Manuel Ángel Santiago Gutiérrez: «Hay un exceso de procesiones extraordinarias, deben regularse»

Manuel Santiago ha reemplazado al actual vicario general Antonio Coronado en la delegación diocesana de Cofradías. /Fran Acevedo
Manuel Santiago ha reemplazado al actual vicario general Antonio Coronado en la delegación diocesana de Cofradías. / Fran Acevedo

El delegado de Hermandades y Cofradías apuesta por aplicar criterios «más exigentes» para aprobar nuevas coronaciones de Vírgenes

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

El sacerdote Manuel Ángel Santiago Gutiérrez (Málaga, 1958) ha iniciado el año con una nueva responsabilidad en la diócesis malagueña, la de llevar las riendas de una de las delegaciones con más peso y visibilidad en la sociedad local: Hermandades y Cofradías. En esta entrevista explica cómo afronta su nueva tarea pastoral y da su visión sobre algunas de las cuestiones que están sobre la mesa de la relación entre las cofradías y el Obispado.

¿Cuál es su relación con el mundo de las cofradías?

–He tenido relación con ellas desde pequeño. El hecho de ser perchelero imprime carácter. Mi padre fue hombre de trono de la Expiración y con un espíritu muy religioso que desde pequeño supo transmitirme. El chupete me lo quitó un nazareno. Según mi madre, estaba emperrado con el chupete y aprovecharon el paso de una hermandad para decirme que había desaparecido porque se lo había llevado un nazareno. Fui hermano de la Expiración durante unos años, en la adolescencia, y a partir de ahí no he estado vinculado a cofradía alguna como hermano de cuota, pero sí cercano a la Hermandad de la Salud desde sus inicios por mi relación con los Misioneros de la Esperanza. Hoy soy su director espiritual.

¿Qué papel juegan las hermandades en la Iglesia?

–Es un papel muy importante. Tienen una faceta cultural muy significativa, pero sobre todo tienen sentido por su presencia evangelizadora en la calle. Son signo de lo trascendente en un mundo cada vez más secularizado.

«Afronto el cargo con mucha libertad interior, con entrega y responsabilidad»

¿Qué peso tienen en la realidad de la diócesis?

–Es muy importante. Creo que hay más de 350 cofradías en la diócesis. Muchas de ellas están integradas en la pastoral ordinaria de la diócesis.

¿Por qué cree que le han elegido como delegado?

–Habría que preguntárselo al equipo de vicarios y al señor obispo, pero entiendo que es por mi trayectoria sacerdotal. Los años que estuve en Fuengirola, que fueron muchos, tuve que poner en marcha la Agrupación de Cofradías de aquella ciudad, mover estatutos, etcétera. Es una experiencia que me va a ayudar muchísimo.

«La Delegación de Cofradías debe ser un instrumento para poner paz cuando sea preciso»

¿Cómo afronta su nueva responsabilidad?

–Primero con mucha libertad interior. Y también con ilusión, con deseos de entrega y de poder ser útil a la Iglesia, haciéndolo con responsabilidad. Les pido a las cofradías que recen por mí para que me dé fortaleza interior y hasta física. Y, si no sirvo, el obispo sabe que mañana me puede cambiar, que me quedo tan tranquilo.

¿Qué directriz le ha marcado el obispo o los vicarios generales para desempeñar su labor?

–Ninguna. Creo que las directrices en la diócesis son conocidas por los criterios diocesanos y están ya marcadas. No empezamos de nuevo.

Iniciamos un año en el que habrá elecciones en la Agrupación de Cofradías. Está pendiente aún la reforma de sus estatutos. ¿Se va a abordar en las próximas semanas?

–Lo desconozco. Si hay elecciones, iniciaremos el proceso con toda la normalidad, según los estatutos vigentes. Si los estatutos necesitan ponerse al día, habrá que estudiarlo y verlo. Esos pasos corresponden a la misma junta de gobierno de la Agrupación y ya se verá según los criterios diocesanos.

