La extraña desaparición de la Hermandad de la Humildad

Antigua imagen del Señor de la Humildad. /Árchivo A. Cofradías
Antigua imagen del Señor de la Humildad. / Árchivo A. Cofradías

En 1925 se perdió el rastro de la corporación del ‘Ecce Homo’, creada a finales del siglo XVII

ANDRÉS CAMINO

Significativos son los progresos alcanzados durante los últimos treinta y cinco años en el campo de la investigación cofrade, gracias al afán de un puñado de profesores, historiadores y estudiosos que, pese a no disponer de los fondos documentales necesarios, ya que fueron destruidos en su práctica totalidad en los años treinta del siglo XX, han realizado una titánica tarea de rastreo y recuperación del pasado de las cofradías y hermandades malacitanas. El resultado exitoso de estas indagaciones provocó que, a partir de la década de los ochenta, un sinfín de publicaciones, de todo tipo, aparecieran en el mercado, abundando, principalmente, en el conocimiento de la historia, del arte, del régimen jurídico, de los cultos, de la música, etc. No obstante, todavía queda bastante camino por recorrer y pendiente de estudio infinidad de episodios particulares que tuvieron lugar en el seno de las cofradías penitenciales. Este es el motivo por el cual se trae a estas líneas el caso de la Hermandad de la Humildad ‘Ecce Homo’, cuya repentina desaparición en 1925 de la escena procesional sigue siendo, hoy día, un misterio.

La Hermandad de la Humildad se creó en 1694 en el convento de la Orden de Nuestra Señora de la Merced y en 1696 se redactaron las Constituciones que contaron con la anuencia de las autoridades eclesiásticas. A lo largo del siglo XVIII la hermandad recibió peticiones de fieles solicitando que sus cuerpos fuesen sepultados en la cripta de la efigie titular, según consta en diversos testamentos de la época conservados en los Protocolos Notariales del Archivo Histórico Provincial. Las medidas desamortizadores de Mendizábal obligaron a los hermanos a abandonar la sede fundacional hacia 1835, según se apunta por la ubicación de la imagen de Jesús de la Humildad en una capilla del claustro del convento y no del templo, y a establecerse en la cercana parroquia de Santiago. A finales de la centuria decimonónica la hermandad entró en un período de postración, permaneciendo la imagen sin un grupo organizado que se ocupase de rendirle culto.

Reorganización

El auge del procesionismo malagueño a principios de los años veinte seguramente animó a feligreses de la iglesia de Santiago a revitalizar esta hermandad. El periódico ‘El Regional’ anunciaba en la edición del 8 de noviembre de 1920 la celebración de un cabildo por la «Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad» y la junta directiva elegida: mayordomo, Juan Prieto Barceguí; fiscal, Manuel Ortega García; tesorero, José Rodríguez Sanz; contador, Tomás del Valle; albaceas de culto, Enrique Guzmán Galacho y José Martín Galacho; secretario, Enrique Alcázar Casamayor, vicesecretario, José P. España; y vocales, Francisco Hernández, Juan Encina, José Moreno, Manuel B. García, Julián Castro y José Plaza. Tras la conformación de los órganos de gobierno, se presentaron los estatutos que fueron aprobados el 1 de mayo de 1921. En esta etapa de consolidación los directivos acordaron el nombramiento del Príncipe de Asturias como hermano mayor honorario, tramitándose la petición a la Casa Real. Por su parte, esta institución contestó el 5 de marzo de 1923 así: «Su Majestad el Rey (q.D.g.), se ha servido acceder a los deseos de esa Cofradia, aceptando para Su Augusto Hijo, S.A.R. el Sermo Señor Príncipe de Asturias, el nombramiento de Hermano Mayor Honorário que tan amablemente ofrecen, y al propio tiempo concediendo a la Cofradia el Título de Real que podrá ostentar en lo sucesivo». Con esta concesión la hermandad tomaba cierto prestigio con el que atraer a nuevos adeptos a su nómina de hermanos.

La hermandad se creó en 1694 en el convento de la Merced

Posteriormente, el rumbo se encaminó a solicitar de la Agrupación de Cofradías el ingreso en la misma, como medio para obtener unos ingresos pecuniarios con los que afrontar los gastos generados por la procesión y las funciones religiosas.

En la junta general del citado organismo celebrada el 7 de marzo de 1923 se plasma que: «Después de leer el oficio de la Hdad. de N P. Jesús de la Humildad, se acuerda con gran sentimiento no poder concederle el ingreso en la Agrupación con las condiciones que solicitan».

Lamentablemente no se cuenta con el documento presentado en la secretaría de la asociación de hermandades nacida en 1921, para analizar los términos en que los demandantes solicitarían su adhesión y que tantas incógnitas desvelaría. A pesar del rechazo, la hermandad realizó la ansiada salida penitencial el Lunes Santo de 1923, en la misma jornada que, por entonces, lo hacía la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto y de María Santísima de la Concepción Dolorosa, de la parroquia de los Santos Mártires. La revista ‘La Saeta’ informó sobre la Hermandad de la Humildad ‘Ecce Homo’ que: «En el presente año la Cofradía resucita sus tradiciones y se dispone a dar mayor esplendor con sus esfuerzos en nuestra próxima Semana Santa, para cuyo efecto se ha adquirido un magnífico trono, así como un precioso estandarte bordado en oro, cetros, campanillas, túnicas, etc. etc. En la procesión formarán solamente los hermanos todos vestidos exactamente iguales, cirios, cargos e insignias, desfilando con el mayor orden y piedad como heraldos de la Santa Humildad. Esto hace suponer que su paso por las calles de Málaga será un completo éxito». Igualmente, se reseñaba en el órgano de información, creado en 1922 por el periodista y publicista Francisco Morales López, que «(,,,) después de numerosos años, reaparecerá (...), con todos los efectos procesionales de nueva construcción. El trono se ha reformado, agregándosele las figuras de Pilatos y un sayón en el momento de presentar a Jesús al pueblo judío. Estas figuras han sido talladas en Granada, con arte exquisito y verdadera propiedad».

