Diario Sur

El lince renace en la Península

  • Otros 24 felinos fueron paridos en libertad, según las primeras estimaciones, con lo que la población podría alcanzar los 450 individuos

  • En 2016 vinieron al mundo 58 ejemplares en cautividad, y han sobrevivido 48

El lince ibérico, la especie más amenazada de la Península, se recupera. Los esfuerzos de los investigadores, de las administraciones implicadas y de las organizaciones ecologistas han dado sus frutos y este 2016 pasará a la historia, dado que 48 cachorros que nacieron en cautividad han sobrevivido al llamado 'período agonístico' de las camadas, según el Programa de Conservación Ex Situ del Lince Ibérico, en el que participan los Gobiernos de España, Portugal, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

La importancia de la supervivencia del lince en sus primeros meses de vida se acompaña de estudios como el desarrollado por el investigador de la Universidad de Huelva Javier Yerga en su tesis doctoral. A través del Programa de Cría en cautividad, este experto observó que los cachorros que eran criados a biberón al ser abandonados por sus madres «tuvieron un crecimiento similar» al de los que se criaron con ellas, «lo que nos indica que el protocolo de crianza que se sigue es adecuado».

Pero, además, Yerga comprobó que al ser reintroducidos en el medio natural, estos cachorros criados en cautividad «eran capaces de cazar de forma adecuada y que, a pesar de que la cautividad suele alterar las horas de vigilia y sueño, estaban más activos durante los crepúsculos, al igual que los linces salvajes».

Estudios como el de Javier Yerga aumentan el optimismo en años como el presente, cuando fueron emparejadas en cautividad 23 hembras, de las que nacieron 58 cachorros. De ellos sobrevivieron al destete 48 ejemplares. Por lugares de nacimiento, ocho vinieron al mundo en el centro de El Acebuche (Huelva), 19 en Zarza de Granadilla (Cáceres), diez en el Centro Nacional de Reproducción de Lince Ibérico de Silves (Portugal), nueve en La Olivilla (Jaén) y dos en el Zoo de Jerez (Cádiz). Las causas por las que perecieron los otros diez ejemplares fueron la agresión de la madre tras el parto, infección o septicemia, muerte neonatal, nacido muerto o hipotermia (uno). El porcentaje de supervivencia de los cachorros después de los primeros 60 días de vida es del 83%, cifra superior al promedio de supervivencia de los once años que lleva en vigor el programa, que era del 74%.

Ejemplares emparejados

Entre los ejemplares emparejados, el Programa de Conservación destaca que era el primer año reproductor para cinco hembras, tres de las cuales no quedaron preñadas, una tuvo un aborto a los 43 de días de gestación y solamente una de las felinas dio a luz a una camada compuesta por tres cachorros, a los que está atendió perfectamente. En cuanto a los machos, el informe recoge el caso de 'Gazpacho', uno de los primeros ejemplares que participaron en el proyecto, que ha sido por primera vez padre, con cuatro cachorros. Procedente de la población de Doñana, 'Gazpacho' fue criado a biberón durante 2010 en El Acebuche y actualmente se encuentra en el centro de Zarza de Granadilla. Pese a que los linces criados de forma artificial tienen un comportamiento similar a los de campo a la hora de cazar, los expertos han comprobado que les resulta más difícil reproducirse debido a sus alteraciones etológicas -comportamientos-. Esto impide en muchos casos el emparejamiento, de ahí que la paternidad de 'Gazpacho' sea una importante novedad del programa de cría en cautividad de esta especie.

La única mala noticia del Programa de Conservación Ex Situ del Lince Ibérico es que dos de los cachorros nacidos este año manifestaron episodios convulsivos juveniles, con lo que ascienden a 17 los ejemplares con ataques epilépticos detectados en el programa, desde que en 2008 encontraran por primera vez este tipo de anomalías genéticas.

Las acciones encaminadas a la conservación del lince en libertad también se han traducido durante la presente temporada en un aumento de la población, de la que se estima que puede haber unos 450 ejemplares.

Según explica el responsable de los proyectos de conservación del lince ibérico de la organización ecologista WWF, Ramón Pérez de Ayala, desde que en 2014 comenzó el seguimiento de la especie este «es el primer año que hemos tenido reproducción en todas las zonas». De esta manera se ha constatado el nacimiento de 24 cachorros repartidos entre Extremadura (10), Castilla-La Mancha (19) y Portugal (5). «Estos datos tienden a superar nuestras expectativas», dice.

Sin embargo, Pérez de Ayala subraya que los peligros «siguen estando ahí». «El principal son los atropellos cuando los animales cruzan las carreteras». Otro de los peligros es el furtivismo, que, según este experto, acaba con la vida de linces en trampas. Según WWF, en los primeros seis meses del año han muerto 16 linces, diez en atropellos, dos por ahogamientos, dos por causas naturales y dos por causas desconocidas.