La Virgen de la Victoria baja a la Catedral de forma extraordinaria

Un momento del traslado. /Eduardo Nieto
Un momento del traslado. / Eduardo Nieto

Cientos de personas acompañan a la Patrona de Málaga en un inusual recorrido por las calles de su barrio y del Centro de la ciudad

Manuel García
MANUEL GARCÍAMálaga

La Virgen de la Victoria bajó ayer a la Catedral muy arropada con cientos de fieles que la acompañaron en su traslado extraordinario con motivo del 150º aniversario de su patronazgo y los 75 años de su coronación canónica.

La imagen salió del Santuario de la Victoria a las 17.30 horas realizando un itinerario novedoso en el que recorrió algunas calles del barrio victoriano y del Centro de la ciudad por primera vez. A los sones del himno nacional, interpretados por la bandad de música de la Expiración, que acompañó musicalmente a la Virgen en el recorrido, y bajo una lluvia de pétalos de flores, la Patrona de Málaga inició su salida en un trono que lució un exorno floral de amarilis, tulipán doble, oriental mini, astroemerias blancas, spiders blancas, orquídeas cymbidium blanco, orquídea mini cymbidium blanco, tanacetum, alelíes, flor de cera, margarita stallion, clavel blanco, jacintos, hipericum blanco y azucenas de María. Asimismo, el trono llevó cuatro faroles en las esquinas del trono del Señor de la Salutación, cedidos por la cofradía del Domingo de Ramos, y una media luna a los pies de la Virgen, de la Hermandad de la Virgen del Socorro de Antequera.

Los primeros toques de campana los dieron el párroco de la basílica, Alejandro Escobar, y el hermano mayor de la corporación, Francisco Toledo. Previamente, en el interior del templo, los hermanos mayores de la Victoria y del Rosario de El Palo se entregaron mutuamente las respectivas medallas corporativas.

El cortejo estuvo compuesto por la cruz alzada, flanqueada por dos ciriales, el estantarde de la Virgen y el guión corporativo, y hermanos con cirios, entre los que se encontraban los expresidentes de la Agrupación de Cofradías Clemento Solo, Rafael Recio y Eduardo Pastor.

La procesión tuvo momentos de especial interés con varias petaladas a su paso, especialmente en el barrio de la Victoria. Así, los hermanos de la Hermandad del Monte Calvario lanzaron desde su casa hermandad una petalada, antes que una representación de la Humildad saludara con el guión de la entidad en la calle Fernando El Católico, momento que repitió la junta de gobierno del Rocío delante de su sede, alfombrada de romero. Pero fue en la calle Lagunillas, engalanada para la ocasión, cuando los devotos demostraron con petaladas y vítores su devoción a la imagen, siendo la de la calle Cobertizo del Conde la más profusa.

Anteriormente, los bomberos tuvieron que acotar una acera de esta vía por un desprendimiento de un fachada, aunque no dificultó el paso del cortejo. La imagen entró en la Catedral sobre las nueve de la noche, donde permanecerá hasta la procesión magna del día 26 de mayo.

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