José Fernández Oyarzábal: «El cartel de los Estudiantes es un ejemplo que va a cundir»

José F. Oyarzábal, junto a su obra para Estudiantes. /Eduardo Nieto
José F. Oyarzábal, junto a su obra para Estudiantes. / Eduardo Nieto
Pasión del Sur

El arquitecto y diseñador gráfico que anuncia la procesión del Coronado de Espinas admite que es una «provocación» que ofrece «un mensaje de dolor»

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

La obra del arquitecto y diseñador gráfico José Fernández Oyarzábal no deja indiferente. El autor de la reurbanización de las calles Andrés Pérez y Pozos Dulces años atrás, ha hecho su primera incursión en el ámbito cofrade con el cartel de la Cofradía de los Estudiantes, una obra que considera «claramente un grito en la pared» y que ha generado división de opiniones por la ruptura que supone en la línea de la cartelística cofrade.

¿Cómo surgió el encargo del cartel de los Estudiantes?

–Quien lo presentó, Rafael Martín Delgado, es amigo mío de toda la vida. Cuando la cofradía lo eligió como presentador puso la condición de que yo tenía que hacer el cartel. Me llegaron las primeras noticias antes del verano del año pasado. Aquello lo relativicé porque sé que mi forma de hacer carteles no coincide con la línea cofrade habitual. Rafael Martín enseñó a la cofradía los carteles que yo había hecho para anunciar los conciertos de Semana Santa del coro Nostro Tempo, al que pertenezco, y para mi grata sorpresa, me aceptaron.

¿Qué es lo que se le pasó por la cabeza cuando recibió el encargo?

–Tardé poco en dar con la clave: Cristo coronado de espinas, el dolor tan grande que tuvo que sufrir con los espinos hincándose en su cabeza... Todos los carteles de Semana Santa que he hecho van más en la línea de transmitir sentimientos que en la de mostrar. La de la coronación es una escena brutal. No he pretendido enseñar, sino conmover. El cartel en cierto modo es una provocación, una llamada de atención... es un poco la vuelta al origen de la cofradía, que es enseñar al pueblo el sufrimiento con espinas de un hombre bueno, que es Dios para los creyentes.

¿Cuál es el mensaje de su cartel?

–Un cartel no es una pintura. Lo importante de un cartel es que el mensaje tiene que captarse en fracciones de segundo. Simplemente con que el que lo vea se pregunte qué es esto, ya con eso me quedo satisfecho, porque el cartel ha cumplido su misión, que es la de transmitir un mensaje de forma instantánea, y en este caso el mensaje es el del dolor. Me acompañó la casualidad de que el manto del Cristo es rojo, como es roja la sangre. En el primer boceto, la superficie era blanca con las espinas saliendo, e incluso en alguna puse un punto de sangre. Pero luego pensé que con rojo era más impactante. El rojo no representa una tela. El color rojo es el que más conviene para representar el dolor.

Imagino que esperaría que su cartel generara división de opiniones.

–Es algo que no me ha sorprendido aunque sí me ha abrumado. La controversia siempre es buena. A la cofradía le conviene, en estos días se habla mucho de los Estudiantes.

¿Qué le diría a aquellos que han lanzado críticas feroces?

–Les diría que se dejen interpelar, que no piensen en los carteles anteriores, que lo vean con una actitud honesta y virgen, sin lastres de lo ya visto.

¿Le ha sorprendido que hayan surgido también voces a favor?

–Eso me ha gustado mucho. Mi cartel no está llamado a cambiar nada. No me siento pionero, pero si con él la gente empieza a cuestionarse cosas, eso está bien. Hay muchos cofrades que lo han visto de esa manera y que lo han entendido.

¿Cree que ha marcado un punto de inflexión?

–Punto de inflexión, no, pero el que haya cofrades que lo hayan aceptado, incluso con entusiasmo, me hace pensar que es un ejemplo va a cundir.

¿Qué opinión le merece la cartelística cofrade local?

–Hay cierta saturación. La moda de que cada cofradía tenga su cartel es relativamente reciente. Se ve una cierta competencia, y eso es bueno. Pero la gran mayoría no me gustan demasiado porque no son carteles, no llaman la atención, son todos tan iguales... Tampoco tienen un especial mensaje. Mostrar la cara del Cristo cuando ya es conocida no creo que aporte. Los carteles tienen que entenderse desde un primer golpe de vista, con un solo argumento, algo claro. El cartel debe ser un bofetón en la cara, un grito en la pared.

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