Calderón y Mesa dicen que el proceso contra ellos en la Cofradía de las Penas «es ilegal»

Cortejo de la Hermandad de las Penas. /SUR
Cortejo de la Hermandad de las Penas. / SUR

Aseguran que el Obispado «ha vulnerado la presunción de inocencia y ha actuado sin caridad cristiana»

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Los que fueron hermano mayor y teniente hermano mayor de la Hermandad de las Penas durante más de 16 años, Francisco Calderón y Jesús Mesa, respectivamente, aseguran en un comunicado difundido este martes que el proceso incoado contra ellos por la cofradía fue «injusto por la total carencia de sentido de la gratitud para con el trabajo y la entrega realizados» y, además, «totalmente ilegal por cuanto la capacidad de abrir expediente sancionador y su ejecución es exclusivamente competencia de los cargos nombrados por elección». En sentido, añaden que el actual comisario de la hermandad, aunque «actúe en nombre del obispo, no puede vulnerar la independencia de la cofradía, que se rige por sus propias reglas».

Calderón y Mesa sostienen que el nombramiento del comisario supuso una «intervención encubierta» y, en contra de lo dicho la semana pasada por el Obispado, consideran que el comisario «no ha hecho una labor encomiable en la hermandad, sino todo lo contrario». Los dos firmantes del escrito argumentan, a ese respecto, que ha habido «división, desprestigio y aislamiento de determinados hermanos». Mesa y Calderón responsabilizan al Obispado y al comisario de esos hechos.

«Solo confiamos en que los órganos jerárquicos superiores, en breve, impongan orden ante la situación que tan injustamente estamos padeciendo y en que se restablezcan la justicia y el honor que nos han sido privados ante la opinión pública», manifiestan.

Asimismo, indican que se ha actuado con «una presunta predisposición incriminatoria y falta de caridad cristiana, vulnerando la presunción de inocencia contra algunos encausado por parte del Obispado, mientras que para otros se esgrime la menor gravedad de la falta». A su juicio, el Obispado de Málaga ha mostrado una «total discrecionalidad».

Calderón y Mesa señalan que hubo una «falta de independencia e imparcialidad» en la instrucción de los expedientes que se les abrieron, pues el instructor fue «un supuesto amigo personal del obispo, procedente de la diócesis de Alcalá». Igualmente, aseguran que «no es cierto que el Dicasterio para los Laicos desestimara los recursos presentados».

También se dice en el comunicado que la no aceptación de unos recursos por el Dicasterio se debió a que «desde el Obispado se presentaron, presuntamente, pruebas que no reflejaban la realidad sobre el plazo de interposición, al considerarlos extemporáneos, impidiendo que el Dicasterio pudiera entrar en el fondo del asunto y solicitar la revocación de las sanciones impuestas».

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