Ocurrió un Jueves Santo

Cristo de Mena. /
Cristo de Mena.

Repasamos las principales efemérides acontecidas ese día en la Semana Santa de Málaga

RAFAEL RODRÍGUEZ PUENTE

1853. Según cuentan las crónicas de la época, la Virgen de la Soledad de Santo Domingo fue antecedida por seiscientas personas portando cirios, cuando la mayoría de las cofradías del momento no superaban el centenar. Tanto en esta hermanad como en la de la Esclavitud Dolorosa, la otra cofradía que procesionó aquel año, se incluyeron un importante número de soldados. Entre 1871 y 1874 solo hizo estación de penitencia la Soledad, de la iglesia de Santo Domingo.

Más efemérides

1856. Las imágenes de Jesús El Rico y la Virgen de los Dolores comenzaron su recorrido desde el templo de Santiago, a los sones de la banda del Regimiento de Burgos. Al llegar a la parroquia de la Merced, se incorporó al séquito el trono de San Juan Evangelista y el Cristo de la Sangre. Seguidamente, continuaron juntas ambas procesiones por las calles Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Compañía, Santos, San Juan, Nueva, plaza de la Constitución y Granada, con encierro en sus respectivas iglesias. Curiosamente, el Crucificado de la Sangre fue portado por hermanos vestidos de frac. La banda de música del Regimiento Aragón participó en el séquito.

1857. El alcalde, Gaspar Díaz Zafra, emite un bando en el que prohibe la conducción de vehículos y carruajes, a excepción de los de «diligencias, el del correo y el de la carne». Esta medida se prolongó hasta el Sábado Santo.

1861. La prensa de la época describía las vestimentas de los nazarenos de la Cofradía de la Exaltación que sale de la parroquia de San Juan. Según ‘El Avisador Malagueño’, todos los que formaban el acompañamiento del Cristo crucificado «en el acto de levantar la cruz» vestían el equipo penitencial, «los más, con corondas de espinas en la cabeza, en su mayor número de plata o plateadas». Incluso los componentes de la capilla instrumental iban ataviados de nazarenos. La jornada se completó con las imágenes de la Puente y Jesús Nazareno.

1897. La imagen de Jesús de la Columna de la iglesia de la Trinidad –la Virgen de los Dolores era cotitular de esta hermandad–, liberó un preso el 14 de abril de 1897, dado que Jesús El Rico no lo hizo ese año al no procesionar. El reo se hacía llamar Lucas Mellado Céspedes, quien se incorporó al cortejo portando un cirio. En el momento de la liberación, los presos de ambos sexos cantaron varias saetas. Según narra la prensa de la época, el director del centro penitenciario, Manuel Matarrane, agasajó a las autoridades presentes en el acto con dulces, licores y cigarros. El periódico ‘La Unión Mercantil’ se lamentaba de que la Semana Santa de aquel año «es de las más tristes que se conocen», debido a las calamidades del momento. «No llueve, los sembrados se secan, millares de personas sufren todos los rigores de la miseria…», decía el referido medio de comunicación.

1904. El Cristo de Cabrillas efectúa su última salida procesional en su historia. En la calle Carretería, a la altura de la plaza de San Pedro de Alcántara, fue apedreado el crucificado. Sus penitentes vestían túnicas y capirotes morados.

1930. La Legión se integra en el cortejo de la Congregación de Mena. El antiguo crucificado de la parroquia de Santo Domingo había sido nombrado protector de las fuerzas legionarias dos años antes.

1935. Después del paréntesis cofrade, desde 1932 a 1934, a consecuencia de la quema de iglesias y conventos, se retoman las procesiones de Semana Santa. Por recomendación del gobernador, Alberto Insúa, y ante el temor de que se produjeran incidentes, las cofradías salieron aprovechando la luz del día. Las primeras en hacerlo fueron la Pollinica (iglesia del Sagrario), desde las diez de la mañana, la Cena (iglesia de la Victoria), el Cristo de Ánimas de Ciegos, la Virgen del Mayor Dolor y la Vera-Cruz (iglesia del Sagrado Corazón), y Jesús el Rico y la Virgen del Amor (iglesia de Santiago).

1974. Cumpliendo el acuerdo de la junta de gobierno de la Congregación de Mena, y con el visto bueno del párroco de Santo Domingo y del obispo Ramón Buxarrais, el Cristo de la Buena Muerte fue portado a hombros, sin trono alguno, por oficiales legionarios. Esta medida no sentó nada bien a la Agrupación de Cofradías, que se percató de esta ‘modificación’ cuando el Crucificado se hallaba delante de la tribuna oficial. A propósito de ello, durante la junta de gobierno del colectivo agrupacional, de 25 de abril, se acordó sancionar a la hermandad disminuyendo la subvención económica e incluso se le advirtió que podrían ser expulsados de la Agrupación en el caso de que se repitieran los hechos en sucesivos años. Finalmente el asunto quedó en una advertencia y realmente la congregación cobró ese año lo destinado a un solo trono, el de la Virgen, que fue realmente el que procesionó. Eso sí, sobre unas sencillas andas en lugar de hacerlo en su trono procesional.

1975. Procesiona en el séquito de Mena el grupo escultórico de la Glorificación de la Soledad, obra de Juan de Ávalos.

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