Un recorrido por las perlas del Guadiaro

El Charco Frío ofrece durante todo el año una bonita imagen de esta zona de la Serranía.
El Charco Frío ofrece durante todo el año una bonita imagen de esta zona de la Serranía. / J. A.
  • La Cueva del Gato y las Buitreras son algunos de los enclaves más singulares de este valle de la Serranía de Ronda

Pozas de aguas cristalinas, cavidades de gran valor geológico o vertiginosas gargantas aguardan en el entorno del Guadiaro, que es junto a su principal afluente, el Genal, uno de los ríos más importantes de la provincia de Málaga.

Su curso recorre la vertiente más noroccidental de la Serranía de Ronda. De esta forma configura un valle que tiene interés biológico y paisajístico. No en vano, está delimitado en parte por los parques naturales de Sierra de Grazalema y Los Alcornocales.

El Guadiaro, como otros ríos importantes, ha servido durante años para marcar de forma muy natural fronteras entre territorios. Es lo que ocurre precisamente en su recorrido por el valle que lleva su nombre, desde Benaoján a Cortes de la Frontera, donde señala prácticamente el límite entre la Serranía de Ronda y la provincia gaditana.

El valle alterna las zonas abiertas con frondosas arboledas con algunos encajonamientos del curso entre sierras kársticas, como se puede ver en el Cañón de las Buitreras, una garganta declarada como monumento natural de Andalucía. Se trata de un insólito desfiladero, fruto de la erosión del propio río, que atraviesa estas angosturas para llevar sus aguas a la provincia de Cádiz.

Esta formación vertical alcanza los cien metros de altitud y apenas cuenta con un metro de anchura en algunos tramos. El conjunto kárstico tiene un gran valor desde el punto de vista geológico, ya que una de sus paredes verticales tiene su origen en la era jurásica, es decir, hace millones de años.

Para contemplar estos espectaculares cortantes, hay dos opciones recomendables, ir hasta el denominado ‘Puente de los Alemanes’, o buscar una perspectiva desde la zona más alta del desfiladero, tomando, en ambos casos, la máxima precaución posible.

Otra de las perlas que se pueden encontrar en el valle del Guadiaro se encuentra río arriba, en la Cueva del Gato, también declarada como monumento natural de Andalucía. Esta gruta, muy frecuentada por los amantes de la espeleología, es uno de los lugares más emblemáticos de la Serranía de Ronda y no sólo lo es por sus dimensiones sino también porque durante milenios ha servido de refugio natural, desde los primeros pobladores de la zona hasta los bandoleros de los siglos XVIII y XIX.

La cavidad ha sido formada por un río subterráneo, el Gaduares, que se une metros más abajo con el curso de Guadiaro. El río tiene un recorrido dentro de la cueva de más de 4 kilómetros. Aunque no se puede entrar en la gruta si no se tiene la autorización previa y el equipamiento necesario, sí se puede contemplar el gran salto de agua y la poza de agua cristalina que deja el río en su entrada. Eso sí, ese agua está a muy baja temperatura, incluso para bañarse en verano. De ahí, su nombre, el Charco Frío.

Entre los afluentes que se unen al Guadiaro en esta zona, hay que destacar el arroyo que atraviesa el pequeño núcleo urbano de la Estación de Benaoján. Sobre todo es recomendable visitar en esta época del año la zona del arroyo más próxima a un antiguo molino que actualmente da nombre a un hotel. Desde la terraza de este establecimiento se puede ver una bonita zona de pequeñas cascadas.

También en Benaoján, pero más alejado del río Guadiaro se puede visitar la que se conoce como la ‘Altamira de Andalucía’, la Cueva de la Pileta. La gruta, que es de titularidad privada, pero está protegida como Bien de Interés Cultural, atesora en su interior extraordinarias pinturas rupestres del Paleolítico Superior.

La cavidad fue descubierta en 1905 por un labrador del pueblo. Durante las excavaciones realizadas poco después se encontraron restos de cerámica de la época, como un colgante que representa a Venus. Entre sus pinturas sobresalen las de animales.

El Guadiaro también pasa por Jimera de Líbar y, más concretamente, por su núcleo de la Estación. En esta zona se tiene una bonita perspectiva del valle, que está entre valiosos parques naturales, como Los Alcornocales o Sierra de Grazalema.

Además de estos enclaves, existen varias rutas de senderismo que ayudarán a conocer esta zona de una forma muy amena y sin muchos esfuerzos. Entre ellas, sobresalen los recorridos que van desde la Cueva del Gato a la Estación de Benaoján y desde esta aldea a la Estación de Jimera. Ambos acompañan en todo momento al cauce de este río.

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