«No podemos tener una Semana Santa paralela de traslados, deberían ser más breves»

En 2018 habrá varias procesiones extraordinarias por diferentes aniversarios a lo largo del año, ¿es partidario de establecer unas normas para regularlas?

–Sí. Hace unos años se hizo una encuesta a las cofradías para preguntarles qué pensaban al respecto. Es necesario regular estas salidas, buscando el bien para todos. Habría que establecer unos criterios que nos ayuden a todos. Cuando se formulan unos criterios es para ayudar, no para entorpecer. Creo que estamos un poco desbordados en estos temas. Hay un poco de exceso. Esa encuesta se hizo en su momento, se han ido viendo los pro y los contra, y creo que, si el tema está maduro, porque no sé en qué situación está, por mi parte lo abordaremos y que salga. Sobre todo con un gran consenso de las hermandades. Cuando una delegación termina clarificando unos criterios a nivel de toda la diócesis, se está buscando el ayudar, no tanto el imponer.

También se anunció una nueva regulación para las coronaciones canónicas. ¿Cuándo se va a aprobar?

–No he tocado nada todavía de eso. Los criterios que actualmente existen en la diócesis para las coronaciones canónicas de imágenes marianas deberían ser un poco más exigentes. No abstractos, pero sí necesitan también una regularización y una mayor profundización en lo que todo lo que significa la coronación de una imagen de la Virgen, que es un momento único e irrepetible. Han pasado unos años en los que se han ido realizando distintas coronaciones y la experiencia nos ayuda a proyectar el futuro. Creo que no se han admitido nuevos expedientes de solicitud por este motivo. Esto requiere que el obispo determine cuáles son los criterios para la diócesis de Málaga. Si el proceso respecto a este tema está suficientemente maduro y claro, no hay por qué dilatarlo. Si las normas salen en este año, pues bien, y si no en el siguiente.

«No soy partidario de las asociaciones civiles que sacan imágenes la calle»

En algunas cofradías existen problemas internos. En el caso de la capital, sigue pendiente el asunto de la Hermandad de las Penas, regida por un comisario. ¿Cómo lo piensa afrontar?

–En todo caso, la delegación de Cofradías debe ser un instrumento para poner paz. El Papa Francisco nos pide a los católicos ‘no a la guerra’ entre nosotros. Desde una postura evangélica es incomprensible. Tenemos que saber buscar siempre caminos de paz y eso conlleva diálogo sincero, fraternal y la búsqueda del bien. Entiendo que en las hermandades hay distintas formas de enfocar una misma cosa, pero todo eso debe tener cabida.

¿Qué medidas podrían adoptarse para fomentar la formación en los cofrades?

–Málaga ha avanzado mucho en la formación del laicado, que no solo es para los catequistas de las parroquias, sino también para los cofrades. Hay instrumentos validísimos en nuestra diócesis, como la escuela de pastoral. En el día a día, hay que citar a los hermanos, igual que se convocan a un cabildo para la reforma de un trono, para una convocatoria al menos mensual de formación, ayudándonos de la experiencia de las cofradías que han puesto en marcha algo así. Las casas hermandad deben ser abiertas, de forma cristiana y de vida interior, más que museos. No lo digo de forma negativa, sino de forma positiva.

¿Cómo vive usted la Semana Santa?

–En la calle, como el resto de los malagueños. Se me puede ver en cualquier sitio de una forma hasta ahora muy anónima. Pienso seguir haciéndolo en la medida de lo posible.

«El uso de una segunda puerta de la Catedral para las estaciones de penitencia sería lo ideal»

¿Qué piensa del fenómeno de las ‘prohermandades’ que surgen en los barrios?

