Un nombramiento fallido en la Cofradía del Cristo del Amor

Viernes Santo. Procesión del Cristo del Amor por el Compás de la Victoria.
/ARCHIVO SANTIAGO GUERRERO-STRACHAN CARRILLO.
Viernes Santo. Procesión del Cristo del Amor por el Compás de la Victoria. / ARCHIVO SANTIAGO GUERRERO-STRACHAN CARRILLO.

El nuncio de Pío XI en España rechazó el título de mayordomo de honor de la efigie

ANDRÉS CAMINO

Uno de los periodos de mayor esplendor de la historia de la Semana Santa malagueña se vivió en el decenio de los años veinte del pasado siglo, con la fundación de la Agrupación y el resurgimiento de antiguas cofradías o el nacimiento de otras nuevas, siendo una de estas últimas la Cofradía del Amor. Esta corporación surgió en el año 1923 a instancias de un grupo de fieles victorianos, animados por el entonces párroco de la iglesia de la Victoria, Juan Rodríguez Gutiérrez, que comenzó a rendir culto a las efigies de un Crucificado y una Dolorosa, de tamaño académico, que tenían las monjas agustinas descalzas en su convento del Compás de la Victoria. Esta cofradía se constituyó bajo la advocación del Santísimo Cristo del Amor, redactó sus estatutos para su gobierno y quedó establecida en la residencia canónica del templo patronal. Al año siguiente, la novel hermandad ingresó en el organismo agrupacional, presidido por Antonio Baena Gómez, y realizó su primer desfile procesional en la jornada del Viernes Santo.

Desde sus inicios, los cofrades del Amor mantuvieron afectivos lazos con la Orden de San Agustín, a la que se nombró hermano mayor honorario en 1930, como aparece reflejado en la edición del periódico 'La Unión Mercantil' del 10 de julio: «En Cabildo recientemente celebrado por esta simpática Cofradía, se acordó nombrar Hermanos Mayores Honorarios a los Rvedos. Padres Agustinos. En cumplimiento de dicho acuerdo una comisión de la misma, presidida por su hermano mayor don Alfredo Klupt Amat, pasó a visitar al Superior de dicha comunidad, haciéndose entrega del nombramiento y de un cuadro fotografía ampliación del Titular de la Cofradía. La comisión salió altamente satisfecha de la favorable acogida que les dispensó y de las atenciones recibidas».

Ofrecimiento

La corporación mantuvo lazos con la Orden de San Agustín desde sus inicios La hermandad se dirigió a monseñor Federico Tedeschini el 22 de julio de 1930 El obispo González comunicó que la cofradía «no goza de tanto prestigio» Los cofrades solicitaron incluso que el nuncio oficiara los cultos cuaresmales

Unos días más tarde, concretamente el 22 de julio, la cofradía se dirigió a monseñor Federico Tedeschini, nuncio apostólico de Su Santidad Pío XI en España (1921-1936), comunicándole que se había nombrado hermano mayor honorario a la Orden Agustiniana y a él se le ofrecía el cargo de mayordomo de honor del Santísimo Cristo, siendo esta petición de este tenor literal: «La Real Cofradía del Santísimo Cristo del Amor cuyo titular se venera en la capilla del convento de las RR. Madres Agustinas de Málaga, y erigida canónicamente en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, patrona de Málaga, acaba de ser honrada por los PP. Agustinos de Málaga, aceptando con cariñosísimo oficio de fecha 12 de julio 1930, año correspondiente al XV centenario de la muerte de nuestro gran padre San Agustín el nombramiento de hermanos mayores honorarios y directores de cultos, uniéndose a nuestra hermandad muy efusivamente. Para llegar al máximum de nuestro regocijo y llevar a esta modesta cofradía a un extremo de seriedad, imprimiendo en ella un carácter excepcional, en nombre de todos mis hermanos suplico a su Eminencia, se sirva honrarnos aceptando el título de 'Gran mayordomo de honor del Santísimo Cristo del Amor'. Favor inmerecido que esperan de su inmensa bondad, estos cofrades».

Con fecha 29 de julio, el nuncio, a su vez, redactó un escrito al obispo de la diócesis de Málaga, Manuel González García (1920-1935), dándole cuenta de la petición que le habían formulado los hermanos del Santísimo Cristo del Amor y solicitando información y consejo al respecto. Casualmente en ese día, la cofradía remitió un nuevo oficio al representante del Papa en España, reiterando lo solicitado en la misiva del 22 de julio.

Mientras se aguardaba la respuesta, se produjo en el sur de Italia un terremoto. Ante tal catástrofe natural, la Cofradía del Amor se solidarizó con las víctimas, enviando el 2 de agosto sus condolencias a monseñor Federico Tedeschini. La alta autoridad eclesiástica respondió con un cariñoso despacho: «Muy agradecido por afectuoso mensaje con motivo catástrofe sísmica Italia. Bendigo a usted y amadísimos cofrades».

Por su parte, el obispo González García cumplió, tras las oportunas indagaciones, con lo requerido por Tedeschini. Le escribió el 21 de agosto desde Elorrio, municipio de la provincia de Vizcaya, en los siguientes términos: «En contestación a su muy apreciada carta debo decir que la Cofradía del Santísimo Cristo del Amor no goza de tanto prestigio y veneración en Málaga, que merezca tener como mayordomo de honor al Nuncio de Su Santidad en España, pues no solo es muy modesta, sino que sus cofrades no se someten a las disposiciones eclesiásticas, en lo referente a buscar recursos económicos con fiestas profanas. Esta es mi opinión en este asunto. Podría excusarse diciéndoles que la gracia que ellos piden suele reservarse para cofradías de mucha más antigüedad y de tradición muy piadosa».

