El mundo cofrade, consternado por la muerte de Antonio Garrido, su gran pregonero

AntonioGarrido, en el pregón del 25º. aniversario de la coronación de la Virgen de la Esperanza, en 2013/
AntonioGarrido, en el pregón del 25º. aniversario de la coronación de la Virgen de la Esperanza, en 2013
Pasión del SUR

El mundo de las hermandades lamenta la pérdida del profesor, indiscutible maestro del estrado

J. HINOJOSA / R. RODRÍGUEZ Y M. GARCÍAMálaga

Harían falta varias páginas para relatar todos los pregones y exaltaciones que Antonio Garrido Moraga ha ofrecido a las cofradías malagueñas, tanto de la capital como de la provincia, a lo largo de sus 63 años de vida. Con su muerte, las hermandades pierden a su gran trovador y una figura emblemática del mundo de la Semana Santa de Málaga, durante los últimos cuarenta años. Desde sus primeras exaltaciones, como el primer Pregón de la Pura y Limpia de su Archicofradía de los Dolores de San Juan, hasta su intervención en el pregón de la Semana Santa de 2016 que pronunció Antonio Guadamuro, las cofradías han podido disfrutar de una oratoria inigualable y una exquisita habilidad para ahondar en los sentimientos que producen las devociones más arraigadas, como la de Jesús Cautivo, al que bautizó como el ‘Señor de Málaga’.

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Aunque dijo que se cortaba la coleta con el pregón del 25º. aniversario de la coronación de su Virgen de la Esperanza, el 11 de junio de 2013, en elTeatro Cervantes, posteriormente intervino en otras exaltaciones cofrades como la que pronunció a dúo, como en anteriores ocasiones, con el director de Publicaciones de SUR, Pedro Luis Gómez, con motivo del cuarto centenario de la Hermandad de Viñeros.

Su epílogo: Final de pregón del 25º. aniversario de la coronación de la Virgen de la Esperanza

Vuelvo al prado verde, lugar amenísimo, aromado por el romero. La túnica verde me acompaña siempre, nunca me la quito porque es mi alma, alma verde. Revestido en sus pliegues amorosos os digo:

Nunca las flores fueron más hermosas, ni las estrellas, corona más brillante, ni el amor de tu pueblo, ola gigante que a tus plantas se quiebra rumorosa. En tus ojos me miro y estoy cierto de la paz, del silencio y de la aurora que sostienen mi fe en cada hora del más grande dolor y sufrimiento. Tú eres Madre de Dios, Reina y Señora, romero, fuerza, sacrificio, viento, que en mi alma renace y que te implora. Tú eres Arca de Dios, que en el tormento me alcanzas el perdón y me enamoras, ¡Esperanza de fe, Luz de mis sueños!

En 1987, el actual hermano mayor de la Hermandad de la Victoria, Francisco Toledo, entonces presidente de la Agrupación de Cofradías, le encomendó la tarea de pronunciar el pregón oficial de la Semana Santa de Málaga. «Fue un pregón memorable, porque todo lo que hacía Antonio lo hacía bien hecho. Fue fantástico, de los mejores que se recuerdan en la Agrupación de Cofradías. No duró más de cincuenta de minutos», recuerda Toledo, quien destaca que se ha ido «un cofrade como la copa de un pino y una persona única».

Décadas atrás, con amigos de la Archicofradía del Paso y la Esperanza. Exaltación de Viñeros con Pedro Luis Gómez y el pregón en el año 2010. / SUR

En 1996, el entonces presidente de la Agrupación, Jesús Saborido, le encargó el pregón por el 75.º aniversario de la entidad de San Julián. «Ha sido un hombre muy intelectual y con una gran inteligencia. Un fuera de serie. Una persona buena y excepcional. Se nos ha ido una de las grandes mentes privilegiadas de Málaga. Era una verdadera enciclopedia porque sabía, razonaba, además de su ironía, y le decía las verdades al más pintado con una sonrisa de oreja a oreja», recuerda Saborido.

Cursos de verano

Garrido fue un indispensable de los cursos de verano sobre la Semana Santa de Málaga que organizaba la Universidad Complutense de Madrid. Uno de sus promotores, el profesor Braulio Díaz Sampedro, lo recordará siempre porque puso «con mayúsculas la Semana Santa de Málaga, desde el punto de vista del conocimiento, la investigación y de la difusión, tres vertientes que no las ha tenido nadie en Málaga». «Participó en varias ediciones de los cursos de verano que organicé y he entendido que era de las tres personas, sin ningún género de discusión, que pueden saber más en Málaga de toda la realidad semanasantera. Y es que te podía hablar fácilmente de tronos, de diseño artístico o de la regulación jurídico-canónica. Es decir, un ilustrado del siglo XXI», añade Díaz Sampedro.

Para el actual presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, Pablo Atencia, Antonio Garrido ha sido «un pilar fundamental en el mundo cofrade malagueño; la persona más completa que he conocido. Siempre estaba disponible para todo lo que se le pedía y, reitero, ha sido un gran consejero. Por ello, y muchas cosas más, lo vamos a echar mucho de menos. Fue un gran ideólogo y gracias a él, hemos aprendido todos».

En su Archicofradía del Paso y la Esperanza, fue secretario en el periodo de Manuel Narváez como hermano mayor, y primer teniente hermano mayor con Carlos Ismael Álvarez. El actual máximo responsable de la archicofradía, Carlos López Armada, recuerda que empezó a estudiar Derecho y coincidió con él en la facultad. En la memoria del actual hermano mayor de la Esperanza se acumulan las anécdotas vividas junto a Garrido. «Le gustaba hacer la llamada ‘cruz de Matías Abela’, otra tradición de la archicofradía, que consistía en juntarse los jefes y subjefes de procesión, con bastones cortos, en la mitad del cortejo y ponerse a hablar en círculo para luego, salir cada uno para su sitio en dirección cardinal, norte, sur, este y oeste», explica. «Hay muchas anécdotas en torno a Antonio, a quien, por cierto, le gustaba brindar cada Jueves Santo con vino de consagrar antes de la procesión. Le encantaba mantener las costumbres», añade.

Pregón del Nazareno del Paso. Con componentes de Bomberos. En la apertura del curso académico.

Sus inicios cofrades están ligados a la Archicofradía de los Dolores de San Juan. Su actual hermano mayor,Rafael de las Peñas, rememora que «en 1978, tras la reorganización de la archicofradía, existían dos sectores. El conservador, donde se alineaba Antonio, y el reformista, donde me alineaba yo. Los jóvenes, ya en esa época, teníamos la ilusión de realizar un trono de plata para la Virgen, pero los conservadores decían que eso era una locura, porque querían un trono más sencillo. Un día que me encontraba subido en el antiguo trono, preparando a la Virgen, Antonio, haciendo gala de su grandilocuencia, me dijo: ¿‘Cómo se va a poner a la Virgen en un trono de plata?’ A lo que le respondí: ‘Se va a poner con dos tornillos, igual que las demás’. Tras la respuesta, nos echamos a reír».

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