Un año extraordinario

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Aquellos a los que les haya sabido a poco la Semana Santa de 2018 pueden estar tranquilos porque tienen por delante un año cargado de procesiones extraordinarias que reunirán en Málaga a miles de cofrades de toda Andalucía e incluso del resto del país. El fenómeno de las salidas especiales de imágenes titulares en sus tronos o pasos con motivo de alguna efeméride está cada vez más extendido y constituye una tendencia digna de estudio por la enorme repercusión que tiene, gracias a su difusión en las redes sociales.

En el caso de Málaga, la primera de estas citas es el próximo 26 de mayo, cuando se pondrán en la calle los tronos de diez Vírgenes coronadas canónicamente, incluida la Patrona, Santa María de la Victoria, con motivo del 150º. aniversario de su patronazgo y los tres cuartos de siglo de su coronación. Podría decirse que estamos ante la procesión magna de mayor relevancia de cuantas se han organizado en Andalucía en los últimos años, por lo que la afluencia de visitantes está garantizada para gozo de establecimientos hoteleros y hosteleros.

Pero no se quedan ahí las citas especiales de este año y el 15 de septiembre volveremos a ver al Señor de la Pollinica en la calle por los 75 años de su bendición. Dos semanas más tarde, el sábado 29 de septiembre, la Virgen de la Merced, de la Cofradía de la Humildad, protagonizará un rosario extraordinario por los 800 años de la orden mercedaria; y otras dos semanas más tarde, el 13 de octubre, saldrá la Virgen de la Soledad, de la Cofradía del Santo Traslado, por el centenario de esta corporación del Viernes Santo. Por si fuera poco, el 15 de diciembre, en vísperas de la Navidad, la Virgen de la Trinidad recorrerá las calles de su barrio al cumplirse medio siglo de su bendición.

El nuevo delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Manuel Santiago, ya admitió en una entrevista concedida a este suplemento que existe un «exceso» de procesiones extraordinarias y apuntó que debería regularse de algún modo. Sin embargo, hace años que desde el Obispado se anuncia una normativa que no termina de concretarse para estas salidas fuera de la fecha ordinaria que terminan por molestar incluso a quienes no son seguidores de la Semana Santa. Cada vez son más los que opinan que se echa en falta un poco de mesura para este tipo de celebraciones de aniversarios. Desde la diócesis deberían ponerles límite de algún modo aunque ello implique al mismo tiempo marcar las condiciones en las que sí podrían autorizarse. Se trata de no devaluar el concepto de lo extraordinario y de organizar este tipo de eventos en su justa medida.

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