El simbolismo de los 'quitasangres' del Descendimiento

El simbolismo de los 'quitasangres' del Descendimiento

Pilar Rubio lleva más de 20 años procesionando con esta especie de bandera fruto de una tradición medieval recuperada

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Hay que ser algo experto, o al menos poseer una amplia cultura litúrgica de las procesiones de Semana Santa, para saber qué son los 'quitasangres'; una especie de banderas que se arrastran por el suelo y que solo aparecen los Viernes Santo en el recorrido de la cofradía del Descendimiento.

En concreto, se trata de una nota historicista que la hermandad del Descendimiento rescató del olvido hacia 1978. Son unas simples banderolas de tela negra sin ningún adorno, y con un vástago cilíndrico de madera con regatones metálicos que varios nazarenos van arrastrando de continuo por el suelo. Su significado es totalmente alegórico, ya que no solo constituyen la expresión del luto por la muerte del Señor al ser portadas de manera inversa, sino que además quieren transmitir la visión figurada de ir limpiando la sangre de Cristo vertida sobre la tierra a causa de las faltas de los hombres.

La cofrade Pilar Rubio Soler es la más veterana de toda la hermandad en portar un 'quitasangre', ya que ella misma explica a SUR que lleva más de 20 años portándola cada Semana Santa. "Empecé con 20 y ya tengo más de 40", asegura. "En su día me llamaba la atención. Me explicaron que significaba, me lo ofrecieron y dije que sí", relata.

Desde entonces, Pilar ha sido una de las cuatro portadoras de estas bandera. "Es cierto que al ir justo detrás del trono del Cristo, hay una imagen muy bonita durante todo el recorrido. Pero sobre todo destaco el simbolismo que tiene que ir recogiendo la sangre del Señor", admite, antes de contar que no todos los años son las mismas personas quienes las portan, exceptuando a ella y otra compañera. "En la cofradía ya saben que es el lugar que voy a seleccionar a la hora de elegir puesto", añade. Según su experiencia, la mayoría de la gente no sabe lo que es. "Muchos niños preguntan, pero los padres no saben qué responder", afirma. Aún así, sostiene que en estos últimos años, "en los que la cultura cofrade cada vez es mayor", hay ocasiones en las que ha escuchado tras el capirote cómo son los más pequeños los que les explican a sus progenitores qué son esas banderas.

"Soy católica y practicante", insiste Pilar. "Lo más importante para mí es que voy haciendo mi estación de penitencia y en recogimiento con todo lo que ello significa. Lo importante es poder participar, y más cuando una forma parte de una tradición medieval perdida y recuperada a finales de los años 80. Me alegra que tengamos ese distintivo y que sirva para recordar lo que ocurría hace tantísimos años", sentencia.

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