La ONG recuerda que la amenaza de los atentados ha desembocado en un repunte de las ejecuciones en 2015

madrid. La ONG Amnistía Internacional conmemora este lunes el Día Mundial contra la Pena de Muerte en un momento en el que la amenaza del terrorismo mundial ha desembocado en un repunte de las ejecuciones en 2015 hasta una cifra récord en 25 años que, sin embargo, ha ido acompañada de un importante incremento del número de atentados demostrando, a juicio del grupo, que la imposición de la pena capital no tiene efecto disuasorio alguno en la lucha contra el terror.

De acuerdo con las estimaciones de la ONG, un total de 1.634 personas fueron ejecutadas en 2015, más de un 50% más que el año anterior, debido a que países que hasta ahora habían impuesto una moratoria sobre la pena capital, como Pakistán, han reanudado las ejecuciones en venganza por sangrientos atentados. Otros países han respondido al terrorismo con la declaración de leyes específicas que condenan la violencia con ejecución o bien amplían los delitos que contemplan la pena capital.

Estas medidas, según Amnistía, carecen de efecto alguno porque la comunidad internacional se enfrenta a un enemigo que no solo no se siente atemorizado por la amenaza del ajusticiamiento, sino que en muchos casos lo persigue activamente para alcanzar el martirio en pro de su causa. Se trata de un complejo problema humano, a juicio de Amnistía, que ha recibido una respuesta «ineficaz y simplista» a través un castigo irreversible, el «más cruel, inhumano y degradante que existe».

Según los datos de la organización, 20 países han realizado ejecuciones en 2015: Argelia, Bahréin, Camerún, Chad, China, República Democrática del Congo, Egipto, India, Irán, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia, Sudán, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos. Dos (Pakistán y Chad) han reanudado las ejecuciones tras largo tiempo sin recurrir a este castigo. Cinco (Emiratos, Camerún, Chad, Túnez y Guyana) han ampliado su legislación antiterrorista para incorporar la pena capital a este delito.

«La realidad», apunta la organización, «es que las cuestiones que desencadenan los ataques terroristas son complejas y comprenden muchas facetas». Un estudio de 2015 concluye en este sentido que el terrorismo se origina en «un espectro de factores específicos de cada país y de cada individuo»; factores como el nivel de desarrollo económico o cuestiones sociales como el desempleo, el narcotráfico o la xenofobia.