Cuestionan la excesiva longitud de los varales de algunos tronos

Participantes del encuentro cofrade. :: eduardo nieto/
Participantes del encuentro cofrade. :: eduardo nieto

La asociación Daffari celebró su cuarto encuentro en la sede de la Agrupación

MANUEL GARCÍA MÁLAGA.

La defensa y el continuo reconocimiento de la figura del hombre de trono en la Semana Santa de Málaga por parte de la asociación Daffari se volvió a poner de manifiesto en el cuarto encuentro celebrado el pasado sábado en la sede de la Agrupación de Cofradías.

En esta ocasión, bajo el título 'El volumen de los tronos. ¿Proporción o desproporción?', los cofrades Carlos Ismael Álvarez, Antonio Cabra y Aldo Durán abordaron durante el acto moderado por Gonzalo León, la evolución y los inconvenientes del singular tamaño de los tronos malagueños y, por tanto, de los portadores.

El exhermano mayor de la Archicofradía de la Esperanza y pregonero de la Semana Santa, Carlos Ismael Álvarez, explicó en su alocución los cambios históricos de las peanas de carrete y andas procesionales a los tronos actuales desde principios del siglo XX, así como el atuendo de los correonistas y horquilleros, y la aparición de la levita, prenda que se sustituyó posteriormente por una chaqueta, cuando comienzan a salir los primeros hombres de trono, mostrando fotografías.

Álvarez destacó que «el aumento de los varales no fue un tema inicialmente económico, y sí por atender una gran demanda de hombres de trono, además que la preocupación era sacar los tronos ante la falta de portadores en los años setenta», dijo. Además, señaló que «el hombre de trono no era respetado, algo más el capataz. Esto cambió cuando el hombre de trono se convierte en hermano de la cofradía». Asimismo, Carlos Ismael dijo que «es fea la desproporción de los varales con respecto al trono, incluso, lo que algunos piensan, es ineficaz».

En ello coincidió el cofrade Aldo Durán. «Salvo el beneficio económico para la cofradía, la gran longitud de varales no es eficaz», dijo, tras recordar que en los años cincuenta surgió «la exageración llevada al extremo» de los tronos, el cambio estético de Juan Casielles, y la crisis de los años sesenta.

También, Antonio Cabra, autor de estructuras metálicas para los tronos y veterano capataz, rememoró muchas vivencias y enfatizó en que «Málaga no ha sido agradecida con capataces y portadores».

Los participantes coincidieron en que Málaga debería contar con un monumento dedicado a los hombres de trono.

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