Recorrido

La comitiva recorrería el itinerario que se detalla: Granada, Plaza de la Constitución, Nueva, Puerta del Mar, Martínez, Marqués de Larios, Plaza de la Constitución, Especerías, Olózaga, Compañía, Torrijos, Álamos a su templo.

Concluida la Semana Santa, desde la propia Agrupación de Cofradías partía la iniciativa, aprobada por los hermanos mayores unánimemente en la junta general del 7 de mayo de 1923, para convencer a las hermandades «de N. P. Jesús de la Humillacion y N. P. Jesús de la Humildad» con objeto de que formaran parte de la entidad. Las gestiones llevadas a cabo por los directivos comisionados dieron sus frutos, puesto que la Humildad fue de las dos la primera en aceptar el ingreso, constando en el acta de la junta general del 14 de junio de 1923, en la que el presidente Antonio Baena Gómez dirigió «(...) un afectuoso y cariñoso saludo al señor (Luis) Muñoz Cobos Hermano Mayor de la Humildad que por vez primera asiste a la junta».

La efigie, entronizada para la procesión de 1923 .
La efigie, entronizada para la procesión de 1923 . / Archivo A. Cofradías

A priori todo marchaba con absoluta normalidad en el seno de la recién incorporada Hermandad de la Humildad hasta que en la reunión de la entidad agrupacional del 27 de febrero de 1924, se leyó un «Oficio de la Hermandad de N. P. J. de la Humildad suplicando que intervenga la Agrupacion en el conflicto creado en dicha Cofradia. Habla en nombre de la misma el Sr. de la Torre y pide el apoyo de la Agrupacion para que la entidad que representa pueda reanudar su vida ordinaria».

Situación delicada

Con esta expresa petición se da entender que la situación interna era delicada, desconociéndose los motivos reales que abocaron a reclamar semejante ayuda de la Agrupación. En esta sesión se abrió un debate y se acordó que una comisión formada por todos los hermanos mayores visitaran el día siguiente al señor provisor del Obispado y recabase de éste la autorización necesaria para que la hermandad pudiese reunirse y tomar de nuevo sus decisiones y acuerdos.

Un día más tarde, el 28 de febrero, se reunió la Agrupación de Cofradías y «la presidencia da cuenta de la visita hecha al Sr. Provisor en cumplimiento del acuerdo tomado la noche anterior acompañado del mayor numero de Hermanos Mayores para recabar del mismo pueda reunirse la Hermandad de N. P. J. de la Humildad. Habiendo sido el resultado satisfactorio».

Por su parte, los representantes de la citada corporación, Adolfo de la Torre y José de la Cruz Crespo, dieron las gracias por las gestiones realizadas con el mayor interés.

Estas líneas arrojan algo más de luz a la situación anómala que se estaba viviendo en el seno de la Hermandad de la Humildad. Por lo que parece, el provisor se había visto obligado a prohibir expresamente la celebración de reuniones y cabildos ante un conflicto de carácter interno, del que se desconoce el calado del mismo.

En la junta general agrupacional del 14 de marzo de 1924, consta que Alberto Torres de Navarra y Rafael Atienza González, hermanos mayores de ‘El Rico’ y de la Puente del Cedrón, respectivamente, habían acudido a la reunión de la Hermandad de la Humildad. Es probable que la asistencia de ambos fuese en calidad de mediadores, a fin de que la situación interna se normalizase.

En las reuniones de la Agrupación, mantenidas el 17 y 28 de marzo, se cuestionó la idoneidad de continuar o no participando en las juntas de gobierno de la Hermandad de la Humildad, aunque finalmente se decidió que se prosiguiera asistiendo a las mismas. Toda esta inestabilidad no influyó para que la hermandad realizara su anual estación penitencial. El periódico ‘La Unión Mercantil’ describió la procesión del Lunes Santo 14 de abril de 1924 de este modo: «A las ocho de la noche salió de la Parroquia de Santiago, esta procesión que recorrió su itinerario con perfectísimo orden. Escasas son las reformas introducidas este año, y a pesar de ello el desfile de esta Hermandad fué brillante y digno de presenciar. Esta Hermandad no tuvo alteración en su organización, pues como saben nuestros lectores, todos los años se revisten de penitentes los mismos cofrades».

Transcurrida la Semana Santa de 1924 ninguna referencia más se recogió en las actas de la Agrupación sobre la crisis interna de la Hermandad de la Humildad. Adolfo de la Torre, su representante, asistió por última vez a la reunión de la entidad el 23 de mayo de ese año. En 1925, la inestabilidad corporativa no se resolvió, sino al contrario empeoró, cuando en las páginas de ‘La Saeta’ de ese año se afirmó con rotundidad que: «A la hora y fecha en que se ultima esta revista, no sabemos de cierto si este año desfilará esta Cofradia. Por esta causa dejamos de consignar el itinerario en la sección correspondiente». Este anuncio resultó ser del todo cierto, puesto que la Hermandad de la Humildad no llegó a salir en procesión. ‘La Unión Mercantil’ no hizo ni siquiera una sola mención a este hecho. A partir de esa fecha se pierde todo rastro de esta institución nazarena, desconociéndose las causas reales que abocaron a su extraña desaparición del escenario procesional malagueño.

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