río manilva

En esta ruta se disfrutará especialmente de especies muy vinculadas a la ribera, como pueden ser chopos, cañas, adelfas, sauces o las conocidas como flores de la viuda

Puente situado cerca de los Baños de la Hedionda
Puente situado cerca de los Baños de la Hedionda
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Ubicación

Ruta fluvial por uno de los tramos más atractivos del río Manilva que atraviesa el término municipal de Casares, a los pies del conjunto kárstico de la Sierra de la Utrera.

Ficha

Comarca
Costa del Sol
Nivel de dificultad
Media
Tipo de ruta
Lineal
Duración aproximada
1 hora (sólo ida)
Longitud del trayecto
2,5 kilómetros (sólo ida)
Altura mínima
38 metros
Altura máxima
120 metros

Cómo llegar al punto de partida

El punto de partida de esta ruta está en el conocido como Camino de los Baños (COORDENADAS 36.390060, -5.259626). Para llegar hasta allí lo más recomendable es tomar este carril desde la A-7. Concretamente, habrá que buscar el enlace entre Casares Costa y San Luis de Sabinillas. El camino va en paralelo al cauce del río Manilva. Otra opción es ir por la AP-7 (peaje) y tomar la salida indicada para el pueblo de Manilva. Después, habrá que buscar desde allí el Camino de los Baños. Tras recorrer un kilómetro en paralelo a la autopista, en sentido Málaga, antes de pasar bajo ella, habrá que girar a la izquierda. De esta forma, se llega al carril que, en paralelo, sube junto al curso del Manilva, que quedaría a la derecha.

Descripción de la ruta

  • 1

Antes de empezar este itinerario es muy importante asegurarse de que el vehículo se deja bien estacionado, ya que se trata de una zona donde existe poco espacio para aparcar y suele tener especial de afluencia de público en fines de semana y festivos. La cercanía de los Baños de la Hedionda hace que muchos tengan la tentación de dejar el coche cerca de este balneario, en el propio camino, lo que está totalmente prohibido y suele acarrear disgustos en forma de multas. Lo más recomendable es buscar algunas de las explanadas situadas más cerca de la autopista de peaje, siempre y cuando no haya ningún cartel que prohíba o restrinja el estacionamiento.

Vista del Charco de la Paloma desde arriba
  • 2

Una vez bien estacionado el vehículo, habrá que subir por el carril que va en paralelo al río Manilva. Independientemente desde donde se haya empezado a andar, habrá que buscar la confirmación de que se va en la buena dirección al pasar por una ermita (San Adolfo). Habrá que descartar a la izquierda una salida que asciende por el Canuto de la Utrera. Posteriormente, se llegará a los Baños de la Hedionda, que, normalmente, que está abierto al público todo el año y tiene un acceso gratuito. Este pequeño balneario ha sido usado por distintas culturas. De hecho, hay constancia de que fueron restaurados por los árabes y se hicieron remodelaciones entre los siglos XVIII y XX. Hay una leyenda, que asegura que estos baños fueron mandados a construir por Julio César, antes de que allí se curara una enfermedad cutánea -un herpes-. En cualquier caso, antes de seguir río arriba es posible darse un baño reconfortante en sus aguas sulfurosas.

  • 3

Desde los Baños de la Hedionda, habrá que buscar el cauce del Manilva para continuar entre sus aguas y la orilla río arriba (antes se puede visitar, algunos metros más abajo, un antiguo puente). En los primeros metros, las aguas tendrán el color y el olor de las del balneario, es decir, un color gris azulado, que delata su naturaleza sulfurosa. En apenas, una decena de metros el río recupera su tonalidad normal. Comienza aquí un itinerario más fluvial, en el que no habrá perder nunca de vista el río. Justo después de superar el primer meandro del río, habrá que buscar a la izquierda una pequeña senda que va en paralelo al cauce, que aparece justo después de dejar a la izquierda una granja de pollos.

  • 4
Baños de la Hedionda

Tras unos setecientos metros, a la altura de una propiedad privada, será necesario cruzar el río y buscar una senda que va por la derecha, de manera que el curso del Manilva quedará a la izquierda. Eso sí, en muchas ocasiones será más práctico ir por el río o pasar al otro lado. En todo caso, habrá que buscar la comodidad y seguridad en el camino, eso sí, sin que ello ponga en peligro el valioso ecosistema de este río. Este camino no siempre es del todo claro, pero con algo de intuición y sentido común no habrá que pasar por tramos complicados.

  • 5

Habrá que subir un kilómetro aproximadamente para llegar al Charco de la Paloma. Se trata de una gran poza de aguas cristalinas, donde bien se podría poner fin a esta ruta. Sin embargo, igualmente se podría continuar algunos metros más arriba en el Charco del Infierno. Para ello habrá que tener mucha precaución para subir por la parte izquierda del río, en unas rocas que pueden ser muy resbaladizas. Esta opción deberá ser descartada por aquellas personas que no tengan las condiciones físicas necesarias o no tengan experiencia en este tipo de tramos.

Cabra en las inmediaciones del Charco del Infierno
  • 6

Desde el Charco de la Paloma, el camino es algo más difícil, pero, en apenas trescientos metros se llegara a la poza que es conocida como la Charca del Infierno. En torno a ambas pozas existe mucha confusión, ya que hay quien considera que las denominaciones deben estar intercambiadas. En cualquier caso, habrá que esta última es más pequeña que la anterior, pero es de mayor belleza que la anterior. De hecho, además de una bonita cascada esta poza debe su fisionomía caliza al conjunto kárstico de la Sierra de Utrera. Gracias a ello, esta poza es una auténtica postal de este enclave de la Costa del Sol.

  • 7

El camino para regresar será el mismo que el de la ida, si bien, en los dos últimos kilómetros se podrá buscar a la derecha un carril ancho que resulta más cómodo. Eso sí, estará más expuesto al sol que el anterior, lo que habrá que tener en cuenta especialmente en los días más calurosos del año.

  • 8

Hay que tener en cuenta que parte de este itinerario coincide con el sendero que va desde Casares hasta los Baños de la Utrera. Además, como en otras rutas fluviales, habrá que tomar varias precauciones, como llevar ropa y calzados propicios para este tipo de itinerarios, usar recipientes estancos para evitar que se mojen determinados objetos tecnológicos (cámaras, móviles, etc…) y ser extremadamente respetuoso con las distintas especies vegetales y animales que se vean.

Fauna y flora

En esta ruta se disfrutará especialmente de especies muy vinculadas a la ribera, como pueden ser chopos, cañas, adelfas, sauces o las conocidas como flores de la viuda. En el entorno, se podrán ver desde el palmito, con su porte exótico, a pesar de ser autóctono, al lentisco. También se verán coscojas, alcornoques, sabinas o algarrobos. Especialmente llamará la atención un enorme ejemplar de eucalipto, situado junto al río (es conocido por sus ocho enormes brazos). En lo que se refiere a población animal, el río suele ser el hábitat perfecto para peces como los cachos o cachuelos. También se podrán ver algunos galápagos leprosos. Además, habrá que estar muy atentos al cielo, ya que este camino podrá ser sobrevolado por buitres leonados (muy abundantes en el término municipal de Casares), cernícalos, chovas o collalbas, entre otras aves.

Temas

Manilva

Fotos

Vídeos