Diario Sur
En Vejer el castilo se fusiona con el paisaje urbano. :: fotolia
En Vejer el castilo se fusiona con el paisaje urbano. :: fotolia

La defensa de la costa gaditana atlántica

  • Entre Tarifa hasta Sanlúcar de Barrameda discurre un itinerario turístico que, con la excusa de sus fortalezas y castillos de vigilancia, permite conocer mejor esta zona del litoral de la provincia de Cádiz

El Estrecho de Gibraltar ha sido a lo largo de la historia uno de los enclaves más codiciados por disientas civilizaciones. Por ello, hoy no es extraño encontrar en su entorno numerosas construcciones que servían para vigilar y defender la zona de posibles incursiones enemigas.

Hoy ese complejo dispositivo de castillos y otros sistemas defensivos se conservan de una forma más evidente u otra entre las localidades gaditanas de Tarifa y Sanlúcar de Barrameda. O lo que es lo mismo, entre el Estrecho de Gibraltar y las Marismas del Guadalquivir, otro de los puntos estratégicos de la costa atlántica andaluza.

El itinerario puede comenzar perfectamente por la localidad de Tarifa, que mantiene su contacto con el otro lado del Estrecho a través de las comunicaciones marítimas directas con la ciudad marroquí de Tánger.

Precisamente, junto a su recinto portuario se encuentra uno de los hitos de este recorrido histórico, el castillo de Guzmán El Bueno. La fortaleza lleva su nombre no porque fuera de su propiedad sino porque este personaje protagonizó uno de los episodios legendarios del antiguo Al-Ándalus.

En este recinto amurallado, cuentan las crónicas que Guzmán El Bueno demostró su entereza y lealtad cuando lanzó a los captores moros de su hijo la daga para que éstos acabaran con su vida. Esa fue su primera opción antes de entregar la plaza de Tarifa. Hoy una imponente escultura recuerdan este peculiar capítulo de la historia de esta villa estratégica.

El castillo de Tarifa, a pesar del evidente deterioro de los siglos pasados, todavía hoy conserva buena parte de su estructura. Concretamente, se pueden apreciar su cinturón de murallas, así como varios torreones y algunas puertas por las que se accedía a la fortaleza. Hoy está considerado como uno de los baluartes defensivos mejor conservados de toda Europa, con el añadido de que desde allí se divisa, sobre todo en los días claros, el litoral norteafricano.

Esta ciudad gaditana jugó un papel fundamente desde la entrada de los musulmanes en el año 711, aunque es en el siglo X, bajo el mandato de Abderramán III, cuando comienza a configurarse como enclave estratégico fundamental para el litoral de Al-Ándalus.

Desde Tarifa, el camino asciende al norte hacia el término municipal de Barbate para continuar por esta ruta de bastiones marítimos. Así, en esta zona destaca especialmente el conocido como castillo de la Almadraba, levantado durante el siglo XVI, en el núcleo barbateño de Zahara de los Atunes. Esta fortaleza se levantó como otras construcciones similares para preservar la seguridad de la costa, si bien en este caso fue mandada a edificar por los duques de Medina Sidonia, que querían proteger especialmente sus propias almadrabas de posibles ataques.

En esta zona situada entre las dunas de Bolonia y el territorio de Vejer de la Frontera también se pueden encontrar otras construcciones de vigilancia, como las torres vigías de El Tajo, Caños de Meca y Cabo de Trafalgar.

Algo más en el interior, pero con su mirada fijada en la costa, el antes mencionado pueblo de Vejer de la Frontera se levantó sobre una colina para convertirse en una atalaya fundamental para esta zona del antiguo Al-Ándalus. Allí se conservan los restos de un antiguo castillo árabe. Murallas, torres y puertas de acceso a la fortaleza se han fusionado hoy con las fachadas blancas de este pueblo idílico de las tierras gaditanas. Entre los elementos más notables, sobresalen muy especialmente las torres del Mayorazgo, de la Corredera y la de San Juan, junto a las puertas de Sancho IV, de la Villa, Cerrada y la de la Segur.

Siguiendo esta ruta, se llega a territorio de Conil de la Frontera, donde no sólo se conservan varias torres vigías, como las de Roche, Castilnovo o La Atalaya, sino también un castillo que fue mandado en época del citado Guzmán El Bueno (siglo XVI).

Otras construcciones militares importantes en esta zona son las de San Romualdo, levantado en época árabe, pero hoy bien restaurado, y el de Sancti Petri , erigida en el siglo XVIII en la isla del mismo nombre. Ambos castillos se encuentran en el término municipal de San Fernando.

Fortificaciones sólidas

De esta forma, se llega a la ciudad de Cádiz, que mantiene aún hoy un sistema de fortificaciones de sólidas murallas y esbeltas torres que rodean el perímetro de la ciudad casi en su totalidad desde el siglo XVI. Así, entre sus lugares más emblemáticos se encuentran Las Puertas de Tierra, por las que hoy se accede al centro histórico de la Tacita de Plata. Junto a esta entrada hoy se accede al Baluarte de San Roque, para después ver otros como los de Capuchinos o los Mártires.

Por otra parte la playa de La Caleta está custodiada por dos fortaleza, la de Santa Catalina y la de San Sebastián, que está frente a la playa en un islote comunicado por un pequeño malecón. Otros elementos importantes dentro de la ciudad gaditana son el Baluarte de Candelaria y las murallas de San Carlos.

Antes de llegar a Sanlúcar de Barrameda y terminar este itinerario, queda pasar por las construcciones defensivas del castillo de San Marcos (Puerto de Santa María), la fortaleza de Luna (Rota) o la de Chipiona.

De esta forma se llega a la mencionada localidad de Sanlúcar de Barrameda, vigía incansable de la desembocadura del Guadalquivir. La ciudad llegó a contar con un complejo sistema de fortificación, que estaba constituido por los castillos del Espíritu Santo (hoy desaparecido), el de San Salvador del puerto de Bonanza (cubierto en parte por las dunas) y el de Santiago, situado en la parte más alta de la ciudad. Éste no es sólo el más importante sino también el único que se puede conocer a través de una visita turística.

Ir durante estos días a esta localidad gaditana tiene también otros alicientes importantes, como probar su gastronomía o disfrutar con las espectaculares carreras de caballo en sus playas. En concreto, este último fin de semana de agosto se celebra la segunda de las competiciones que han hecho famoso Sanlúcar como destino turístico de agosto.