Diario Sur

¿Qué país es mejor en la cama?

La vida sexual de los suecos ya no es lo que era. Los informes que apuntan a que andan desganados se amontonan y el Gobierno ha decidido tomar cartas en el asunto.
La vida sexual de los suecos ya no es lo que era. Los informes que apuntan a que andan desganados se amontonan y el Gobierno ha decidido tomar cartas en el asunto. / AFP
  • Suecia quiere saber por qué sus hombres y mujeres están perdiendo fuelle en la cama. Rubios, altos, guapos... pero su vida sexual no es lo que era

  • Por suerte, los españoles, con una media de 1,3 revolcones a la semana, no incluimos ese en nuestra larga lista de problemas. La mejor hora para hacerlo, dicen los expertos, a eso de las seis de la mañana

El mundo se desmorona. Por si no tuviéramos suficientes problemas, ahora resulta que los suecos, esos señores que entienden como nadie las leyes del aprovechamiento del espacio y la decoración, no son tan buenos en la cama como siempre hemos creído. Gabriel Wikstrom, ministro de Sanidad del país escandinavo, acaba de encargar al Instituto de Salud un estudio sobre la vida sexual de sus convecinos que estará listo para finales de 2019. «Es importante saber si los suecos no son sexualmente activos de verdad, además de conocer la causa», ha dicho Wikstrom sin esconder que, de confirmarse el desastre, tomarán cartas en el asunto. «Si el estrés u otros problemas de salud están afectando a los suecos, eso es también un problema político», ha dicho este ministro socialdemócrata de solo 31 años. Hace ya tiempo que sobre la mesa de su despacho se acumulan informes que apuntan a que los suecos andan desganados; estudios tan desalentadores como para que el Gobierno de un país como ese, líder en educación y políticas sexuales desde tiempo inmemoriales, se haya decidido a abrir una investigación al respecto.

La pena de asistir a la caída de un mito no es, en cualquier caso, tan grande como la alegría que ha debido de sentir el Gobierno (en funciones) de España al enterarse de que los súbditos de Carlos Gustavo, y no nosotros, están perdiendo fuelle. Aquí, en donde los políticos no dan un paso si no es a golpe de barómetro del CIS, de momento no hemos incluido el sexo entre los problemas que más nos preocupan; bien porque bastante tenemos con sobrevivir, o porque, de ser ciertas las conclusiones de algunos de esos estudios que circulan por el mundo, al menos ese asunto lo tenemos resuelto.

Es verdad que hay casi tantas estadísticas como empresas que se ganan la vida vendiendo preservativos o buscando citas, y asociaciones volcadas sobre el tema, pero también que algunos de esos informes se hacen con rigor y suelen dejarnos en buen lugar.

Un ejemplo: según la última encuesta global realizada por Durex entre 26.000 personas de 26 países, España es el segundo país en el ranking de satisfacción sexual por detrás de Suiza y por delante de Brasil. Eso sí, una cosa es la complacencia y otra muy distinta la calidad. A la cabeza del buen sexo mundial están los colombianos seguidos por indonesios, rusos y portugueses. Y, aunque no vamos mal, tampoco logramos medalla cuando de lo que se trata es de analizar el tiempo invertido. Del mencionado informe se deduce que nos tomamos unos 15 minutos en rematar la faena frente a los 19 en los que está la media planetaria. Mucho mejor que británicos (14,5) o japoneses (14,6), pero a años luz de los chinos (29,4), los brasileños (27,2) y los suizos (26,2).

El balance sería bueno si no fuera porque la mayoría de los expertos opinan que Mark Twain estaba sembrado el día que dijo aquello de que hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas. «En mi opinión no hay un estudio 100% fiable sobre este asunto porque, si habitualmente nos vendemos mejor de lo que somos, qué decir cuando de lo que se habla es de sexo», opina la sexcoach Silvia de Béjar, autora del tratado ‘Tu sexo es tuyo’ que ya ha superado los 200.000 ejemplares vendidos. «Es una asignatura para la que no estamos ni educados ni preparados, pero en la que todos queremos sacar sobresaliente», afirma lamentando que, ante la inexistencia de una formación en condiciones, nuestra realidad sexual esté relacionada con lo que vemos en internet. «Si un padre no está educado, o está educado mal, y en los colegios no existe esa asignatura como tal, ¿con qué crece un chaval? Pues con la información que le llega por ese canal o con lo que le cuenta otro. Nada que tenga que ver con la realidad».

