Diario Sur

«Hoy es difícil que una pareja no consiga la gestación»

 :: álvaro cabrera
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  • «Los hábitos de vida influyen de manera muy importante en la fertilidad», asegura esta defensora de las técnicas de reproducción asistida

  • Dolores Pascual Llopis Ginecóloga

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga, Dolores Pascual se especializó en Ginecología y Obstetricia, ejerciéndola en numerosos hospitales, desde el Materno y Carlos Haya, hasta el Xanit, Quirón o en el Instituto de Fertilidad de Clínicas Rincón, donde se encuentra en la actualidad. Defensora de las técnicas de reproducción asistida en esta sociedad urgente, dice que quizá se medican cuestiones que podrían resolverse simplemente cambiando determinados hábitos de vida, pero la tendencia actual de nuestra sociedad a obtener resultados rápidos y con el menor esfuerzo posible en ocasiones no lo permite..

En la actualidad, por diversos motivos, parece que cada vez hay más problemas de reproducción; solo en España, más de 800000 personas tienen problemas para concebir hijos de forma natural.

No es extraño. Los hábitos de vida influyen de manera muy importante en la fertilidad. No solo el alcohol, el tabaco, las drogas., también el estar expuesto a contaminantes ambientales tiene un impacto negativo en la fertilidad humana tanto en la mujer como en el hombre.

¿Y cuáles son los hábitos de vida más frecuentes que afectan a la reproducción?

Hay tres factores muy importantes y negativos: el sedentarismo, que lleva consigo el sobrepeso; el vernos desbordados por nuestro propio ritmo de vida, lo que solemos llamar estrés, con la consecuente disminución en el número de relaciones sexuales, entre otras cosas; y el retraso en la edad de la mujer para concebir su primer hijo.

Pero esos factores siempre han estado presentes.

Sí, pero la sociedad actual en la que nos hallamos inmersos, la misma que nos ha permitido tantos adelantos a nivel tecnológico e incluso en lo que se refiere a las técnicas de reproducción asistida, también ha favorecido que aumenten los problemas en la reproducción.

Todo parece muy obvio y a la vez contradictorio.

Sin duda, porque solo modificando estos hábitos nocivos aumentaríamos tanto la probabilidad de conseguir el embarazo en casa como las tasas de éxito para emplear técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, aunque parezca increíble, a veces cuesta más trabajo que los pacientes nos hagan caso en esto de llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio de modo regular que en tomar determinada medicación.

La comodidad de las pastillas frente al esfuerzo.

Puede ser.

¿Y qué tipo de perfil es el que suele acudir a las clínicas de fertilidad?

Son muy variadas. Hoy día acuden no solo parejas que llevan un tiempo buscando sin éxito descendencia, sino otro perfil de pacientes: mujeres sin pareja o cuya pareja es una mujer que recurre a un banco de semen; mujeres que deciden vitrificar sus óvulos por distintos motivos: desde aquellas que desean por motivos sociales postergar su maternidad hasta aquellas pacientes que van a recibir un tratamiento (por ejemplo una quimioterapia). También acuden parejas conocedoras de que padecen o son portadores de una enfermedad que pueden transmitir genéticamente a su descendencia a menos que se realicen en sus embriones técnicas de diagnóstico genético preimplantacional que nos permitan seleccionar aquellos embriones que estén libres de enfermedad.

Además de la edad o de los hábitos de vida como factor negativo en la procreación, ¿afecta igual a los hombres que a las mujeres?

Se manifiestan de modo distinto, pero claro que afecta a ambos. Uno puede ejercer su derecho de postergar su maternidad, pero debe estar informado de lo que ello implica. Aunque una mujer de cuarenta años sea joven y esté llena de proyectos de todo tipo, desde el punto de vista reproductivo nos encontramos en una etapa bastante delicada en la que se evidencia una disminución de los óvulos disponibles en calidad y cantidad. En el hombre no está bien definida la edad en la que pueden aparecer cambios importantes, pero por supuesto existen, tanto en la calidad seminal como en la integridad cromosómica del espermatozoide.

Psicológicamente intuyo que debe influir de una forma distinta...

Cuando hablamos de fertilidad pensamos casi siempre en aspectos físicos, terapias de reproducción asistida e incluso podemos pensar en aspectos económicos, pero nunca podemos dejar atrás la importancia que tiene en el plano psicológico tanto la propia infertilidad como el tener que afrontar un tratamiento de reproducción asistida.

Para las mujeres que buscan ser mamás y no lo consiguen debe ser duro.

Creo que el problema es parecido entre hombres y mujeres, aunque la respuesta de cada uno es diferente. Le parecerá tópico, pero que estén unidos como pareja y encuentren apoyo el uno en el otro y no se sientan culpables es lo más importante. No se trata de dar consuelo o adoptar una actitud victimista, sino de escuchar y saber estar al lado del otro, animarlo y aceptarlo, e incluso reconocer que se tiene miedo al fracaso o a no poder darle hijos al otro.

La reproducción asistida ha aumentando exponencialmente, ¿hay muchas frustraciones?

Con las técnicas de que disponemos actualmente es difícil que una pareja no consiga gestación, siempre que esté dispuesta a tomar ciertos caminos en los que no había pensado antes, como puede ser la donación de óvulos. Aunque no siempre se está dispuesto a ello y no siempre se consigue y eso puede crear un estado de duelo y frustración tanto en el hombre como en la mujer, que resulta difícil de afrontar, pero se trata de que uno entienda que la felicidad de una persona depende de uno mismo y no de algo externo, por mucho que lo desee.