Una abuela, dos bebés y una pierna ortopédica en la oficina de objetos perdidos

Una abuela, dos bebés y una pierna ortopédica en la oficina de objetos perdidos
  • Una empresa de alquiler de coches hace balance de los olvidos más increíbles de sus usuarios y no faltan una docena de huevos o una caja de balas

El final de las vacaciones es un momento traumáticoa. Tanto que uno puede desear que pase cuanto antes. Abandonas el hotel con prisas o dejas el coche de alquiler con desidia. Eso podría explicar el curioso ranking elaborado por Goldcar, compañía de alquiler vacacional de coches, con los olvidos más sorprendentes en el interior del vehículo de alquiler.

Hay desmemoriados que van más allá de dejarse las llaves de casa, un móvil o una prenda de vestir. Hay situaciones realmente inverosímiles, como la que se vivió el pasado verano en una de las oficinas de Sevilla cuando el personal de la compañía descubrió que una familia había olvidado a la abuela en el interior del vehículo. También se han dado descuidos tan difíciles de entender como, en dos ocasiones, dejar a sendos bebés en sus sillitas de viaje dentro del automóvil. Obviamente, volvieron a por ellos.

Las prisas por tomar su vuelo o el tren suele ser el principal motivo de unos descuidos que, aunque extravagantes, forman parte del amplio anecdotario. Curiosas situaciones como el olvido por parte de una pierna ortopédica o el hallazgo de una caja con balas por parte del personal al limpiar el vehículo. Unas muletas, la placa de un policía en activo, disfraces, una dentadura postiza, una catana, o el equipaje al completo son otros ejemplos de objetos francamente curiosos.

En ocasiones la nota sorprendente no la pone tanto el objeto olvidado en sí como las reacciones que provoca su posible pérdida en sus dueños. Algunos ejemplos: una docena de huevos, cuyos propietarios, al cerciorarse del olvido al llegar a su destino, llamaron para gestionar su envío con carácter de urgencia. Algo similar ocurrió con un biquini entre los asientos de uno de los vehículos. Su propietaria, francamente afectada, llamó insistentemente para comprobar el buen estado del mismo y gestionar su inmediata recuperación.