Un vía crucis sobrio y de sabor añejo

El Cristo de laCrucifixión camino de la Catedral. /Fernando González
El Cristo de laCrucifixión camino de la Catedral. / Fernando González

Málaga acompaña al Cristo de la Crucifixión en el rezo de las catorce estaciones en la Catedral en el pórtico de la Semana Santa

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Málaga cruzó en este primer viernes de Cuaresma el pórtico de la Semana Santa con el vía crucis oficial de la Agrupación de Cofradías. Una cita protagonizada por la imagen del Cristo de la Crucifixión, en el año en que se cumple un cuarto de siglo de la bendición de la imagen de José Manuel Bonilla Cornejo, que recorrió las naves de la Catedral para el rezo de las catorce estaciones. Los cofrades volvieron a evidenciar sus ganas de procesiones acompañando al titular de la hermandad radicada en el Buen Pastor en un vía crucis marcado por la sobriedad tanto en su traslado al primer templo de la diócesis como en el regreso a su sede canónica y por el sabor añejo que dejó el acompañamiento musical, con sonidos de reminiscencias barrocas.

La escolanía que puso música al cortejo.
La escolanía que puso música al cortejo. / F. González

Las puertas de la iglesia de San Julián se abrieron a las siete y cuarto de la tarde para que se pusiera en marcha el cortejo procesional, que fue abierto por la cruz guía de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa escoltada por dos faroles. Tras ellos, una veintena de parejas de hermanos con cirios color tinieblas, entre los que se encontraban los exhermanos mayores de la Crucifixión José Antonio Arrebola y Francisco José González Lorente. El nuevo guión corporativo, realizado por el taller de Felicitación Gaviero con diseño de Antonio Rodríguez, y orfebrería de Cristóbal Angulo, fue escoltado por varios bastones, tras los que se situaron una treintena de parejas con cirios, entre ellos hermanos mayores de las cofradías agrupadas y el pregonero de la Semana Santa de este año, el periodista Santiago Souvirón.

Entrada del Señor en el primer templo de la diócesis.
Entrada del Señor en el primer templo de la diócesis. / E. Nieto

La bandera de la Agrupación fue portada por el nuevo hermano mayor de la Cofradía de Nueva Esperanza, David Vidal, en la presidencia del cortejo, donde también se situaron el presidente de ente agrupacional, Pablo Atencia, el hermano mayor de la Crucifixión, José Núñez, y el delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, Manuel Ángel Santiago.

El Cristo de la Crucifixión fue sobre unas sencillas andas cedidas por la Hermandad de las Penas y portada por una treintena de hombres de trono. Las órdenes se dieron con la voz ya que no se colocó ninguna campana y el exorno floral fue un frontal de flores variadas y un ramo idéntico situado bajo la cabeza del Señor. Llamó la atención que los ochos ciriales y la pértiga fueron portados en su totalidad por mujeres. Tras las andas fue la cruz parroquial junto al director espiritual de la hermandad del Lunes Santo, Rafael Gil.

El acompañamiento musical correspondió a un coro de seises de la Escolanía de Sevilla, el grupo de cantores adultos Ars Cantus Ensemble –ataviados con túnicas color morado– y un grupo de instrumentos antiguos, los ministriles de la capilla Maestro Iribarren.

Pablo Atencia fue el encargado de pedir la venia en la Catedral, que le fue concedida por el deán, Antonio Aguilera, mientras a su lado se situaron, entre otros, el obispo de la diócesis, Jesús Catalá, y los vicarios generales, Antonio Coronado y José Sánchez Herrera, que presidieron el rezo del vía crucis por unas llenas naves catedralicias.

A la conclusión del acto litúrgico, el Cristo de la Crucifixión emprendió el regreso a su iglesia del Buen Pastor por el camino más corto, con idéntico acompañamiento musical y la misma sobriedad.

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