Es una forma de ver las cosas. Otra muy diferente es la que resulta del análisis que realiza C-Dateel, un portal de relaciones con ocho millones de usuarios en todo el mundo y un millón en España. Según esta empresa, el 23% de los españoles tiene sexo a diario y el tema nos resulta tan importante como para que el 30% asegure que dejaría a su pareja si sus relaciones sexuales empeorasen.

Vale, puede que nos estemos tirando el pegote, y a la hora de la verdad no sea del todo cierto que al menos dos de cada diez españolitos se den un revolcón una vez al día, pero lo que nadie discute es lo bien que nos vendría hacerlo con cierta frecuencia. Según los últimos estudios –avalados por la Organización Mundial de la Salud–, además de los consabidos beneficios para el corazón, el estrés o la hipertensión, resulta que el sexo con asiduidad nos protege de los resfriados, calma nuestros dolores, potencia nuestro olfato y nos ayuda a no perder la memoria.

María Pérez de Conchillo, doctora en Psicología, cofundadora y directora del Instituto de Psicología y Sexología Espill y vicepresidenta de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS), opina que a los españoles nos queda mucho para entender la importancia de la correlación sexo-salud. «Aunque en el tema de derechos España es un país muy avanzado, estamos muy lejos de ser, por ejemplo, como los suecos, en donde décadas de educación sexual de calidad ha dado como resultado menos abusos sexuales y menos embarazos no deseados».

Una hora intempestiva

En tanto nuestros políticos se ponen de acuerdo, cierran un pacto de gobierno, resuelven los problemas pendientes y comienzan, como en Suecia, a preocuparse por el sexo de sus administrados, no va a quedar más remedio que escuchar a los que saben. Hace solo unos meses, el British Medical Journal, haciéndose eco de unos estudios realizados por la Asociación Médica Británica, nos dio una pista importante: la hora perfecta. Según este equipo de científicos, el momento idóneo no es ni la mañana, ni la noche, ni tampoco la tarde. Quizá porque ellos no tienen manera de saber cómo sienta justo antes –o después– de la siesta, el caso es que han llegado a la conclusión de que hay que hacerlo a las 5.48 de la mañana.

Una hora tonta –además de intempestiva–, pero, según dicen, justo el momento del día en el que hombres y mujeres tenemos los niveles más altos de testosterona.

Esto de las horas, que para nosotros puede ser nuevo, parecen saberlo de sobra en el resto de Europa. Solo hace falta recordar a Ilse Uyttersprot, alcaldesa de la localidad belga de Aalst, a quien hace justo cinco años pillaron practicando sexo en lo alto de la torre del Palacio Real de Olite (Navarra) durante una visita turística matutina. Ilse, sin duda, escogió un buen momento, pero los expertos no incluyen las tierras navarras entre los mejores sitios.

El diario ‘The Times’ publicó una encuesta, realizada a más de 29.000 personas de 23 países, que alumbró el siguiente resultado: San Petersburgo es la ciudad del mundo en la que más sexo se practica, seguida de La Habana, Roma, Sevilla, Tánger, París, Nueva York, Londres y Berlín, un lugar en donde, según dicen, están tan dispuestos a todo. Exactamente igual que los jóvenes españoles, según un estudio elaborado por la empresa Control a partir de dos mil entrevistas realizadas a hombres y mujeres de entre 18 y 35 años.

La empresa, que casualmente acaba de celebrar en territorio patrio la segunda edición de su concurso de colocación de preservativos –ha ganado una catalana llamada Esther Barrabeig tras instalar correctamente 11 condones en un minuto–, ha llegado a la conclusión de que el 87% de los jóvenes españoles están deseando probar cosas nuevas; que ‘el misionero’ y ‘el perrito’ son las posturas más practicadas, y que la cama sigue siendo el lugar preferido para hacerlo. Pocas novedades.