Al calor del Cautivo

Foto: Ñito Salas | Vídeo: Jon Sedano

Miles de personas acompañan al Señor de Málaga en la misa del alba y su visita al Hospital Civil pese al frío y el viento. El obispo llama a «extirpar los elementos extraños» en las cofradías

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La lluvia de la madrugada llenó de charcos los caminos de la fe que llevan a la explanada de la iglesia de San Pablo, punto de partida de una intensa y emocionante mañana del Sábado de Pasión donde el frío y el fuerte viento han la nota predominante, aunque todo se desarrolló con normalidad. Adversidades meteorológicas que no fueron obstáculo para que los devotos acudieran a su cita anual con una imagen que traspasa fronteras: Jesús Cautivo, que salió por primera vez a la calle tras su restauración. Al calor y al abrigo de la protección del Señor de Málaga, miles de personas acompañaron al de la túnica blanca y a la Virgen de la Trinidad en la misa del alba y la visita al Hospital Civil en su traslado a la casa hermandad.

La aurora se abría paso en el barrio de la Trinidad cuando las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad cruzaron el dintel de su sede canónica de San Pablo para presidir la misa del alba, que fue oficiada por el obispo de la diócesis, Jesús Catalá, acompañado de siete sacerdotes, entre ellos el vicario general José Sánchez Herrera y el delegado episcopal de Hermandades y Cofradías, Manuel Ángel Santiago. Una eucaristía donde el acompañamiento musical lo puso el grupo vocal Astarté.

Además

En su homilía Catalá hizo una analogía entre el proceso de restauración al que fue sometido el Cautivo en 2017, donde se le sacaron dos grandes hierros de sus piernas que estaban dañando a la madera, para hacer un llamamiento a «extirpar los elementos extraños» que hay en las cofradías. Una clara alusión a las divisiones internas que se producen en las hermandades y provocan problemas de convivencia. A juicio del prelado, estos «elementos extraños» se manifiestan con hechos como «el abuso de poder, la falta de comunión con la jerarquía eclesiástica, la búsqueda del reconocimiento personal o el uso de la cofradía para sí mismo».

Al término de la misa, a la que asistieron, entre otros, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, el delegado de la Junta en la provincia, José Luis Ruiz Espejo, los portavoces municipales Daniel Pérez (PSOE) y Carlos Conde (PP), el diputado de Obras de la Diputación, Francisco Oblaré, y el presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, interpretaron saetas a las puertas de San Pablo Miguel Ángel Lara, María de los Ángeles Cruzado y Manuela Pérez Laíno, los tres primeros clasificados -por ese orden- este año en el Concurso Nacional de Saetas organizado por la Peña Recreativa Trinitaria. A su conclusión, la banda sinfónica de la Trinidad interpretó la marcha 'Alma de la Trinidad'.

A sus sones y con De la Torre dirigiendo la maniobra con los toques de campana, el trono se adentró en las calles del barrio donde los fieles depositaron en el trono cientos de ramos de claveles rojos (a tres y cinco euros la docena). Los devotos, asumiendo la petición que hizo la cofradía que dirige como hermano mayor Ignacio Castillo, no los lanzaron para evitar así dañar a la restaurada imagen, sino que se los dieron a los miembros de la comisión externa para que lo depositaran en las andas.

Una de las novedades de este año es que la visita a los enfermos en el Hospital Civil no se hizo dentro del recinto como era habitual hasta el año pasado, sino que para hacerlo más visible a un mayor número de personas se desarrolló en las puertas de centro hospitalario. Una medida positiva que funcionó bien en gran parte a la buena organización por parte de la hermandad, que acotó los espacios para evitar tumultos y, paralelamente, facilitar la visión de este emotivo acto a un mayor número de fieles.

Los enfermos se situaron en una tarima junto a las escalinatas de acceso a las Urgencias del hospital y allí se les impuso la medalla de la cofradía bendecida por Sánchez Herrera -un año más el obispo no acudió a este acto-. Como es tradicional, el trono fue portado a su llegada al hospital por el personal sanitario, entre ellos el gerente de Carlos Haya, Emiliano Nuevo, mientras que la delegada de Salud, Ana Isabel González, dio los toques de campana.

En esta ocasión no hubo saetas ni de Diana Navarro, que se encuentra fuera de España por motivos laborales, ni de Antonio Cortés, que tampoco pudo acudir por cuestiones de trabajo, con lo que la oración cantada corrió a cargo de Cruzado y Lara.

Tras este acto, el trono, acompañado desde el hospital por la banda de cornetas y tambores Jesús Cautivo, recorrió las calles La Regente -donde el personal sanitario del centro de salud Jesús Cautivo metió el hombro en el varal-, Sevilla y Trinidad. En esta última, se desarrolló la visita a la casa hermandad del Santo Traslado y la Soledad de San Pablo, antes de que Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad se encerraran en su casa hermandad sobre la una de la tarde.

Como es tradicional, en el cortejo desfiló una representación de las Fuerzas Regulares de Melila 52 y Ceuta 54 conformada por el coronel Tomás García Palacios, el capitán Pablo José Molina, el brigada Pedro Casares, el cabo mayor Pedro Escoz y el sargento primero Francisco Borja Vallejo.

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