Tras la estela del Señor de Málaga

Tras la estela del Señor de Málaga
Salvador Salas

Miles de malagueños abarrotan las calles para acompañar al Cautivo en un Lunes Santo pletórico

ANTONIO M. ROMERO y ÁNGEL ESCALERAMálaga
Cautivo «¡La espera ha merecido la pena. Qué bonito va!»

La devoción al Cautivo no tiene límites ni entiende de sacrificios. Josefa llevaba desde las tres de la tarde apostada en la plaza junto a la casa hermandad de la que salió Jesús Cautivo sobre las ocho de la tarde. «¡La espera ha merecido la pena. Qué bonito va!», gritó cuando el Señor de la túnica blanca empezó a recorrer los primeros metros de su desfile tras los toques de campana dados por el alcalde, Francisco de la Torre.

Sus emociones fueron similares a las de las miles de personas que aguantaron durante horas en distintos puntos del recorrido, en especial sobre el Puente de la Aurora, para ver pasar la estela blanca del Cautivo, que desfiló por vez primera restaurado en Lunes Santo. Una enorme multitud contempló el momento en el que el Señor cruzó el cauce del Guadalmedina, llenando las pérgolas del entorno de Santo Domingo y las aceras de la rampa de la Aurora, donde no cabía un alfiler.

El trono, exornado con claveles rojos y un friso de lirios morados, llevó luto por la muerte hace unos meses de un portador, José Luis C. Dopico ‘Koke’. La Virgen también llevó un lazo por el fallecimiento del capataz Salvador López.

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Estudiantes Adelantó el acto en la plaza del Obispo y lo celebró a media tarde

La gran novedad de la Cofradía de los Estudiantes este Lunes Santo fue que celebró su acto en la plaza del Obispo antes de pasar por el recorrido oficial. Ese cambio pudo hacerse al adelantar la procesión su salida hora y media. La decisión fue un acierto, ya que tanto los nazarenos como los hombres de los dos tronos llegaron con las fuerzas intactas a la plaza del Obispo. El sol de media tarde ofreció una luminosidad especial a este tradicional acto. Los nazarenos se situaron en el atrio de la Catedral y ambos tronos se colocaron frente a la fachada principal del primer templo de la ciudad.  Como broche al acto, los tronos se levantaron a pulso. En la salida del cortejo, los primeros toques de la campana del Cristo los dio Domingo de Torres, hermano benefactor. Hizo lo propio con el trono de la Virgen la concejala Teresa Porras. El pregonero de este año, Santiago Souvirón, se estrenó como mayordomo de la Virgen de Gracia y Esperanza. La marcha ‘Maryam’, regalada por Souvirón, se interpretó a la salida del trono y a su paso por la tribuna oficial.

Pasión Vía crucis y oración en el primer templo de la ciudad

La Archicofradía de la Pasión cobra especialmente su razón de ser cuando entra en la Catedral para la celebración de un vía crucis. En el primer templo de la ciudad estuvieron el obispo de la diócesis, Jesús Catalá, y el alcalde de la capital malagueña, Francisco de la Torre. Con solemnidad y gran recogimiento entraron en la Catedral los componentes de las secciones de Jesús de la Pasión y de la Virgen del Amor Doloroso. Integrantes de la comisión externa de la archicofradía apagaron las velas de los nazarenos utilizando un clavel para ello. Otro momento destacado se produjo cuando las hermanas de la Cruz cantaron a la Virgen del Amor Doloroso.

Dolores del Puente Homenaje a la Virgen de la Victoria por su aniversario

La Virgen de los Dolores del Puente, que estrenó un escapulario donado por un hermano en el que aparece en un lado un corazón atravesado por siete puñales y en el otro el anagrama del puente, entró en el recorrido oficial a los sones de la marcha ‘Málaga a su Virgen de la Victoria’, en honor y homenaje a la Victoria en el año en que se conmemora el 150 aniversario de su patronazgo de la diócesis y los 75 años de su coronación. Una pieza que se sale del estilo musical de la hermandad. Además, en su discurrir por las calles de la ciudad, se estrenaron las marchas ‘Al Santísimo Cristo del Perdón’ de Flores Matutes y ‘Señora por qué lloras’ de Sánchez Sutil, la primera dedicada a la Virgen de la Encarnación, que va a los pies del grupo escultórico del Señor.

La cofradía hizo estación de penitencia en la Catedral con una lectura de la palabra. La Virgen de los Dolores llevó un exorno floral a base cuatro piñas bicónicas con 42 tipos diferentes de flores montadas por los hermanos bajo diseño de José Antonio Jiménez y llevó a sus pies una azucena entre cardos que le colocó María Lozano, una hermana de la cofradía. Los primeros toques de campana a la Dolorosa los dio el hermano mayor del Rescate, Joaquín González, ya que la hermandad victoriana ha sido nombrada mayordomo de honor de los Dolores del Puente por su contribución en 2017 a los actos en homenaje y recuerdo a Jesús Castellanos.

Gitanos Rezos al compás de bulerías para acompañar al Moreno

El Señor de los Gitanos estrenó en Lunes Santo la pureza, las potencias y el cíngulo de oro que lució por primera vez el pasado septiembre durante la procesión extraordinario con motivo del 75º aniversario de la imagen tallada por Juan Vargas.

El Cristo de la Columna lució un exorno floral a base de claveles rojos y tras él, además de los sonidos de la banda de cornetas y tambores de la Estrella, los gitanos malagueños rezaron al compás de bulerías tras el Señor flagelado. ‘¡Moreeeeno!’ le gritaban los calés, al tiempo que lo piropeaban.

Extraordinario fue el paso del trono por una abarrotada Tribuna de los Pobres. En la presidencia figuraron una amplia representación del Colegio de Graduados Sociales y 25 mantillas en la sección del Cristo y 17 en la de la Virgen.

Crucifixión Sones del Amarrado de Ávila tras el Cristo

La internalización de la música se demuestra en la Semana Santa. Ayer, por segundo año consecutivo, la banda de cornetas y tambores del Amarrado de Ávila fue detrás del trono del Cristo de la Crucifixión. «Estamos muy contentos de haber vuelto a salir en esta cofradía», dijo uno de los músicos. Además del estreno del guión corporativo, obra bordada por Felicitación Gaviero, los nazarenos lucieron túnicas nuevas, de color morado, con capas, capirotes y guantes negros, en las dos secciones. Cuando el trono del Cristo pasó por la confluencia de las calles Cruz Verde y Frailes, el hermano mayor de Crucifixión, José Núñez, invitó a tocar la campana al hermano mayor de la Sentencia, José María Romero, que estaba al frente de una representación de su cofradía, con el guión de la hermandad. La venia la pidió José Núñez en la tribuna oficial. La procesión, una vez completado el recorrido oficial, se dirigió a la Catedral, donde realizó su anual estación de penitencia.

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