La referencia que hizo el prelado a las «fiestas profanas» tenían una clara explicación. Durante su etapa de obispo auxiliar de Málaga (1915-1920) mandó publicar en el Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado, de 1919, una circular dirigida a las cofradías de la diócesis, reprobando la práctica habitual de éstas de «procurarse recursos pecuniarios mediante el cebo de espectáculos públicos, con que atraen a las gentes y les hacen soltar el dinero sensiblemente».

Cultos y procesión

Desde Villagarcía de Arosa, en Pontevedra, lugar de veraneo del nuncio, éste respondió el 28 de agosto a la cofradía victoriana, agradeciendo el ofrecimiento, pero declinando el cargo en favor de otra persona que creyera conveniente la cofradía. Sin embargo, dicha respuesta no desanimó a los hermanos. Una nueva petición surgió en el seno de la hermandad, que pretendía que el nuncio aceptara oficiar los cultos cuaresmales y participar en la presidencia de la salida penitencial del Viernes Santo de 1931.

El mayordomo-presidente de la cofradía, Alfredo Klupt y Amat (1930-1934), dirigió un oficio el 25 de febrero de ese año, exponiendo que la Real Cofradía que presidía celebraría los días 6, 7 y 8 de marzo, un solemne y devoto triduo en honor y gloria de su amado titular, «cuyos trabajos de organización están completamente terminados, ya que para todo hemos tenido la suerte de contar con el valiosísimo concurso de nuestros muy queridos y respetados hermanos mayores honorarios y directores de culto, los RR. PP. Agustinos de Málaga». Klupt informó, además, que tanto la misa como el jubileo sacramental del día 8 serían aplicados en sufragio por los generales, oficiales y soldados que fallecieron heroicamente en la guerra de Marruecos y que «conociendo el amor de Su Excelencia por España y por nuestro ejército, nos permitimos el honor de invitarle para presidir este piadoso acto de caridad cristiana, y para el cual están invitándose a nuestras autoridades locales y a la oficialidad de esta guarnición de Málaga. Como pensamos sea difícil para Su Excelencia el concurrir personalmente, como es el deseo de todos nosotros, le suplicamos muy encarecidamente lo hiciera por delegación, bien en nuestro muy querido prelado, o también en nuestro hermano mayor honorario y director de cultos R. P. Noberto V. Nieto, director del colegio de Agustinos de Málaga. Al mismo tiempo nos permitimos suplicar de Su Excelencia hiciera extensiva su representación, para la procesión de nuestro amado titular, que tendrá lugar el Viernes Santo a las seis de su tarde, desde la iglesia de Ntra. Señora de la Victoria, y que dada su inmensa bondad, saldrá confortadapor las sagradas indulgencias con que se sirvió premiarla su Ilustrísima. Favores que esperamos se nos conceda, contando con la inmensa generosidad de su corazón y a lo que siempre sabrán corresponder estos cofrades que se inclinan ante vos besando respetuosamente su sagrado anillo pastoral».

Desde la Nunciatura de Madrid se contestó el 6 de marzo a la cofradía, declinando, una vez más, la invitación y animándola a que ésta designara a una autoridad para que representara al nuncio: «Me complazco en acusarle recibo de la atenta carta con que Vd. en nombre de esa Real Cofradía del Ssmo Cristo del Amor de su digna presidencia se servía invitarme a los actos religiosos que por esa venerable asociación se llevaran a cabo en este mes, rogándome, en caso de no intervenir personalmente, de designar una persona que me representara. Agradezco vivamente a Vd. y a los amados cofrades esta atención, sintiendo mucho que no sea costumbre de esta Nunciatura delegar personas que la representen en estos actos. Con el deseo de que esos fervorosos cofrades encuentren en las próximas celebraciones nuevo aliento a su espíritu de piedad y confían ser de alta edificación a los demás fieles».

Finalmente, las predicas del triduo recayeron en los padres agustinos, según la información facilitada por 'La Unión Mercantil'.

Para los días 6 y 8, correspondieron al reverendo padre Andrés Pérez de Toledo; el 7, al reverendo padre Mariano Arconada; y el 8, la misa de comunión en sufragio de los generales, jefes, oficiales, clases de tropa y soldados, estuvo a cargo del reverendopadre Celestino Elvira.

En la procesión del Viernes Santo, 3 de abril, figuró en la presidencia, entre otras autoridades, el reverendo padre Norberto V. Nieto, superior de la Orden Agustina, y los padres Isaac Sahagún Padierna, Fortunato Merino, Celestino Elvira, Juan Izaguirre y Saturnino Casas.

Consideraciones

No se puede poner punto y final a estas líneas sin antes realizar dos consideraciones. La primera, que la reconstrucción de este minúsculo pero interesante periodo de la historia de la Cofradía del Amor ha sido posible gracias a que toda la correspondencia transcrita en estas líneas se conserva en los fondos documentales del Archivo Secreto Vaticano; y, la segunda, es más bien paradójica, porque es notorio que la actual corporación penitencial del Viernes Santo, a cuyo frente se encuentra María del Carmen Ledesma Albarrán, lejos de ser casi insignificante por lo que hablaba el hoy santo Manuel González, es una de las más relevantes del concierto procesional malagueño, destacando por sus desvelos en cuanto a la caridad y a la formación religiosa de sus hermanos.

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