–Habría que clarificar el lenguaje. Yo distingo, una cosa son las asociaciones civiles con carácter cultural que sacan una imagen y otra los grupos parroquiales. Las primeras no tienen una pertenencia a la Iglesia. Ahí difícilmente podemos hacer algo. Esa situación desvirtúa la finalidad de una hermandad, cuya identidad es que se trata de una asociación pública de fieles. A partir de ahí, no soy partidario. En el nivel cultural no tengo nada que decir. Los grupos parroquiales son otra realidad distinta y también están floreciendo, pero hay una diferencia esencial: están en una parroquia, con un sacerdote al frente y se integran en la comunidad con un plan de formación y con una guía espiritual. Hay un cauce de crecimiento. Si salen con alguna imagen, hay que pedir que tenga una cierta calidad, y que la salida por el barrio sea digna. Que no salgan del ámbito parroquial, las cosas deben ir poco a poco. Los grupos parroquiales ya están registrados como tales en esta delegación. Ya se verá si llegan a la madurez y son aprobados como hermandad.

¿Es partidario de aprobar nuevas cofradías o cree que ya son suficientes las que existen?

–Si hay una realidad eclesial fuerte y madura no creo que haya inconveniente en aprobrarlas.

El Obispado también anunció una regulación para los traslados, ¿comparte el formato con el que se realizan en los días previos y posteriores a la Semana Santa?

–Puedo estar equivocado pero, personalmente, creo que tendrían que ser más breves en cuanto al recorrido. El traslado no se puede convertir en una segunda procesión y hay que darle un carácter más de la piedad, con un rosario, un vía crucis, sencillo... Yo optaría por no llevar bandas de música ni cortejo. No podemos tener una Semana Santa paralela de traslados. Empezamos dos semanas antes y cuando llegamos al Domingo de Ramos, ya no digamos el de Resurrección, no tenemos fuerzas ni para respirar. Habría que poner algo de mesura en este tema, aunque posiblemente no será acogido en el mismo grado por todos. Ya hemos madurado en este campo y, después de un diálogo profundo, estamos en un momento de poder proceder a regular un poco todo esto.

El Cabildo Catedralicio se ha mostrado abierto a que las cofradías utilicen también la puerta del Postigo de los Abades de la Catedral para facilitar y agilizar las estaciones de penitencia. ¿Qué le parece esta posibilidad?

–Sería ideal, pero hace poco que pasé por la calle Postigo de los Abades y me pregunté qué tipo de rampa habría que poner ahí para que los tronos puedan girar y entrar. Los expertos tendrán que decirlo. Aunque es complejo técnicamente, no estaría mal. Además, la calle ha quedado preciosa.

¿Está de acuerdo con la reforma del recorrido oficial que está barajando la Agrupación de Cofradías?

–La obra de la Alameda Principal va a condicionar mucho la vida de los malagueños. ¿Va a ser posible que las cofradías discurran tal y como lo vienen haciendo? Si se impone la necesidad de un nuevo recorrido oficial, el diálogo es fundamental entre las cofradías. Y sabiendo que unas tendrán que ceder en una cosa y otras, en otra, algo que no es fácil. Es complicado pero no imposible. Hay que buscar lo mejor para las hermandades, para los hermanos y para el malagueño que, sin pertenecer a ninguna cofradía, quiere verlas.

¿Qué le parece la participación de las fuerzas militares en los cortejos de algunas cofradías?

–Eso está presente en la vida cofrade de muchas hermandades y es respetable, pero hemos visto también cómo esa presencia va a menos porque se impone la realidad de que tenemos un ejército profesional. Mover a estos hermanos militares supone una cuantía altísima que a veces las hermandades no pueden soportar. El militar es un cristiano más y, si participa en nuestras hermandades con un sentido de fe y respeto, las cofradías están abiertas a todos. Es un colectivo más.

¿Qué opina del mundo de las hermandades de gloria?

–Las animo a seguir en su tarea y veo positivo que estén agrupadas en el caso de la capital. En aquellas localidades donde hay una realidad cofrade fuerte, que se animen a agruparse. En Fuengirola y Marbella, las cofradías de pasión y de gloria están unidas.

¿Qué le diría al cofrade de base?

–Le diría que trabaje por su hermandad, que no aparezca solo para recoger el puesto de la procesión, la cofradía son los 365 días del año, y necesitamos personas que trabajen todo el año. Tenemos que llenar de contenido nuestras casas hermandad. Les animo a luchar para que el Evangelio esté muy presente en nuestra vida personal y comunitaria. Es la gran tarea de la Iglesia hoy.

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