Diario Sur

Lo que comemos cuando pedimos un Kebab

Un camarero sirve un kebab en pan de pita.
Un camarero sirve un kebab en pan de pita.
  • Un alarmante informe de la OCU suspende este plato en higiene y detecta una mezcla de carnes de escasa calidad y de diferentes animales. SUR.es recopila consejos prácticos para no llevarnos una sorpresa

Están muy sabrosos, son baratos y muy rápidos de preparar. Son las principales armas que están convirtiéndo al kebab en una de las ofertas de comida rápida más populares entre los jóvenes -y no tan jóvenes-, junto a las hamburguesas, las pizzas o los perritos calientes. Este plato de origen turco se consolida cada vez más en la dieta de malagueños y españoles al tiempo que florecen los establecimientos que lo ofrecen a precios atractivos. Los sirven de cordero -como los originales- pero también de ternera o de pollo. Eso es al menos lo que pone en la carta, pero, ¿sabes qué comes realmente cuando pides un kebab? A esta pregunta ha intentado dar respuesta un estudio elaborado recientemente por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Si te pirran estos bocadillos de pita no te va a gustar nada las conclusiones del informe realizado en 25 establecimientos de Madrid: El kebab suspende en higiene y detacta una mezcla de carne diferentes animales.

Para hacer el estudio se adquirieron 25 kebab de ternera completos y se llevaron directamente a un laboratorio para analizar su contenido. ¿El resultado? Solo uno era de ternera. El resto contenía pollo, algo de caballo y de pavo. La calidad de la carne además quedaba en entredicho: "Un aprobado raspado", apunta el informe. En cuanto a la higiene también queda mucho por mejorar: El estudio no encontraba bacterias "capaces de causar enfermedades tales como salmonela o listeria" pero sí mohos, levaduras y síntoma de contaminación fecal ("probablemente por lavar mal los vegetales o lavarse poco las manos", según apunta el estudio). Para más inri, los cocineros de los establecimientos visitados no llevaban puesto "ni gorro, ni guantes".

Competencia desleal

Proceso de fabricación de la carne de kebab.

Proceso de fabricación de la carne de kebab. / SUR

Evidentemente no todos los establecimientos que se dedican a la venta de carne de kebab suspenderían la prueba realizada en laboratorio por la OCU pero lo cierto es que ésta no es la primera polémica en la que se ve envuelto este plato. "En los últimos años en España ha habido un 'boom' en relación a este producto y eso ha hecho que aparezcan muchas empresas que han tirado los precios, a veces a costa de la calidad. Aprovechan el tirón", explica a SUR, Vicente Tormo, portavoz de Elche Kebab, la mayor empresa productora de carne de kebab en España. "Es una competencia desleal que nos afecta a los que somos rigurosos, escrupulosos y exigentes con la producción de carne de kebab”, puntualiza.

Elche Kebab, pionero en el mercado desde que abrió sus puertas en 2004, factura más de cuatro millones de euros al año y da de comer a más de 40.000 personas al día en toda España. Tienen dos tipos de productos estrella: El pincho (o bolas) de carne de pollo y de ternera. Pero, ¿qué contienen esos populares rulos? "En el caso del pollo; muslos de calidad acompañado de verduras y un macerado especial de especias. Ese macerado es el secreto de nuestro éxito en el sabor", cuenta Tormo. En el caso del rulo de ternera los ingredientes son parecidos: "Además del macerado incluímos algo de pavo o pollo para darle jugosidad a la carne". En este caso la materia prima siempre es "fresca y se mantiene a una temperatura correcta". El envasado y distribución por España también está sujeta a la normativa sanitaria española. "Los problemas vienen cuando un local o un productor se salta las normas de refrigeración o conservación del producto", insiste.

¿Cómo detectar un kebab de mala calidad?

Según el portavoz de Elche Kebab no hay ninguna fórmula mágica más allá del sentido común del consumidor. "Tenemos que observar si el cocinero usa guantes y gorro en la cocina. También fijarnos en el color y el olor de la carne así como el aspecto del establecimiento antes de adquirir el producto. Si vemos que el mismo rulo lleva allí varios días, descartarlo siempre", aconseja.

Desde esta fábrica pionera en la producción de kebab apuntan otra información desconocida por muchos de los consumidores: "Nuestros pinchos o las bolas de carne, congeladas a una temperatura adecuada, tienen fecha de caducidad de un año. Sin embargo, una vez abierto, calentado y preparado, hay que consumirlo en 24 horas. Es un error que se comete con frecuencia. Por ello hay que fijarse en el estado de la carne y no pedir si se cree que puede tener varios días", concluye.