Diario Sur

Las adolescentes son las principales víctimas del ciberacoso escolar

  • El fenómeno ya supone uno de cada cuatro casos y suele darse a través de las aplicaciones de mensajes de los teléfonos móviles

La popularización de las nuevas tecnologías ha abierto nuevos caminos al acoso escolar. Un fenómeno nuevo y que plantea nuevos retos para ponerle freno. Es más difícil de identificar por los adultos, ya que ocurre en la pantalla del móvil o el ordenador, y a menudo no cesa cuando termina el horario lectivo. Los ataques y la inseguridad llegan, por tanto, hasta el hogar de los afectados. Según un estudio elaborado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, el primero de estas características en España, el fenómeno ya representa más de una cuarta parte del total de casos y afecta sobre todo a chicas de entre 12 y 16 años.

Según el informe 'I Estudio de ciberbullying según los afectados', elaborado con los datos recogidos por las denuncias al Teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo durante los últimos tres años, un 70% de los casos de ciberacoso escolar los padecen chicas. «Es un dato sorprendente, porque en otros tipos de acoso están repartidos casi igual entre chicas y chicos, con una incidencia algo mayor entre estos últimos», indicó Benjamín Ballesteros, responsable de proyectos de la Fundación ANAR. Esta incidencia mayor entre las adolescentes se produce, explicó, porque aunque los acosadores suelen atacar a otros chicos, y las acosadoras a otras chicas, en los grupos mixtos -de conversaciones móviles- son ellas las víctimas más habituales.

El acoso escolar a través de las nuevas tecnologías empieza en el mismo momento en que los jóvenes empiezan a disponer de sus propios dispositivos conectados a internet. Sobre todo teléfonos móviles, en los que se registran nueve de cada diez casos, pero también de ordenadores y tabletas. Más que en las redes sociales, casi todos los casos -al menos cuatro de cada cinco- se producen en los 'chats' individuales o grupales de la aplicación de mensajería Whatsapp.

La víctima tipo del ciberacoso escolar en España, según los datos de informe, es una adolescente de 14 años, de nacionalidad española, de una familia corriente -no disfuncional- y que saca buenas notas. También sufre esta situación durante al menos nueve meses antes de decírselo a un adulto. «Los principales motivos que alegan son, por orden, la agresividad del acosador, la venganza y el aspecto físico», indicó Ballesteros. Esto es una novedad porque en el acoso escolar tradicional, la apariencia de la víctima es la primera causa de las agresiones.

No por ser a través de la pantalla de un teléfono las consecuencias del acoso escolar son menos graves. Según los datos del estudio, en nueve de cada diez casos este fenómeno provoca problemas psicológicos en las víctimas. «Depresión, ansiedad, falta de autoestima», recalcó Ballesteros. «Y en un 10% de los casos se registran autolesiones e ideaciones suicidas; es muy grave».

Uno de los retos que presenta el ciberacoso escolar es que, por su propia naturaleza, no siempre es fácil de detectar por los adultos. Aun así, hay comportamientos de las víctimas que pueden ser indicativos de que son víctimas de este fenómeno. «Es más difícil de ver porque los adolescentes se pasan el día usando el teléfono móvil, pero a menudo hay indicios de que puede estar ocurriendo», explicó Ballesteros. Por ejemplo, el retraimiento social. «Si mi hijo o hija empieza a relacionarse menos con los demás. Si no quiere ir al colegio y pone excusas, y a esto se suma que cada vez habla y se ve con menos personas, puede ser porque está sufriendo ciberacoso».

Adolescencia

Durante la adolescencia, explicó el director de programas de ANAR, el grupo de iguales se vuelve el de referencia para los jóvenes, por lo que una falta de interés en quedar con amigos puede delatar un problema de acoso en clase. «También se ven a menudo cambios de humor acusados», recalcó.

Una investigación elaborada por la Universidad de Oviedo en 2015 indicaba que el principal predictor de que un adolescente es víctima de 'ciberbullying' es que también sufra acoso presencial. «Esto sugiere que en la edad de escolarización en ESO, los agresores online suelen ser compañeros del centro educativo», indican los autores del trabajo. «No siempre es así, pero en muchos casos al 'ciberbullying' lo acompaña un 'bullying' presencial», indicó Ballesteros. «Así que otro marcador claro es que el adolescente vuelva a casa con material escolar roto, por ejemplo». Los datos del estudio de las fundaciones ANAR y Mutua Madrileña también señalan que los agresores suelen ser compañeros de clase. «En muchas ocasiones, además, habían sido amigos de la víctima», afirmó.